"Eran de cartón": el colapso de más de 100 viviendas sociales turcas en el terremoto de Venezuela que pone bajo escrutinio el programa estrella de Chávez
El colapso de cientos de viviendas sociales construidas durante el gobierno de Hugo Chávez abre un debate sobre la calidad de las edificaciones de la Gran Misión Vivienda Venezuela.
13 de julio de 2026 9:34 hs
Karolyn Sánchez ha sufrido la pérdida de su hogar en tres ocasiones por desastres naturales. BBC Mundo
La mayoría de los edificios de Ciudad Chávez resultaron gravemente afectados tras los terremotos de 7.2 y 7.4 del pasado 24 de junio. BBC Mundo
Karolyn Sánchez subió a su apartamento para rescatar lo poco que pudo tras los potentes terremotos del 24 de junio. BBC Mundo
Varios residentes de la Ciudad Chávez aseguran que sus apartamentos fueron saqueados. BBC Mundo
Interior de un apartamento en uno de los 196 edificios. En la pared agrietada está colgada una fotografía de Hugo Chávez, quien presidió el país entre 1999 y 2013. BBC Mundo
Los residentes del urbanismo Hugo Chávez de Playa Grande, en La Guaira, aseguran que las estructuras de los edificios no eran lo suficientemente sólidas. BBC Mundo
Enyerber Pernalete había revestido su apartamento con bloques. Cree que esa decisión le salvó la vida. BBC Mundo
Enyerber Pernalete, de 44 años, perdió su hogar en la torre I-10 de Ciudad Chávez. Está casi convencido de que el revestimiento que le hizo a su apartamento le salvó la vida. BBC Mundo
Jhaymar Cantillos asegura que está traumatizada y no quiere volver a vivir en un edificio en La Guaira. BBC Mundo
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Karolyn Sánchez recoge con prisa y tristeza algunas pertenencias de lo que fue su apartamento, en el tercer piso de uno de los 196 edificios de cuatro plantas del urbanismo Hugo Chávez de Playa Grande, en el oeste de La Guaira, también conocido como Ciudad Chávez.
El edificio quedó inclinado sobre un montón de escombros tras el terremoto del 24 de junio. La mujer de 37 años me grita desde un gran ventanal al que no puede acercarse mucho. La inclinación es tal que le sería casi imposible no caerse a través de él.
Los escombros sobre los cuales se erige lo que queda del edificio eran en realidad su planta baja, que parece haberse desvanecido, como si la tierra se la hubiera tragado.
Desde el ventanal me hace señas. Me muestra una herida en la mano y me grita que se la hizo intentando escalar hasta su apartamento.
Ha pasado buena parte de la mañana rescatando las pocas pertenencias que le quedan. Logró sacar dos bombonas de gas, algunas prendas de ropa y utensilios de cocina. Con el rostro cubierto de sudor, dice que cualquier ayuda es bienvenida para recuperar el resto.
Sale del edificio con la misma destreza con la que entró: trepando ventanas, tratando de esquivar escombros afilados y peligrosos y serpenteando escaleras torcidas.
"Murieron siete personas en este edificio", me dice antes de romper a llorar. "No es fácil".
Cuenta que fueron los propios familiares y vecinos quienes lograron rescatar a algunos sobrevivientes.
"Muchos pasaron horas y días tratando de salvar a la gente".
La mayoría de los edificios de Ciudad Chávez resultaron gravemente afectados tras los terremotos de 7.2 y 7.4 del pasado 24 de junio.Karolyn Sánchez subió a su apartamento para rescatar lo poco que pudo tras los potentes terremotos del 24 de junio.
Karolyn estaba trabajando en Colombia desde hacía cuatro meses cuando ocurrieron los terremotos. Quería ahorrar para hacerle arreglos a su apartamento. En cuanto se enteró de la tragedia, se gastó el poco dinero que tenía en un autobús de Bogotá a Cúcuta y otro hasta Caracas.
Vuelve a llorar.
"La gente dice que lo material se recupera, pero quizá no saben lo duro que uno trabaja durante años, décadas, para tener sus cosas", logra decir con dificultad.
"Viviendas de calidad"
Karolyn recuerda la felicidad que sintió en 2013 cuando le asignaron un apartamento de una habitación en el complejo de 3.200 viviendas de lo que pasó a llamarse Ciudad Chávez.
Era entonces una mejora enorme para ella y sus dos hijos. Ahora tiene cuatro.
