Por la Dra. Natalia Trenchi
Los psicofármacos para niños, ¿qué debemos tener en cuenta?
Los medicamentos pueden ser tan positivos o negativos, como cualquier otro elemento de la vida
Los medicamentos pueden ser tan positivos o negativos, como cualquier otro elemento de la vida
Por la Dra. Natalia Trenchi
La recomendación por parte del médico del uso de medicamentos muchas veces causa inquietud y preguntas en los padres y en el propio niño.
Antes de recomendar cualquier medicamento, el siquiatra infantil entrevista al niño y le hace una evaluación diagnóstica minuciosa. En algunos casos puede incluir un examen físico, pruebas psicológicas, de laboratorio u otras y la consulta con diversos especialistas médicos.
Los medicamentos siquiátricos deben de ser usados como parte de un plan integral de tratamiento que incluye evaluaciones médicas periódicas, y en la mayoría de los casos, psicoterapia individual y/o de familia.
El médico que recomienda el medicamento debe de tener experiencia en tratar enfermedades siquiátricas en niños y adolescentes y explicar claramente las razones para el uso de medicamentos, los beneficios que debe de producir, cuáles son los posibles riesgos, los posibles efectos secundarios y los otros tratamientos alternos.
Cuando un psiquiatra receta las medicinas adecuadamente y éstas se toman según fueron indicadas, los medicamentos pueden reducir o eliminar los síntomas problemáticos y mejorar el funcionamiento diario del niño o adolescente con desórdenes siquiátricos.
Los medicamentos que tienen efectos beneficiosos también pueden tener efectos secundarios, que varían desde pequeñas molestias hasta síntomas muy serios. Cada niño es diferente y puede reaccionan individualmente a los medicamentos, por lo que se recomienda mantenerse en contacto con el médico que lo está tratando. No deben dejarse o cambiarse medicamentos sin hablar con el doctor.
Para profundizar sobre el uso de psicofármacos en niños, conversamos con la psiquiatra Natalia Trenchi.
Sí, y está bueno aclarar este punto. Los psicofármacos pueden ser tan positivos o negativos, como cualquier otro elemento de la vida, depende de cómo se usen.
A veces los padres que van a la consulta me preguntan si estoy a favor o en contra de su uso, lo cual es algo que no se puede responder, así como tampoco si estoy a favor o en contra del uso de lentes o de una operación de apendicitis. Cuando es necesario recomendar su uso hay que hacerlo y cuando no se necesitan, no.
La gente habla de dos tipos de fármacos, que ni siquiera son los más usados; uno de ellos es el que se utiliza para el trastorno de déficit atencional con hiperactividad (TDAH) y otros medicamentos comúnmente conocidos como antidepresivos, aunque no lo son exactamente.
El uso del medicamento que se indica para el TDAH en Uruguay ha tenido un incremento muy importante, al igual que en otros países del mundo; se ha importado mucha más cantidad de ese fármaco. Para eso hay muchas explicaciones; una que el diagnóstico de este trastorno en adultos es reciente, por lo que tampoco se lo trataba y ahora sí, Otra razón es que en niños también es más frecuente que se identifique esta patología ya que se ha triplicado el número de psiquiatras de niños en los últimos años, lo que también hace una diferencia importante así. También aumentaron las derivaciones a tratamientos psiquiátricos por parte de los pediatras o por iniciativa de los padres.
En particular este psicofármaco, metilfenidato, más conocido como Ritalina, es un medicamento muy eficaz por lo que le hace muy bien a quién lo necesita, así como cuando no es necesario hace mucho mal; en aquellos casos en los que el fármaco tuvo un efecto contrario a lo que se buscaba es porque no era necesaria su aplicación.
Absolutamente. Así como para un procedimiento importante los padres suelen buscar un médico con cierta experiencia, lo mismo sucede en estos casos. Se debe buscar un clínico que genere confianza y que demuestre mucho sentido común.
Exacto. En el Uruguay es prácticamente imposible la automedicación salvo que se ingrese en acciones delictivas, ya que estos remedios se adquieren con recetas. En el caso del metilfenidato, se necesita de receta roja, que los pediatras no suelen manejar, es exclusiva de los especialistas; nos entregan un fajo de recetas y debemos ir personalmente a buscarlas, por lo que es muy difícil acceder a estos remedios sorteando la consulta con el psiquiatra.
Hay un control muy cercano; esa idea que la he escuchado reiteradas veces de que las maestras les dan a los niños este medicamento es falsa, es una leyenda urbana que puede perjudicar a muchos niños que necesitan de este tratamiento y que por preconceptos no lo reciben, lo que les impide tener un mejor nivel de vida.
Si un niño necesita un medicamento, porque es diagnosticado con TDAH y comienza con el tratamiento a tiempo, se logra mejores y rápidos resultados que si se lo deja estar por considerar que es muy chico. Por eso reitero la importancia de confiar en el especialista que se elige.