Opinión > EDITORIAL

Malas señales de Argentina

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01 de noviembre de 2019 a las 05:03

Nadie resumió con tanta claridad el futuro próximo de Argentina, que perjudicará a Uruguay, que el propio candidato ganador en las elecciones del domingo pasado en el país vecino: “Los tiempos que vienen no son fáciles”.

La lúgubre proyección del peronista Alberto Fernández no refleja el optimismo que debería tener un candidato que arrasó en los comicios primarios de agosto y ahora se impuso, más ajustadamente por cierto, en las urnas en primera vuelta.

La fórmula del Frente de Todos –una coalición de partidos de puro cuño peronista y kirchnerista–, integrada por Fernández y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, obtuvo alrededor de 48% de los sufragios, ante el actual mandatario, Mauricio Macri, que obtuvo algo más de 40%, una cifra nada despreciable para un jefe de Estado que no mostró capacidad para administrar un país que hoy está inmerso en la peor crisis económica y social de los últimos 17 años.

La primera señal del desánimo lo muestra el fuerte cepo cambiario definido por el gobierno. Desde esta semana hasta el 10 de diciembre, los ahorristas con cuentas en dólares, solo pueden comprar US$ 200 por mes; quienes no la tengan, el límite es a la mitad de ese monto. Es una decisión en sintonía con reclamos de la fórmula ganadora.

El refugio en dólares es la conducta más rápida que refleja la desconfianza. Gana el peronismo en las urnas y la gente se quiere deshacer de la moneda argentina.

Desde el resultado de las primarias, el Banco Central perdió US$ 22 mil millones; solo el viernes anterior a las elecciones, la sangría fue de US$ 1.755 millones.

En estas horas, la desconfianza de los mercados responde a la incertidumbre de un presidente electo que se está tomando con demasiada calma anuncios en torno a su equipo económico y dar a conocer el nombre del jefe del Ministerio de Hacienda, y con ello, las políticas económicas y financieras del futuro gobierno. Sin definiciones al respecto, en estas semanas habrá además un comportamiento volátil de los activos financieros que perjudicarán aun más a la economía.

La decisión del presidente electo de incluir a los economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca en el equipo de transición, según Reuters, puede ser un indicio de la orientación económica del futuro gobierno, que, aunque previsible, no deja ser inquietante. Se trata de dos de sus asesores, exfuncionarios kirchneristas, defensores del mercado interno y del desarrollo industrial doméstico, que hacen temer el regreso de nefastas políticas intervencionistas.

Es probable que Fernández ponga en marcha políticas contrarias a la apertura comercial, un escollo para el empuje económico, a lo que se suma la mala relación que tiene con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y que no augura nada bueno para terminar con un Mercosur gris y abroquelado. Es muy probable que el acuerdo con la Unión Europea se convierta en un texto congelado.

Tampoco parece fácil la gestión de la política interna, con una vicepresidenta electa que enfrenta una decena de causas por corrupción y que ha evitado la prisión preventiva por su condición de senadora, y sin una corriente propia en el bloque peronista.

Los retos de Fernández para ganarse la confianza de los mercados y demostrar que es el presidente adecuado para la estabilidad económica y política de Argentina, desmoronarían a cualquiera.

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