Habían vivido cinco años en un refugio en Camuri Chico, después de perder su hogar en 2005 por las lluvias e inundaciones que azotaron La Guaira, en la costa, en febrero de ese año. Aquella era la segunda vez que se quedaba sin hogar, pues su familia también perdió todo con el deslave de Vargas de 1999, en el que murieron miles de personas.
Ahora la historia se repite por tercera vez.
Varios residentes de la Ciudad Chávez aseguran que sus apartamentos fueron saqueados.
Durante una visita al lugar en agosto de 2012, el entonces presidente Hugo Chávez celebró en cadena de radio y televisión de que el proyecto de 196 bloques representaba a la llamada revolución bolivariana. "Apartamentos y viviendas de calidad, además subsidiadas", aseguró.
En aquel discurso también destacó que ese "milagro" era posible gracias a la colaboración con Turquía y la empresa Summa, responsable del proyecto.
Chávez nunca lograría ver el proyecto terminado. Murió de cáncer en marzo de 2013.
Su sucesor y heredero político, Nicolás Maduro, inauguró parte del complejo poco más de un año después de aquella intervención televisiva de Chávez. Fue allí cuando Karolyn recibió la llaves de su nuevo apartamento.
Lo poco que recuerda del acto es que vio a Maduro y que fue "muy bonito".
Interior de un apartamento en uno de los 196 edificios. En la pared agrietada está colgada una fotografía de Hugo Chávez, quien presidió el país entre 1999 y 2013.
El urbanismo Hugo Chávez forma parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, uno de los proyectos más emblemáticos del expresidente y del gobierno bolivariano.
Fue lanzado en 2011 con la promesa de construir millones de viviendas sociales para los sectores más desfavorecidos de la sociedad venezolana.
El gobierno, ahora bajo el liderazgo de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, afirma que la misión ha entregado más de 5 millones de viviendas. Sus críticos cuestionan esas cifras.
Quince años después de su lanzamiento, el programa se encuentra bajo escrutinio, después de que muchas de sus estructuras a lo largo de la costa de La Guaira resultaran gravemente afectadas o colapsaran totalmente durante los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio.
Muchos de ellos formaban parte de la OPPE (Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales) de Caraballeda y la Ciudad Chávez de Playa Grande.
En este último complejo, se estima que alrededor del 80% de sus 196 edificios colapsaron o sufrieron daños severos. El resto de las estructuras probablemente tendrán que ser demolidas.
Los residentes del urbanismo Hugo Chávez de Playa Grande, en La Guaira, aseguran que las estructuras de los edificios no eran lo suficientemente sólidas.
"Esa vaina no era fuerte para sostener tanto peso"
Los materiales que se usaron para la construcción de la Ciudad Chávez son ahora objeto de controversia.
Karolyn, quien vivió en esos edificios por más de una década, asegura que no eran lo suficientemente fuertes para soportar el peso que cargaban.
"El material no era acorde. Esa vaina no era fuerte para sostener tanto peso", asegura.
Mientras señala los escombros, donde se observa acero doblado y fragmentos de madera y plástico, insiste: "Eso estaba en el aire. Eran de cartón. Tienen drywall [cartón yeso] y creo que fibra de vidrio, que no son materiales aptos para el peso que tenían".
Debido a los recurrentes cortes de agua en La Guaira, muchos residentes habían instalado además grandes tanques de almacenamiento en sus edificios.
Otros realizaron remodelaciones. Instalaron pisos y revestimientos de cerámica o ladrillos que añadieron aun más peso a las estructuras.
Enyerber Pernalete, de 44 años, ahora vende cigarros frente a los escombros de lo que era su hogar.
Desde allí observa lo que quedó de la torre I-10. Está convencido de que un trabajo de revestimiento que le hizo a su apartamento años atrás probablemente le salvó la vida.
Enyerber Pernalete había revestido su apartamento con bloques. Cree que esa decisión le salvó la vida.
"La parte izquierda del edificio se fue completamente hacia abajo y donde yo vivo quedó paradito", le dice a BBC Mundo.
Él vivía en la planta baja con su esposa y sus tres hijos, quienes salieron ilesos. Sin embargo, lamenta la muerte de muchos de sus vecinos.
"Yo había revestido todo con bloques. Todo el apartamento tenía bloques", explica. "Las ratas buscan mucho el drywall, entonces lo reforcé con bloques para que no entraran animales".
