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Los errores en redes sociales que atentan contra un ascenso u oferta laboral

Construir reputación profesional en las redes requiere consistencia, coherencia y estrategia

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28 de enero de 2019 a las 11:03

La imagen profesional constituye hoy en día uno de los principales capitales con que se cuenta; no sólo para proyectar los atributos de la actividad que se realiza sino para conseguir mejores oportunidades. El impulso del trabajo freelance, el home-office y la tarea a distancia por proyectos son tres de los ejes de mayor crecimiento en la fuerza laboral mundial. Entonces, ¿se trata de ser dependientes de la imagen laboral en redes sociales para tener éxito? La respuesta es no, siempre que se mantenga un equilibrio sano; un balance, sin perder de vista la perspectiva personal que, indisolublemente, está ligada al hacer en el mundo. 

Una opción es tener un perfil personal para los amigos y familia, y crearse una web profesional para expandir la carrera. Lo que sí es necesario considerar es que si no se comunica y no se proyecta lo que se hace, es probable que no se crezca ni se sea tenido en cuenta, salvo que se sea un profesional extraordinario -consolidado y posicionado en el top 5 de su ámbito- y prácticamente no tenga competencia.

Se sabe que cada relación profesional que se mantiene puede ser la mejor recomendación -o no- para la siguiente oportunidad. Los cuentapropistas, por ejemplo, lo tienen claro, ya que permanentemente son puestos a prueba. Es muy diferente el caso de los empleados fijos en una empresa, cuando de alguna forma puede estimarse una cierta continuidad. Para los que trabajan por su cuenta esto no existe, y es uno de los motivos por los que el emprender o trabajar de manera independiente no sea algo para cualquiera. 

Es en las redes sociales donde buscan primero los ejecutivos y reclutadores. Aún antes de lo que uno imagine, puede haber alguien revisando nuestro perfil en distintas redes sociales, observando lo que uno comparte, el lenguaje y formas de interacción. Por eso, es fundamental tomar decisiones conscientes y estratégicas con relación a: imágenes (lo que incluye la foto de perfil); descripción (presentación o biografía en cada red); frecuencia con la que se comparte contenido; valor y calidad de lo que se socializa; enfoque profesional del perfil en las redes.

Esos cinco parámetros bastan para conformar una primera impresión de quién es quién, qué hace, quiénes son sus contactos de primer grado, cuáles son sus hobbies y preferencias. 

Errores comunes

Circulan en la red multitud de publicaciones de personas que buscan trabajo. Algunos profesionales se quejan permanentemente de falta de oportunidades en su ámbito; sin embargo, en muchos casos sus posteos en las redes son grotescos: bromas bizarras, textos con faltas de ortografía, exceso de fotografías personales, nula presencia de su experiencia profesional. Tras pasar los últimos cinco años relevando cerca de 1.000 perfiles con estos anuncios fundamentalmente en LinkedIn -la red de conexiones profesionales- y en Facebook, el coach especializado en CEO's, alta gerencia, profesionales y equipos, Daniel Colombo, llegó a la conclusión de cuáles son los errores más comunes a corregir para tener más oportunidades laborales: 

No utilizar redes sociales con asiduidad. Es el error más frecuente. La mayoría de las personas lo usan para recordarles los cumpleaños, poner un “me gusta” o publicar lo último que cocinaron. Esto, en sí, está muy bien: es un espacio personal. Aunque si lo que se busca es proyectar una imagen profesional, se necesita alternar con contenido de ese tipo, y no sólo con espíritu “de venta”. Otra tendencia equivocada es 'aparecer' en las redes solamente cuando se busca trabajo: construir reputación en redes sociales es un ejercicio permanente.

Fotos de perfil inadecuadas. Otro problema central es que no se proyecta una imagen profesional. Publicar fotos en la playa, en medio de un grupo donde no se distingue a nadie o con la mascota no es apropiado si el perfil es utilizado con fines profesionales.

Pocas actualizaciones. La proactividad y frecuencia de actualizar contenido de valor es esencial para darse a conocer. Se puede generar contenido propio o compartir de otras personas, citando las fuentes. Lo importante es tener presencia, ya que de esa forma se aparece con más frecuencia en las búsquedas y recomendaciones. 

No colocar una descripción e información de contacto. Es extraño que la mayoría de las personas tiene perfiles incompletos, donde faltan datos básicos; o, si los tienen, no los revisan periódicamente ni actualizan. Es esencial una breve descripción -que sea muy parecida en todas las redes, para lograr consistencia y transversalidad-, e incluir las vías de contacto, por ejemplo, con un enlace a la propia página web, o una dirección acortada que dirija a Whatsapp para recibir mensajes rápidamente. 

Insistir en posteos que restan credibilidad. Otro problema recurrente en las redes a nivel profesional es que muchas personas se victimizan en exceso por su situación, casi como mártires. Otros, exigen y critican a los demás, sin proponer soluciones: este espíritu no construye una imagen profesional, ya que lo que se espera es que aporte ideas y motivación. Otro error es hacer posteos de mal gusto -por ejemplo, videos de burlas o bromas que se pueden malinterpretar-; y viralizar contenidos no chequeados agregando, para colmo, una opinión.

Compartir sólo información comercial. Un vicio frecuente es solamente acordarse de las redes con espíritu de venta, inundando los posteos con avisos sin entregar nada a cambio.

Seguidores que restan. Lo recomendable es seguir a personas estratégicas, además de los amigos. Se necesita chequear periódicamente quiénes son los seguidores, a qué se dedican, de dónde provienen, qué les interesa. Toda esa información está disponible en cada red social si se saben leer estadísticas sencillas. Responder los comentarios es clave: por gentileza y para crecer en viralidad de los perfiles. 

Polemizar sobre todo. Otro error es engancharse en todo tipo de discusiones que, quizás, no aporten nada central al perfil profesional. Siempre se pueden expresar las opiniones en los canales apropiados y de buena forma.

No pensar estratégicamente. Por último, hay que considerar que publicar en las redes no traerá de inmediato el resultado buscado. Por ello, conviene determinar objetivos a un año, a dos, a cinco; hacer un diseño estratégico de metas alcanzables y proyectarlas; medir los resultados no sólo en función económica sino de reputación.

Fuente: El Cronista - RIPE

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