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Mario Buela en el MNAV

Hasta el 1° de junio hay tiempo para deleitarse con esta muestra que nos retrotrae a otras épocas, otras técnicas, pero evidencia un talento insuperable para representar todo tipo de proyectos.

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07 de abril de 2014 a las 00:00

Quienes debemos vender proyectos de arquitectura valoramos la eficiencia y talento en estos trabajos, definitivos muchas veces para decisiones comerciales de gran escala, y Mario supo estar en el centro de muchos de esos procesos con los estudios y constructoras más importantes de plaza e incluso del exterior también. Tal vez el más emblemático fuera el concurso del Sodre en 1988 con el proyecto ganador de Di Pólito,Magnone, Singer y Vanini que es una joya en sí mismo. (Si clickean las foto ven el reel completo a mayor escala)

Mario cursó Facultad de Arquitectura en el Taller Bayardo a fines de los 60 y hasta antes del 72. Luego abandonó en pos de su dedicación y agenda completa de sus trabajos particulares hacia varios colegas y empresas de plaza. El catálogo de la muestra está lleno de anécdotas de arquitectos que trabajaron con él y muestran, además de un maestro profesional con un estilo muy propio, a un ser humano de valores que era muy querido en el medio, lo cual lo hace más grande aún.

Su mecanismo de trabajo incluía croquis preliminares de las obras que por sí solos ya eran de excelente factura y comprensión, para cuando tenía la idea armada, la perspectiva final era mucho más rápida. Su técnica permite descubrir no sólo la arquitectura sino la vida dentro de ella, muy centrada en el ser humano y su ocupación, sus trabajos son una fuente interminable de encontrar detalles e historias múltiples y simultáneas en un gran escenario o conjunto. Algo así como cómics dentro de la arquitectura. En el dibujo del sodre que mide casi 2 metros de largo de un corte que equivale a una cuadra de largo, uno ve todas las situaciones, desde el iluminador enfocando luces, un soldador en la escalera de servicio, los que ensayan en la sala contigua... y el que se pone desodorante en el vestuario de hombres. Dibujar el pelo en la pierna del que está en el vestuario, adentro del sector servicio, adentro de un aparte de ese edificio enorme requiere una cabeza y una capacidad altamente detallista y comprensiva de la situación.

Un ejercicio casi imposible hoy por hoy, con las técnicas de los renders, los "monos" son casi siempre los mismos, no hay "historia" o concepto detrás casi nunca.
Por éso el rótulo de "dibujante" o "perspectivista" le queda muy chico.
Es incomparable: la falta de recursos tecnológicos se superan con una percepción increíble de los proyectos, y el nivel de detalles los hacen singulares a cada uno. Actualmente, con muchos más recursos, y con presentaciones más fotográficas, se alejan sin embargo de esa calidez, percepción y comunicación que lograba él en sus trabajos.
Curada por el Arq Rafael Lorente, con quien colaboró en varios proyectos, y un catálogo de Rodolfo Fuentes, vale la experiencia: cualquier tarde, menos los lunes.

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