Compañías "startup" como ChatGPT demuestran que ni siquiera los más grandes gigantes tecnológicos pueden ser autocomplacientes
Los asistentes al Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) a principios de este mes tenían una plétora de solemnes temas que discutir: la crisis energética, la guerra en Ucrania, las tensiones entre China y EEUU, y la inflación, por nombrar sólo algunos. Pero el tema que causó el mayor interés en las mesas de los comensales fue otro: ChatGPT, la plataforma de inteligencia artificial (IA) lanzada recientemente por OpenAI, una pequeña compañía "startup" estadounidense, que parece conversar y crear contenidos (casi) como un humano.
"Es de lo único que todos quieren hablar", comentó con pesar un director ejecutivo, mientras los asistentes a Davos intercambiaban anécdotas sobre sus propios experimentos con ChatGPT en la oficina y se preocupaban de que sus hijos estuvieran utilizándola para hacer la tarea.
La fascinación en parte se debe a que sus potentes capacidades la convierten en "un elemento sustancial de cambio para el que la sociedad y la industria deben estar preparadas", como afirma el WEF. Pero también apunta a una cuestión intrigante: ¿pudiera esta IA llamada generativa, la cual responde a preguntas, socavar el dominio de la poderosa plataforma de búsqueda de Google? ¿Está el gigante de Silicon Valley, notorio por su capacidad de disrupción, a punto de sufrir su propia disrupción?
Hasta hace poco era difícil imaginar que algo pudiera desafiar el dominio de Google en las búsquedas. En el cuarto de siglo transcurrido desde su creación, la herramienta se ha incorporado a la mayor parte de nuestras vidas, así como a nuestro lenguaje, convirtiéndose incluso en un verbo por derecho propio. Google acapara el 85 por ciento del mercado, con 99,000 búsquedas cada segundo (unas monumentales 8.5 mil millones al día). A su lado, plataformas rivales como Bing de Microsoft o Yahoo se disputan las ‘sobras’.
Las cifras parecen situar a Google en una posición inexpugnable. Los reguladores periódicamente se han inquietado por su dominio del mercado. Las cifras también explican por qué la empresa matriz de Google, Alphabet, actualmente vale US$1.3 billones. Pero, como David y Goliat, a veces el pequeño oponente puede sorprender al gigante atacando de forma novedosa. Y algunos de los asistentes a Davos creen que ChatGPT pudiera acabar haciendo precisamente eso.
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