"Estoy casi seguro de que la parte del edificio encima de mi apartamento no colapsó gracias a los bloques que yo le puse. Para mí, esos cuatro pisos se habrían caído completos sin eso", afirma.
También cree que el diseño original no estaba pensado para soportar modificaciones. "Eso es puro drywall. No estaba condicionado para meter cerámicas arriba ni tanques, y eso fue lo que hicieron. Pienso que por eso se cayeron", señala.
"A eso tampoco se le podía meter bloques, pero yo lo hice porque estaba en planta baja y creo que eso ayudó a sostener el diseño tan débil del edificio", insiste.
Enyerber Pernalete, de 44 años, perdió su hogar en la torre I-10 de Ciudad Chávez. Está casi convencido de que el revestimiento que le hizo a su apartamento le salvó la vida.
Recuerda que antes del terremoto la vida en Ciudad Chávez era relativamente buena. "Aquí se vivía bien, dentro de lo que cabe. Yo tenía mi negocio; se cayó, pero al menos estamos vivos".
El urbanismo Hugo Chávez contaba con escuelas, un ambulatorio y canchas de usos múltiples para el deporte y la recreación.
La familia de Enyerber ahora vive en un refugio, pero él se resiste a marcharse. Se aferra a lo que queda de su comunidad.
BBC Mundo contactó al Ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda de Venezuela, responsable de la Misión Vivienda. Hasta la fecha de publicación no había obtenido respuesta.
En un comunicado, la constructora turca Summa afirmó que cumplió con las normativas venezolanas vigentes durante la construcción del proyecto. En el escrito remitido ante las preguntas del Servicio Turco de la BBC, añade que fue aprobado y supervisado por las autoridades venezolanas.
La empresa señala que la magnitud del terremoto pudo haber superado lo que contemplaba el código sísmico venezolano de 2001, año en el que comenzó la construcción. Según estimaciones preliminares, el sismo fue más intenso de lo que contemplaban las normas bajo las cuales se diseñaron los edificios.
También afirmó que no participó en el mantenimiento ni en las modificaciones que se les hicieron de los edificios tras su entrega, hace más de una década.
"La torre subió y bajó"
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha desestimado las insinuaciones de que muchos edificios de la Misión Vivienda resultaron afectados debido a fallas estructurales.
Atribuye los daños a la magnitud de los terremotos y asegura que "el 80% de los edificios que colapsaron son de desarrollos privados".
Según cifras oficiales, se han contabilizado más de 800 edificios afectados y casi 200 que colapsaron totalmente en todo el país. La cifra de fallecidos ya se acerca a los 4.000 y se estima que decenas de miles aún están desaparecidos.
Jhaymar Cantillos, de 30 años, dice que siempre estará agradecida con el gobierno bolivariano por haberles brindado un hogar a ella y a sus tres hijos.
Pero por ahora admite que está tan traumatizada por los terremotos que prefiere dormir en una carpa en medio de la calle, justo al frente de su edificio.
"Recuerdo que la torre subió y bajó. Ahí fue cuando una reja le cayó encima a mi esposo y le rompió una pierna".
Jhaymar Cantillos asegura que está traumatizada y no quiere volver a vivir en un edificio en La Guaira.
"Salimos gateando y comenzamos a sentir cómo las torres comenzaron a caerse. Muchos vecinos quedaron atrapados y salimos corriendo a rescatar a los que podíamos"
No pudo regresar a su casa hasta dos días después. Cuando por fin lo hizo, descubrió que ya no quedaba nada. Habían entrado y se llevaron todo.
"Hubo muchos muertos en planta [baja]. Quedaron aplastados", asegura.
Para ella, muchos de los muertos tienen nombres.
"Conozco a muchos amigos, vecinos, bebés, que murieron. Se me murió mi vecina Wendy, la vecina Marbelis, el papá de mi compadre Jesús, el señor de la bodega… murieron muchísimos".
Más de dos semanas después de los terremotos, la joven pasa las horas sentada en una silla bajo la sombra de un árbol.
A pocos metros, sus tres hijos, de 8, 10 y 11 años, juegan con una pequeña pelota de básquetbol, con un resorte o colorean un cuaderno.
Su madre dice que pese a que ama La Guaira por el sol, la playa y porque es su tierra natal, ya no quiere vivir ahí.
Ahora espera que el gobierno le asigne una vivienda en otra región del país, donde no haya terremotos.
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