10 de agosto de 2012 21:06 hs

Los viejos legados del barón Pierre de Coubertin lentamente parecen ir quedando de lado. Al margen de que se pretenda mantener el espíritu olímpico, los niveles de competitividad, el dinero que está en juego y la sponsorización, prohibida pero actuando desde las sombras, terminan ganando la batalla.

La tan mentada deportividad también genera sombras. Los ingleses, tan pulcros por estos tiempos para sentenciar a Luis Suárez por un supuesto insulto racista, desbarrancaron cuando vieron al salteño cantando el himno nacional. Es que, al margen del hostigamiento al que lo sometieron en todos los partidos, en el duelo contra Gran Bretaña, lo silbaron cuando la TV lo mostró cantando.

La AUF elevó una nota de protesta. Pero vaya a saber en qué papelera del COI estará la cartita. ¿Alguien podía pensar que le iban a decir algo al organizador?

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En este gigante mundo del deporte las cosas también se miden de acuerdo al color con que se mire. Para decirlo de otra forma: de acuerdo a la conveniencia de turno. Londres no fue la excepción. Las autoridades también miraron para el costado.

Resulta que uno de los tantos corredores de la elite de Jamaica llevó un enorme reloj en su muñeca cuando disputó la final de los 100 metros. Los atletas participantes en los Juegos tienen prohibido hacer publicidad durante los mismos, según la regla 40 de la Carta Olímpica.

Blake no solo corrió la prueba sino que subió a retirar su medalla con el reloj amarillo de una exclusiva firma. El COI comentó que podía ser objeto de una investigación. Blake siguió corriendo…

¿Alguien lo podía imaginar fuera de la final de los 200 metros con el mundo mirando expectante su duelo contra Bolt?

La selección española de básquetbol generó enormes dudas en su partido contra Brasil. ¿Motivos? A los dos equipos les convenía perder para evitar cruzarse con el favorito Estados Unidos en semifinales.

El último cuarto de los españoles fue lamentable. Como habrá sido la cosa que el hermano de Emmanuel Ginóbili, Leandro, los mató a los españoles en su cuenta de twitter: “Que jueguen a ganar esos cagones en vez de hablar. ¡Fue patético!”. Y luego agregó: “Penoso último cuarto de España. ¡Sólo les falto meterse un gol en contra!”. “No cortan con falta, tardan una eternidad en atacar, perdón... ya no tengo dudas. ¡Cómo me gustaría eliminarlos!”.

A ninguno de los tantos dirigentes del Comité Olímpico Internacional se les pasó por la cabeza analizar el video y tomar medidas. Pero si lo hicieron con ocho jugadoras de bádminton cuando se les acusó de perder intencionalmente para ubicarse en una llave más favorable del torneo durante los Juegos Olímpicos.

¿Qué hicieron? Lo mismo que los españoles en el básquetbol. “Nosotras utilizamos solo las reglas para ceder un partido”, expresó la china Yu Yang.

La Federación de Bádminton informó que acusó a las jugadoras de dobles de China, Corea del Sur e Indonesia, con base en su reglamento de conducta.

El campeón mundial de salto, el ruso Ivan Ukhov, fue otro de los casos donde se aplicó la gran “depende del color con que se mire”. Resulta que el hombre perdió la remera y acudió a un compañero para que le prestara su camiseta.

“La camiseta desapareció sin dejar rastro. Siempre la coloco en la bolsa tras cada salto y en esta ocasión no la encontré en el lugar habitual”, dijo a la prensa rusa.

“Tenía miedo de que me descalificaran por no ponerme el uniforme apropiado, pero todo salió bien. Fue simbólico ganar el oro con la camiseta de Silnov”. La situación es penalizada, pero miraron para el costado.

Y para el final la polémica se centra en Pistorius. El sudafricano se convirtió en el primer atleta amputado que participa en unos Juegos. Su última oportunidad la tenía en el relevo de 4x400. Sudáfrica, que no había terminado su serie debido a la caída de su segundo relevista.
Pero el Jurado de Apelación, tras estudiar la reclamación sudafricana, resolvió recalificar al equipo “considerando que sus opciones fueron gravemente dañadas en el incidente con Kenia”.

Pistorius esperó inútilmente en la meta a que llegara Mogawane para entregarle el testigo. Su compañero se fue al suelo en la última curva de la primera serie tras chocar con el keniano Kilu, que se cruzó en su trayectoria.

Sin embargo, el mismo Jurado desestimó la reclamación presentada por el equipo dominicano por pasarse el testigo fuera de zona en el segundo intercambio.

Se dice que se aceptó el reclamo de los sudafricanos para habilitar a Pistorius, que es mirado como un ejemplo. Su historia, más allá de cualquier polémica, es para aplaudir. En su primera prueba, de 400 metros, clasificó a la final, pero llegó último en la final. Después, en la prueba de los 4x100, no alcanzó a correr debido a la lesión de uno de sus compañeros. No lo podían dejar afuera. Y su sueño se cumplió con el fallo del Jurado.

El deporte tiene tantas bibliotecas como se quieran tener. A veces pagan justos por pecadores y en estas cuestiones todo depende del color con que se mire. Los pulcros ingleses, que crucificaron a Luis Suárez, también terminan envueltos en la polémica.

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