Mónica Carrasco tenía fecha de parto para la primera semana de noviembre. Pero desde el 13 de agosto su hija Antonella estuvo en una incubadora en el Centro Hospitalario Pereira Rossell por más de dos meses. Unos días después de que nació, su mamá se fue a su casa en Piedras Blancas y volvía cada día para ver a la beba.
Hasta que se dio cuenta que el ir y venir la agotaba. Ahí fue cuando conoció el Hogar de Madres del Pereira, respaldado por la Fundación Álvarez Caldeyro-Barcia.
“Estoy acá todo el día y toda la noche. Voy a los controles. En los de madrugada, si me duermo, me llaman y voy, y estoy acá”, dijo Carrasco a El Observador, sentada en la cama del Hogar de Madres en la que duerme hace dos meses. Su cuarto lo comparte con otras cuatro mujeres. En total hay 15 camas distribuidas en tres habitaciones.
Las otras madres también tuvieron a sus hijos antes de tiempo. Como ellos, 150 niños nacen con menos de 1,5 kilos en el Pereira Rossell por año.
El 60% de las madres que van al hogar son adolescentes. No es el caso de Carrasco, que tiene 35 años. Aunque no saben exactamente cuántas, muchas de esas mamás son solteras. Ese sí es el caso de Mónica. Quedó embarazada luego de estar ocho meses en pareja con un hombre que conocía desde los 12 años. Cuando se enteró del embarazo, este le pidió que abortara.
Madres juntas
Según la neonatóloga Estrella Medina, directora del Hogar de la Mujer, es muy importante que las madres de esos bebés estén juntas en un mismo lugar. “Veíamos que ellas venían, estaban cada tres horas en el hospital y después quedaban como a la deriva. Por eso tratamos de agruparlas”, dijo a El Observador.
Mientras no están acompañando a sus hijos o tomando mate con sus compañeras, las madres del hogar hacen talleres de computación que brinda el Plan Ceibal, con psicólogos o médicos. Pero la idea de los talleres no es “apabullar”.
“A veces tenemos programado un taller y pasa que algún bebé se pone grave. El resto de las madres están para esa madre, entonces suspendemos el taller. Porque muchas de ellas no están con ánimo de nada más que para apoyar a esa madre que en ese momento la está pasando mal. Entre ellas se arman unos grupos preciosos”, afirmó la doctora Medina.