El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva durmió tranquilo en su primera noche en la celda en la ciudad de Curitiba en la que fue recluido y pasó gran parte del tiempo acompañado por uno de sus abogados, informó hoy el Partido de los Trabajadores (PT) en un comunicado.
La considerada mayor formación de izquierda de América Latina agregó que realizará una vigila permanente en las inmediaciones del lugar en que Lula está encarcelado tanto para exigir su liberación como defender su derecho a disputar las elecciones presidenciales de octubre próximo, para las que aparece como favorito en todos los sondeos.
Según el PT, tan sólo este domingo son esperadas caravanas procedentes de varias ciudades próximas de Curitiba y del vecino estado de Santa Catarina, del que partieron unos mil simpatizantes.
"Ya están siendo programadas hasta visitas de líderes internacionales" al campamento que el PT montó en una calle próxima a la sede policial, según el comunicado.
"Hasta el día en que Lula sea suelto, miles de personas pasarán todos los días por un lugar que se convertirá en el marco de peregrinación para todas las personas de Brasil y del mundo que luchan por justicia, democracia y respeto a los derechos fundamentales", se agrega en el comunicado.
La sede de la Policía Federal de Curitiba amaneció cercada por agentes de las fuerzas de seguridad que han establecido un perímetro de unos cien metros a cada lado del local y que controlan desde la noche del sábado todos los accesos.
El campamento del PT fue levantado en uno de los extremos del perímetro de seguridad. Menos de doscientos metros separan la celda donde está recluido Lula del campamento que han levantado este domingo sus simpatizantes con la intención de que permanezca en pie hasta que vean en libertad al exmandatario brasileño.
"Lula libre", así bautizó la militancia reunida en un cruce del barrio de Santa Cândida, en la zona norte de la ciudad de Curitiba (sur), el improvisado cuartel que comenzó a tomar forma esta mañana con la distribución de tareas y la instalación de las primeras carpas.
El objetivo, resistir hasta conquistar la libertad de su líder porque "en este país todo funciona con presión", afirma Roberto Baggio, coordinador del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en el estado de Paraná.
El ingreso de Lula a la prisión en Curitiba estuvo marcado por los incidentes que se produjeron cuando aterrizó en el helipuerto en la sede policial y explotaron dos supuestos petardos en medio de la concentración de los seguidores de Lula.
Ante este hecho, la Policía Federal, que estaba apostada en el interior del local, reaccionó inmediatamente lanzando gases lacrimógenos y balas de goma que obligaron a la militancia del líder de los Trabajadores a dispersarse en medio de una gran confusión en la que nueve personas sufrieron heridas.
La entrega de Lula a la Policía en Sao Paulo y su reclusión en Curitiba puso fin a la tensa situación generada desde que el juez federal Sergio Moro ordenó el jueves la detención del dirigente.
Tras casi 48 horas acuartelado en el sindicato en el que inició su carrera política y 26 desde que concluyó el plazo que le había dado la Justicia para entregarse, el antiguo líder sindical se entregó a la Policía en la noche del sábado.
Esta es la primera vez en la historia de Brasil en que un expresidente es encarcelado por un delito común, pues otros han sido apresados pero por motivos políticos.