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Archivo. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro

Mundo > TRATATIVAS DE PAZ

Maduro aceptó que Venezuela sea garante de las negociaciones entre Colombia y el ELN

El grupo insurgente también aceptó iniciar las negociaciones a instancias del presidente Gustavo Petro aunque puso condiciones. “Las FARC se desarmaron y empezaron a matarlos”

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14 de septiembre de 2022 a las 13:22

Venezuela será uno de los países garantes del diálogo de paz del gobierno de Colombia con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla reconocida de ese país que aún no depuso las armas.

El ELN aceptó el diálogo a partir de un pedido que el presidente colombiano Gustavo Petro le hizo a su par Nicolás Maduro.

Medios de Bogotá informaron el miércoles que era intención de Petro pedirle a Caracas que participara de las negociaciones, y la duda estaba en si esa solicitud ya se había hecho o estaba por hacerse, pero el mismo Maduro despejó las dudas.

“Recibimos una carta proponiendo que Venezuela aceptara el carácter de garante de las negociaciones y de los acuerdos de paz del Gobierno con la guerrilla del ELN”, escribió el presidente bolivariano, según informa la agencia AFP.

Añadió que “yo le dije a Petro y a Colombia que, una vez más, como lo hizo (Hugo) Chávez en su tiempo para garantizar los acuerdos de paz que luego se firmaron, una vez más decimos que Venezuela acepta”.

“Pondremos nuestra mejor voluntad en nombre de Dios padre todo poderoso por la paz total de Colombia”, aseguró Maduro.

Venezuela ya fue garante de un proceso de paz en el 2016, cuando acompañó la primera fase de las conversaciones con el ELN en Quito, junto a Noruega y Cuba, aunque esa etapa después quedó en la nada.

En ese momento el presidente colombiano era Juan Manuel Santos, que también inició las negociaciones de paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que culminaron con el desarme e incorporación a la vida política de la fuerza guerrillera más importante del país.

El presidente venezolano dijo que su país llevará a esas gestiones “la voz de todo el pueblo de Venezuela y de los 6.200.000 colombianos que viven en Venezuela”.

“Venezuela apuesta por la paz, por la seguridad, por la estabilidad de Colombia; la paz de Colombia es la paz de Venezuela, de Sudamérica, de todo el continente; empeñaremos todo nuestro esfuerzo, todo nuestro trabajo”, remarcó Maduro, según el video del acto que el presidente publicó en su cuenta de la red Twitter.

Aún desde antes de su asunción, Petro hizo público que buscaría conversar con el ELN y hace semanas envió al Congreso un plan que llamó de "paz total" para iniciar negociaciones con varios grupos ilegales.

El ELN se mostró dispuesto a discutir un proyecto para dejar las armas, aunque mostró algunas diferencias con el proceso que encararon hace años las FARC.

El ELN necesita "hechos y no sólo palabras", señaló hace días el jefe negociador de la insurgencia, Pablo Beltrán, que consideró que debe lograrse un "cese bilateral" de las hostilidades y una "implementación simultánea" de lo que se acuerde.

Pero también marcó sus dudas, "extraídas de la realidad", respecto de un eventual desarme: "La FARC entregó las armas y comenzaron a matarlos".

A mediados de agosto quedó establecido que La Habana volvería a ser sede de las conversaciones, y los cancilleres de Colombia, Álvaro Leyva, y de Cuba, Bruno Rodríguez, hicieron el acto formal de comienzo de los encuentros exploratorios.

Desde la asunción de Petro, el 7 de agosto, Bogotá y Caracas iniciaron un firme proceso de acercamientos: designaron embajadores, reunieron a comisiones técnicas y acaban de anunciar la reapertura de las fronteras.

Los organismos de inteligencia colombianos suelen advertir de la presencia en territorio venezolano de centenares de miembros del ELN.

Para favorecer las negociaciones, Petro suspendió por tres meses, en principio, las órdenes de captura de los principales jefes de los grupos armados que decidieran someterse a un proceso de paz.

Surgido en 1964, casi en simultáneo con la fundación de las disueltas FARC, el ELN aceptó negociar con el gobierno de Santos, primero en Quito y luego en Cuba, también sede del acuerdo que condujo en 2017 al desarme de la entonces guerrilla de las FARC.

Sin embargo, el gobierno del conservador Iván Duque interrumpió las conversaciones en 2019 tras el ataque con coche bomba contra una escuela de cadetes de la policía en Bogotá, que dejó 22 muertos, además del agresor.

Después, Duque reclamó sin éxito a La Habana, que entregara a los delegados insurgentes para procesarlos por terrorismo, lo que deterioró las relaciones entre ambos países.

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