En la sesión inaugural de la presente legislatura, el diputado del Nuevo Espacio, Horacio Yanes, ingresó a sala con una camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol que al dorso tenía el número 50. “Soy el diputado número 50”, dijo el legislador entre risas mientras prestaba juramento a su cargo.
Es que en octubre de 2009, tras las elecciones, esa banca estaba en duda y, por escaso margen, fue retenida por el oficialismo. Los votos a Yanes fueron los que le permitieron al Frente Amplio tener mayoría parlamentaria por segundo período consecutivo. Por eso, a modo de celebración, el diputado utilizó en cámara aquel atuendo.
Cinco años después, la herramienta política que asegura el control del Parlamento volverá a ser una de las claves de los resultados electorales de octubre. La disputa por el diputado número 50 será uno de los mayores puntos de tensión en la primera vuelta.Y el Frente Amplio lo tiene presente.
“Si ahora que tenemos mayoría parlamentaria es difícil instrumentar muchas cosas, piensen por un minuto si no lograramos la mayoría lo que será ir a acordar con los partidos tradicionales”, dijo el precandidato a la presidencia por el Frente Amplio (FA), Tabaré Vázquez, durante una reunión que mantuvo en diciembre con dirigentes y militantes de la coalición de izquierda en la ciudad de Florida.
Ese resultado electoral, el de un tercer gobierno del FA sin mayorías parlamentarias es uno de los escenarios más probables que manejan los distintos politólogos para la próxima elección. Más allá de las luchas sectoriales, los distintos dirigentes de la izquierda ya advirtieron que su principal objetivo en octubre es mantener la mayoría parlamentaria. Es que en los dos primeros períodos de sus gobiernos, esa herramienta le permitió al FA aprobar una serie de leyes e impulsar proyectos que de otro modo hubieran quedado en el camino. Además no tuvo que incorporar al gabinete de ministros a nadie de otra fuerza política.
Pero si el Frente Amplio accede al gobierno pero lo hace sin mayorías, el oficialismo no solo deberá negociar y consensuar con otros partidos para lograr los votos que permitan sacar los proyectos, sino también dar cuotas del Consejo de Ministros a blancos, colorados o independientes (ver recuadro). Los dirigentes frenteamplistas saben que toda negociación implica concesiones. Por su parte, la obligación de buscar apoyo parlamentario en otros partidos modificará el programa de gobierno del FA aprobado en noviembre por el Congreso de la coalición de izquierda.
Además de las leyes sobre distintos temas a tratar en el período, de arranque el oficialismo debería conseguir votos de la oposición para aprobar la ley de Presupuesto, normativa que distribuye el gasto quinquenal. Lo mismo ocurrirá cada año con las sucesivas rendiciones de cuentas.
Programa recortado
Tanto el expresidente Vázquez como la presidenta de la fuerza política, Mónica Xavier, reconocen que gobernar sin mayorías en las cámaras impedirá cumplir con la totalidad de las acciones programáticas proyectadas.
“La gente vota un programa con propuestas concretas y luego eso es objeto de políticas públicas o de normas legales. Cuando hay que aprobar una ley se requiere de mayorías. Obviamente los otros sectores muy parcialmente apoyan determinados marcos legales, y sino el Frente vería retaceadas las posibilidades de seguir concretando avances”, dijo Xavier a El Observador.
Las consecuencias ya comenzaron a ser analizadas a la interna. Durante la reunión con dirigentes floridenses, Vázquez dijo que en caso de no haber mayorías “no va a quedar más remedio” que ir a negociar con la oposición. “Vamos a aplicar un programa modificado, vamos a ir hasta donde podamos”, dijo según consignó el semanario Búsqueda.
Además, el gobierno quedaría con el flanco parlamentario abierto ya que la oposición podría aprobar leyes contrarias a los proyectos del oficialismo. Lo más complicado es aprobar el presupuesto y las rendiciones de cuenta. Allí es donde los opositores pueden condicionar otras cosas al Poder Ejecutivo a cambio de los votos para sancionarlo.
De todo modos, en caso de que el Frente Amplio pierda su mayoría las consecuencias políticas tendrán matices en función de qué partido sume representantes en el cuerpo legislativo. Una posibilidad es que el Partido Independiente (PI) sume un senador y un diputado, con lo que además tendría tres representantes en la cámara baja en total. Esa alternativa es favorable al actual partido de gobierno ya que el PI se autodefine como “la otra izquierda”, por lo que ideologicamente son más cercanos. Su presidente, Pablo Mieres, dijo a El Observador que es propenso a lograr acuerdos con el FA.
