Pese a este contexto moroso, De Beers se lanzó en el proyecto de Venetia, una de las cinco minas de diamantes más grandes del mundo allá por 2022 y explotable hasta 2043, como mínimo. "La volatilidad (de los precios del diamante) es más frecuente hoy, pero sigo siendo optimista", afirma Ludwig Von Maltitz. En la última década, la demanda se sostuvo por los compradores chinos e indios, que adoptaron la tradición occidental del anillo de compromiso de diamantes como símbolo de amor eterno.
En los últimos años, los precios de los diamantes han fluctuado mucho. Después de la crisis económica de 2008, los precios se recuperaron un poco hasta tocar techo en 2011 y fueron cayendo un 20% hasta 2015. Luego subieron algo. Debido a estas fluctuaciones, De Beers cerró el año pasado varias minas de diamantes en Canadá y en Botsuana. También vendió sus últimos activos en la ciudad sudafricana de Kimberley. Una decisión muy simbólica: allí fue donde el colono británico Cecil Rhodes fundó el grupo en 1888, unos años antes del descubrimiento en Sudáfrica del mayor diamante hallado hasta ahora, el Cullinan.
Compradores indios y chinos
El mercado sigue frágil. Según De Beers, la demanda mundial de diamantes ha aumentado un 2% entre 2014 y 2015. El mayor crecimiento fue en Estados Unidos y China, mientras que en India y la región del Golfo bajó. La situación en "China e India, pero también la especulación con la continua inflación del diamante han contribuido al aumento de los precios" de estas piedras preciosas, señala el analista Paul Zimnisky. "Cuando los precios suben, las minas que no eran rentables pasan a serlo. Pero lleva tiempo que una mina de diamantes esté operacional, quizá diez años", explica. Es el motivo por el que sorprende el gasto de US% 2.000 millones en la de Venetia.
Una apuesta que llama la atención además porque el sector minero se enfrentará a la competencia de los diamantes sintéticos, cuyo precio podría caer en los próximos años con la mejora de la tecnología. Aún así "vale realmente la pena seguir con el proyecto Venetia", asegura Richard Grieg, uno de sus responsables.