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25 de febrero 2019 - 16:03hs

Las lluvias que hubo durante el fin de semana fueron muy beneficiosas para toda la actividad agropecuaria, pero especialmente lo fueron para los cultivos de soja, el rubro agrícola de mayor trascendencia por extensión y por cuánto incide en la economía y en la sociedad uruguaya.

Eso apuntaló el ánimo de los agricultores, que precisan un buen resultado en el principal cultivo nacional para seguir acomodando las cuentas tras la magra cosecha del año pasado, considerada la peor de la historia.

Los agricultores, tras la crisis que les originó la deficitaria cosecha de soja de 2017/2018, afectada por la sequía que había hace exactamente un año, tuvieron una primera buena noticia de la mano del resultado alentador en la posterior y reciente campaña de cultivos de invierno, donde mayoritariamente trigos, cebadas y colzas tuvieron buenas performances.

Vale precisar que no todos los agricultores que perdieron con la soja pudieron hacer cultivos de invierno.

Volviendo a lo que está sucediendo con la soja, si bien es muy pronto como para hablar de rendimientos, sí se puede afirmar que si no hay contratiempos se estará lejos del nivel deprimente del año pasado (1.214 kilos por hectárea de promedio nacional) y al menos cerca del récord logrado un año antes (2.951 kilos).

 

A eso se le añade que el estado en los otros cultivos de verano, maíz y sorgo, también es alentador, incluso se ha trillado maíz en varios campos con resultados buenos a muy buenos y en algunos casos excelentes.

 

 

Juan Samuelle

 

“Una buena recarga de agua”

Entre viernes y sábado hubo precipitaciones en todo el territorio con diversos registros. Hubo chacras con el cultivo que recibieron al menos 60 mm y otras en las que se llegó a 160 mm. En todos los casos las lluvias eran muy necesarias y esperadas.

Pese a que en algunas localidades hubo tormentas intensas, más allá de algún caso puntual no se han recibido denuncias de daños por los intensos vientos, por granizadas ni por lluvias excesivas.

En líneas generales, las lluvias llegaron en un momento ideal y tuvieron un impacto óptimo. Las sojas estaban con buenos desarrollos, pero precisando agua, con las de primera en las etapas R2 y R3 y las de segunda en floración.

“Fue una muy buena recarga de agua, en un momento clave”, expresó Roberto Verdera, presidente de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO), considerando especialmente que se venía de ocho a 10 días con días secos, temperaturas elevadas y alta radiación solar.

Incluso admitió que si no hubiese existido este episodios de lluvias distribuidas en dos días, en un momento de máxima demanda de agua, “los cultivos se hubiesen comenzado a complicar”.

 

El potencial productivo de las sojas está intacto. Eso, precisó Verdera, es cierto y genera muy buenas expectativas, pero también es verdad que “todavía falta mucho” para llegar a ver el grano cosechado y hacer un balance definitivo. Restan incluso etapas clave, como el llenado del grano en las plantas y la trilla que se puede iniciar sobre fines de abril y primero en las chacras más hacia el norte, pero que se generalizará en mayo.

Tras el rendimiento “de catástrofe” que se logró en la zafra pasada, apenas por encima de los 1.000 kilos por hectárea como promedio nacional y muy lejos de cubrir los costos productivos, el desarrollo de la campaña en curso permite avizorar productividades “interesantes”, pero sigue siendo muy temprano para señalar cuál puede ser el rendimiento promedio.

Eso genera, de todos modos, esperanzas de tener un resultado positivo en las empresas agrícolas que permitan seguir acomodando las cuentas tras la pésima experiencia de 2017/2018.

Juan Samuelle

 

Pagando renta, se precisan unos 2.500 kilos
El actual nivel de precios, con US$ 320 por tonelada para el grano puesto en Nueva Palmira como referencia más actualizada, de la mano de costos que siguen siendo elevados, determina que sea necesario levantar mucha soja de los campos para al menos no volver a perder dinero.
Diversas fuentes señalaron que el costo productivo por hectárea puede estar, en promedio, en unos US$ 550 a US$ 600. Si se le añade un costo de la renta que oscila en el equivalente a alrededor de 750 kilos por hectárea, al precio del producto señalado se puede inferior que para al menos empatar se precisaría no menos de 2.500 kilos por hectárea, lo que hoy, como están las cosas, es una meta ambiciosa pero alcanzable, siempre y cuando no aparezcan inconvenientes ni se desplome el precio.

 

Los números de la soja
  • 59% cayó el rendimiento promedio nacional comparando las dos últimas campañas: 2.951 kilos por hectárea en 2016/2017 y 1.214 kilos por hectárea en 2017/2018.
  • El rendimiento promedio del año pasado fue el más bajo desde que el área sojera pasó a ser relevante (sucedió a inicios de este siglo) y llegó un año después del récord logrado en 2017/2018.
  • El área sojera, tras llegar a un récord de casi 1,4 millones de hectáreas, viene cayendo. Desde 2014/2015 (1.334.000 hectáreas) a 2018/2019 (989.000 hectáreas) cayó 25,9%.
  • En 2018/2019, la campaña en curso, el área de cultivos de verano alcanzó las 1.140.000 hectáreas: 989.000 has de soja; 108.000 hectáreas de maíz; y 43.000 has de sorgo son los rubros principales.
  • En el caso de la soja, se sembró la oleaginosa de primera en 630.000 hectáreas y soja de segunda en 359.000 hectáreas.
  • El 55% de la soja se produce en tres departamentos: Soriano con el 26,2%; Río Negro con el 14,6%; y Colonia con el 14,2%. Completan la lista de los cinco departamentos con más área Paysandú con el 9,6% y Flores con el 7,2%.

Fuente: Encuesta Primavera 2018 de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca

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