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Manini Ríos, el general que unió al Ejército desafiando al gobierno

El cesado comandante en jefe defendió con determinación los intereses de su colectivo y pagó el precio de una deteriorada relación con sus superiores

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13 de marzo de 2019 a las 05:04

Guido Manini Ríos lo había dejado claro el día de su asunción. Era 2 de febrero de 2015 y tanto José Mujica –aún presidente– como Tabaré Vázquez –por entonces presidente electo– escuchaban con atención las palabras de ese general con linaje político que anticipaba un mandato basado en “la visión del ideario artiguista” y un énfasis en la “lealtad, la disciplina y la unidad”. 

“Esos valores serán a los que pondremos especial atención en el desempeño de nuestra función, porque el Ejército es uno solo y no admite divisiones en su seno”, manifestó ese día el flamante jefe de la fuerza de tierra, que venía de dirigir el Hospital Militar y cuyo nombramiento había sido impulsado por el entonces ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro, pese a no estar inicialmente en la consideración de Vázquez. 

A lo largo de los cuatro años que siguieron a ese día y que culminaron abruptamente este martes cuando Vázquez lo cesó en el cargo, Manini Ríos hizo de esos postulados un verdadero mantra que lo volvió muy popular dentro de las filas castrenses pero que despertó resistencias y recelo en el gobierno y el Frente Amplio. 

Con un cúmulo de declaraciones polémicas que rozaron la insubordinación, con una defensa acérrima del personal militar –en un período en el que se discutieron varias leyes que los involucraban directamente–, y con un creciente coqueteo con la política partidaria, su mandato será recordado por un liderazgo fuerte que se ganó el respaldo absoluto de la fuerza de tierra, pero también por un progresivo deterioro en las relaciones entre el Ejército y el poder político.

Sangre rebelde 

Manini Ríos –59 años, licenciado en historia y católico– lleva la política y la historia de Uruguay en la sangre, con lazos que lo atan a los dos partidos tradicionales.

Su apellido paterno lo vincula al coloradismo riverista. Su abuelo Pedro Manini Ríos fue ministro de José Batlle y Ordoñez y canciller de José Serrato; su tío Carlos Manini Ríos –hijo de Pedro– fue jerarca de los gobiernos de Óscar Gestido y Jorge Pacheco Areco, y luego ministro del Interior durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti. 

Su linaje materno, en cambio, lo une con el pasado más añorado del Partido Nacional, pues su bisabuelo Abelardo Márquez, fue coronel del caudillo blanco Aparicio Saravia y batalló junto a él en la revolución de 1904. Los vínculos con el nacionalismo también están presentes en su familia política: su esposa Irene Moreira –con quien tiene dos hijos– es edila en Artigas por el sector Todos del Partido Nacional. 

Con el peso de sus ancestros sobre la espalda, Manini Ríos no dudó en enfrentar al gobierno, sobre todo a partir de la muerte en 2016 de Fernández Huidobro, con quien tenía una muy buena relación que no pudo replicar con su sucesor, el socialista Jorge Menéndez. Aunque Manini Ríos ya había asumido un perfil alto al frente del Ejército, la partida del exguerrillero y el consiguiente avance de una agenda de reformas en la órbita militar lo incitaron a ir al choque con sus superiores. 

El 18 de mayo de 2017, cuando el Ejecutivo aún pulía los detalles del proyecto de reforma de la caja militar, el comandante aprovechó un nuevo aniversario del Ejército para referirse a esa iniciativa, desacatando una orden del presidente Vázquez. El mandatario, que había pedido a los ministerios involucrados (Defensa, Economía y Trabajo) que se mantuvieran en silencio hasta que el texto llegara al Parlamento, escuchó en vivo cómo Manini Ríos habló de "falsedades" y "tergiversaciones malintencionadas" entre los impulsores del proyecto.

El comandante en jefe arengó a la tropa ironizando sobre los supuestos "privilegios" que el oficialismo pretendía quitarle a los militares, y obtuvo encendidos aplausos del personal subalterno. "Los 15 mil hombres y mujeres que integran el Ejército Nacional son unos verdaderos privilegiados. Tuvieron el privilegio de evacuar la madrugada de un 23 de diciembre a miles de vecinos de la ciudad de Artigas, sorprendidos por la creciente más grande de su historia. Tienen el privilegio de estar a toda hora los 365 días del año al servicio de la sociedad de la que provienen y no reclamar por ello compensación ni trato especial alguno", dijo Manini.

Para el gobierno era una sutil provocación. Para los militares una honesta defensa de la verdad. Pero era, por sobre todas las cosas, el comienzo de una escalada que desembocó en la destitución de este martes. 

Doble amarilla

La primera tarjeta amarilla por parte de Vázquez llegó el pasado 10 de setiembre, luego de que Manini Ríos acusara al ministro Ernesto Murro (Trabajo y Seguridad Social) de mentir con los números de las jubilaciones militares. "No le puedo atribuir de ninguna manera al ministro mala fe, ni puedo ni siquiera creer, y no lo creo, que mienta a sabiendas”, dijo Manini el 5 de setiembre en una entrevista con Todo Pasa. "Simplemente creo que no está bien informado", agregó. El gobierno entendió que los dichos del jefe del Ejército constituían "comentarios políticos" –algo que le está vedado–  ya que aludía a un proyecto de ley que estaba siendo tratado en el Parlamento y le impuso 30 días de arresto a rigor, la sanción más dura excluyendo la destitución. 

Pese a la amonestación, Manini se rehusó a bajar el perfil y se ganó el encono definitivo del oficialismo. En Navidad saludó "al soldado que se esfuerza por cumplir su misión (...) a pesar de las dificultades, de su bajo salario y de la acción de los mercaderes del odio, de los que viven de la división y del enfrentamiento entre orientales". En enero se fotografió junto a Jair Bolsonaro. Luego acusó a la Justicia uruguaya de "apartarse de los más elementales principios del derecho, no dando garantías a los acusados" y de aplicar "una suerte de derecho para el enemigo". En paralelo, un grupo de militares retirados y civiles inscribieron ante la Corte Electoral un nuevo partido con la esperanza de convencer a Manini Ríos para que sea su conductor. 

Cuando este martes llegó a la residencia de Suárez y Reyes para conversar con el presidente, Vázquez ya tenía una decisión tomada. Su destitución lo deja a las puertas de una carrera política y solo el tiempo dirá hasta dónde llegarán los pasos del general.

El pasado reciente lo condenó
El mandato de Manini Ríos también estuvo signado por diferencias con las organizaciones de Derechos Humanos. En noviembre de 2017, la asociación Madres y familiares de detenidos y desaparecidos lo acusó de brindar una ubicación falsa respecto a un enterramiento en una chacra de las Fuerzas Armadas. Aunque en ese episodio puntual Manini fue defendido por el Ministerio de Defensa, fue el pasado reciente el que estuvo detrás de la última rencilla con el Ejecutivo, que no permitió que el general cuestionara la actuación de la Justicia en los juicios al coroneles retirados Jorge "Pajarito" Silveira Quesada y Luis Alfredo Maurente Mata, y al teniente coronel retirado José Nino Gavazzo. 
Leé más sobre Guido Manini Ríos

 

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