Por Fabiana Culshaw, especial para El Observador
Los posibles escenarios en Venezuela luego de la votación de la Asamblea Constituyente
Analistas coinciden en que Diosdado Cabello, de formación militar, tomará más poder en el gobierno
Analistas coinciden en que Diosdado Cabello, de formación militar, tomará más poder en el gobierno
Por Fabiana Culshaw, especial para El Observador
Luego de la tensa jornada del pasado domingo, Venezuela llora sus muertos y uno de los últimos eslabones de la democracia con la instalación de una Asamblea Constituyente, que actuará como una superestructura por encima de los otros poderes, según anunció el propio gobierno.
Gran parte de la comunidad internacional ha manifestado que no reconoce los resultados de las elecciones de la Asamblea Constituyente, lo que sumado a la resistencia de la oposición interna, surgimiento de poderes paralelos y gente en protestas mantenidas, hará que el país sea aún más difícil de gobernar.
Una posibilidad es que la militarización vaya en aumento, así como la represión contra grupos de civiles manifestando y desconociendo a las nuevas autoridades oficialistas.
Según el gobierno, el imperialismo sigue siendo el gran mal a enfrentar y la Asamblea Constituyente representará "un nuevo amanecer".
"El domingo pasado se marcó un hito importante de ruptura del orden constitucional. La concreción de estas elecciones fraudulentas podría ser el inicio de una neodictadura supraconstitucional. La nueva institución amenaza con la disolución de la Asamblea Nacional, quitar a la fiscal de la República de su cargo y criminalizar la disidencia con penas mayores a 30 años de prisión", señaló a El Observador el analista político venezolano Nicmer Evans. Evans era afín al chavismo pero en los últimos años tomó distancia y creó su propio movimiento.
Según Carlos Romero, politólogo y profesor universitario, "se está viviendo, por un lado, la radicalización del gobierno al suspender la vida democrática del país, mientras que por otro, la oposición se vuelca en una avanzada insurreccional".
A su entender, se pueden dar dos posibles desenlaces: el llamado "escenario egipcio", con una intervención militar marcada, o el "escenario cubano-turco", con elementos del régimen castrista y del sistema autoritario turco actual.
En este último caso, el gobierno seguiría en el poder, con un costo socioeconómico muy alto pero dominando la situación tanto militar como política. "Tal vez esa proyección sea la más probable, al menos en el corto plazo", ponderó Romero.
Un tercer escenario posible sería la negociación entre las partes, pero en este momento parece ser lejana, a pesar de la presión internacional.
Desde el exterior se han dado múltiples expresiones de rechazo a la Asamblea Constituyente, y se han activado sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos contra venezolanos oficialistas presuntamente vinculados con delitos de corrupción. "El default en el país asciende a más de 500.000 millones de dólares", estimó Evans.
"Sería un error garrafal que se pretenda sancionar al país y no a los individuos. Generar un bloqueo contra Venezuela sería entregarle el país a Maduro", señaló a El Observador el diplomático de carrera Félix Gerardo Arellano, exdirector de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela.
Arellano observó que existen mecanismos de sanciones internacionales que no necesariamente tienen que llegar a bloqueos comerciales o económicos "al estilo Cuba", sino medidas puntuales, por ejemplo, a empresas del Estado venezolano, o vinculadas con el sistema de financiamiento. "De lo contrario, se terminará perjudicando a los más débiles", comentó.
Al retirarse gran parte de las líneas aéreas del país, como lo han hecho últimamente Delta y Avianca, y con las pretensiones de sanciones que han señalado otros países, Venezuela estará más aislada.
También existen claras intenciones de sectores internacionales y transnacionales de no seguir invirtiendo en la Faja Petrolífera del Orinoco o en el Arco Minero venezolano.
Sin embargo, Venezuela no quedará realmente aislada, ya que tiene a China, Rusia, Turquía, Qatar, además de Cuba y Nicaragua, que han sido aliados de su gobierno.
Venezuela se ha convertido en los últimos años en uno de los principales compradores de armas en el mercado ruso. Se calcula que desde 2005 a la fecha el monto de los suministros bélicos desde ese país a Venezuela supera los US$ 5.000 millones.
La instalación de la Asamblea Constituyente y el desborde de la gente en las calles acelerará la crisis económica y la profundización de la pobreza. Los analistas consultados coinciden en que, con la Asamblea Constituyente, el diputado Diosdado Cabello (de extracción militar) tomará más fuerza dentro de un chavismo dividido en su propio fuero, incluso por encima de Nicolás Maduro.
La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, declaró que la participación de las elecciones a la Asamblea Constituyente alcanzó el 41,53% del padrón electoral, para un total de 8.890.320 votos.
Esa cifra no es auditable ya que el gobierno no permitió la presencia de observadores internacionales, ni encuestas a boca de urna. La prensa fue restringida a 500 metros de los locales de votación.
Según cálculos de la oposición, votaron solo unos 2.483.000 y la abstención fue del 88%.
Se eligieron 537 de los 545 candidatos y el martes 1 de agosto serán escogidos los ocho representantes faltantes en tres asambleas generales.
La juramentación de la Asamblea Constituyente está prevista para el 3 de agosto.
Durante la jornada hubo movilizaciones civiles, violencia y fuerte represión. De acuerdo con la cifra oficial de la fiscalía fueron 10 los fallecidos.
Mandatarios de Colombia, Panamá, Perú, España, Argentina, México, EEUU, entre otros, manifestaron su rechazo a las elecciones. Por el contario, Nicaragua manifestó su respaldo a la jornada electoral.