Además, en caso de que la coalición de izquierda tenga 49 diputados, un solo apoyo de los independiente le alcanzaría para tener el control de Diputados. Sí los que crecen son el Partido Nacional o el Partido Colorado y el FA necesita sus votos, las negociaciones, como dijo Vázquez, serán más duras. Por su parte, Xavier afirmó que en caso de que el FA no tenga mayorías, blancos y colorados actuarán en bloque. “Los blancos y colorados mediante entonaciones, conciliación u otras formas de cogobierno conformaban las mayorías parlamentarias. No se conocen transformaciones importantes en las que no hayan coincidido los dos partidos, por tanto no es ninguna novedad que se requiera de mayorías parlamentarias para dar gobernabilidad al país”, dijo.
Los partidos fundacionales ya tienen preparada parte de su estrategia. Los precandidatos opositores anunciaron que proyectan derogar una serie de leyes aprobadas por la izquierda. Entre otras, quieren hacer caer la ley que habilitó la venta de marihuana en farmacias y la Ley General de Educación. Ese texto habilitó a los sindicatos a integrar el Consejo Directivo Central (Codicen), sus distintos consejos y la nueva Universidad Tecnológica.
Además, podrían impulsar leyes contrarias a los lineamientos programáticos del FA. En ese caso, el eventual presidente podrá vetar las iniciativas. Sin embargo, en otros puntos, como el Presupuesto, no habría otra opción que acordar.
En ese mismo escenario, cuando el oficialismo pretenda aprobar normativas y busque apoyos de la oposición, deberá tragarse sapos a cambio de los votos. Modificaciones a los proyectos iniciales o aceptar brindar sus votos para implementar iniciativas opositoras son situaciones a las que el FA puede verse expuesto por primera vez.
La herramienta
Todos los políticos tienen presente que la herramienta política que significa tener el control del Parlamento marcará al futuro período de gobierno. Mientras Xavier sostuvo que lo que está en juego es la gobernabilidad del país, el precandidato por Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, criticó el “brazo de yeso” del FA para votar leyes durante sus dos primeras administraciones, según dijo a El Observador.
“Se han aprobado leyes a caballo de esa mayoría parlamentaria que no solamente la oposición les decía que eran inconstitucionales, sino que se lo advertían los catedráticos de distintos temas. Así las aprobaron y así nos fue”, dijo Bordaberry. Además, sostuvo que durante las interpelaciones la mayoría avaló “conductas de ministros que la mayoría de los uruguayos entienden que no están teniendo buena gestión”. En particular, apuntó a los ministros Eduardo Bonomi (Interior), Enrique Pintado (Transporte) y al exministro de Economía, Fernando Lorenzo, sobre quien pesa un pedido de procesamiento por irregularidades en el caso Pluna.
“A los que hoy denostan la mayoría parlamentaria del Frente yo preguntaría, ¿cómo gobernaron siempre? Con votos blancos y colorados, como si hubiesen sido un solo partido”, respondió Xavier.
El armado del gabinete y la censura a ministros
Elección. La conformación del Consejo de Ministros corre por cuenta del presidente. Pero la Constitución establece que “el presidente de la República adjudicará los ministerios entre ciudadanos que, por contar con apoyo parlamentario, aseguren su permanencia en el cargo”.
El Apoyo. Hasta ahora el FA tuvo mayoría parlamentaria en sus dos gobiernos y no necesitó incoporar a nadie de otros partidos al gabinete.
Censura. La mayoría de una cámara podrá votar la censura de uno o varios ministro. Para eso requiere mayoría simple. Si lo logra, se deberá convocar en menos de dos días a la Asamblea General para que la considere. Si aprueba la censura por mayoría simple, el presidente de la República la puede observar. Para mantener la censura, la Asamblea General deberá lograr tres quintos de los votos. El presidente aún se puede resistir a removerlo, pero para ello debe disolver las cámaras.
7%
Indecisos. Según la última encuesta de Factum, hay un 7% de indecisos. El Frente Amplio tuvo 41% de la intención de voto, seguido de blancos (28%), colorados (15%) e independientes (2%).