Los perfectos anfitriones marinos
En 45 minutos, un espectacular viaje a la isla de Lobos, crónica de un paseo al santuario de una especie cercana y sociable que para el Estado tiene estatus de plaga
En 45 minutos, un espectacular viaje a la isla de Lobos, crónica de un paseo al santuario de una especie cercana y sociable que para el Estado tiene estatus de plaga
Los lobos chicos son tan juguetones como un cachorro de perro y les gustan los colores brillantes. Una vez yo bajé con una pata de rana anaranjada y uno se la llevó. A veces nos roban las boyas de señalización”, comenta Gerardo Allo
Respetando sus códigos, no son agresivos. Cuando se ponen tensos, se paran delante de ti y abren la boca”, explica Allo