La inflación en Uruguay permanece baja, dentro del rango de tolerancia del Banco Central (BCU) y con expectativas alineadas a la meta de 4,5%. Sin embargo, el organismo considera que el proceso de desinflación todavía no está completamente consolidado y que el principal desafío ya no es un aumento generalizado de los precios, sino la persistencia de la inflación en algunos sectores de la economía, especialmente en los servicios.
Ese es uno de los mensajes incluidos en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente al segundo trimestre de 2026. En un recuadro específico dedicado a la inflación de servicios, el banco sostiene que, aunque la inflación se redujo significativamente respecto de sus registros históricos, persiste una elevada heterogeneidad entre los distintos componentes de la canasta de consumo.
El organismo señala que la desinflación no avanzó al mismo ritmo en todos los sectores. Desde que la inflación ingresó al rango de tolerancia en junio de 2023, la inflación de los servicios también disminuyó significativamente respecto de los niveles observados históricamente.
No obstante, continúa ubicándose, en promedio, por encima de la meta de inflación. Mientras los bienes desaceleraron sus aumentos de precios con relativa rapidez, varios servicios continúan registrando variaciones elevadas.
Entre ellos menciona la enseñanza, los servicios de salud y las comidas fuera del hogar, actividades intensivas en mano de obra, con un alto componente salarial entre sus costos, y cuya evolución depende principalmente de las condiciones domésticas.
Según el BCU, este comportamiento también se observa en otras economías que atravesaron procesos recientes de desinflación.
Para ilustrar ese fenómeno, el Banco elaboró un indicador que compara la evolución del precio relativo de los servicios con la de los bienes. El análisis muestra que, con excepción del período de la pandemia, los servicios se encarecieron de forma sostenida respecto de los bienes. Actualmente, los servicios son, en términos relativos, alrededor de 8% más caros que en 2019, año tomado como base por el Banco para la comparación.
El informe también destaca que esa persistencia no afecta por igual a todos los servicios. Algunos rubros ya presentan una inflación compatible con la meta, pero otros mantienen variaciones relativamente elevadas. A mayo de este año, alrededor del 60% de los servicios registraba una inflación por encima del techo del rango de tolerancia (6%), aunque esa proporción se ha reducido en los últimos meses.
En ese contexto, el Banco Central concluye que el desafío para la política monetaria dejó de ser una inflación generalizada y se concentra cada vez más en sectores específicos de la economía.
Si bien la inflación se redujo significativamente y permanece bajo control, una parte importante de los componentes de la canasta sigue registrando aumentos de precios similares a los observados antes del proceso de desinflación.
En el banco entienden que esa persistencia refleja que el proceso de desinflación avanza a distintas velocidades. Mientras buena parte de la economía ya internalizó un escenario de inflación baja y expectativas alineadas con la meta de 4,5%, algunos sectores —en particular los servicios— continúan ajustando sus precios con inercias heredadas de los años de mayor inflación.
Por eso, el organismo considera que la evolución de esos rubros será determinante para completar la convergencia hacia un entorno de inflación baja y consolidar el proceso desinflacionario.
El diagnóstico no quedó solo plasmado en el IPOM. En el transcurso de este año autoridades del Banco Central mantuvieron reuniones por el tema con representantes de sectores claves incluyendo comercio, educación privada y también del área de la salud, para explicar el nuevo escenario de inflación y la importancia de que la formación de precios converja hacia la meta de 4,5%.
En esos encuentros, el banco sostuvo que, mientras algunos precios ya crecen por debajo de la meta, los vinculados a los servicios muestran un ajuste más gradual debido a las particularidades de esos sectores y a la forma en que incorporan las expectativas de inflación en la fijación de precios.
Ante representantes de los colegios privados, las autoridades señalaron que una inflación baja y estable brinda las condiciones para que las empresas fijen precios en línea con la meta del Banco Central y que, a medida que ese comportamiento se generalice, la fijación de precios será más homogénea entre los distintos sectores de la economía.