19 de agosto de 2015 5:00 hs

La semana pasada. el gigante tecnológico Google, con sede en Silicon Valley, anunció la creación del holding Alphabet. Google se convertirá en una subsidiaria de esa matriz, y existirán otras unidades para emprendimientos más arriesgados, como vehículos sin conductor o pagos por teléfono. Larry Page y Sergey Brin, los fundadores, estarán al frente del holding, pero sobre todo se dedicarán a esas otras unidades y a lo que los motiva: la innovación que cambia el mundo. "Hemos hecho cantidad de cosas que parecían locas en su momento. Muchas de esas cosas locas tienen hoy más de mil millones de usuarios. Todavía tratamos de hacer cosas que otras personas piensan que son alocadas, pero estamos muy entusiasmados por ello", escribió Larry Page en una columna para el Telegraph.

Esta noticia se conoció pocos días después que un grupo de diez emprendedores uruguayos realizara un curso intensivo en la universidad de California en Berlekey. Se trató de una especie de piloto, organizado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la embajada de Estados Unidos en Uruguay, que ahora será evaluado para decidir si se realizarán más incursiones de este tipo.

El entusiasmo del que habla Larry Page -de alguna forma volver al origen, a crear futuro-, es lo que está en el ADN del emprendedor: innovar. Y es también el hilo conductor que conectó todas las actividades que realizaron los emprendedores uruguayos en Silicon Valley y el área de la Bahía de San Francisco. Desde cómo hacer más eficientes y comercializables las ideas, en el curso propiamente dicho, al estímulo que supusieron las charlas con otros emprendedores, las visitas a aceleradoras y a reconocidas empresas –como Autodesk, Facebook, Twitter y PayPal– en búsqueda permanente de ser las creadoras de la próxima revolución.

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Una movida necesaria

Si se la mira desde un punto de vista macro, la experiencia en Berkeley forma parte de una movida consistente liderada por la ANII –que ha tomado un rol preponderante en el ecosistema emprendedor uruguayo en los últimos años– tendiente a acercar a los uruguayos a modelos de ambiente innovador y al conocimiento desarrollado en esos lugares.

Eso recordó el director del Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE) de la Universidad ORT Uruguay, Enrique Topolansky. "Esto abre cabezas, no es turismo académico. Hay que fomentar las iniciativas que nos saquen un poco de la pequeña aldea", apuntó.

Para el director de la Fundación Da Vinci, Sergio Delgado, se trata de instancias de "inspiración y contacto constructivas" que generan redes de valor y benefician al acercar una realidad de vanguardia.

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Emprendedores uruguayos junto al decando de la Escuela de Negocios Haas de UC Berkeley

Tanto Topolansky como Delgado, y los actores involucrados profundamente en el ecosistema uruguayo, saben que un modelo como el de Silicon Valley es imposible de replicar, pero que sí se puede tomar ejemplo y potenciar ciertas cuestiones –como una mayor y mejor vinculación entre la academia y la industria, apunta del director de CIE–, que redunden en saltos hacia la madurez.

En esa misma línea, se posiciona André Marquis, el director del Centro Lester de Emprendedurismo, de la Escuela de Negocios Haas, de la Universidad de California (UC) en Berkeley.

Que Silicon Valley se haya convertido en la capital mundial del emprendedurismo tecnológico responde a la conjunción de varios factores que se potencian entre sí como universidades que lo promueven –como la UC Berkeley y la de Stanford (con las que ANII y universidades uruguayas tienen acuerdos)–, una cultura que no condena el fracaso,y un entramado de incubadoras, aceleradoras, inversores ángeles, fondos de inversión y grandes compañías. Talento, dinero, esfuerzo y la convicción de que se puede cambiar el mundo.

Pero, subraya Marquis, la otra razón –de la que generalmente no se habla– es la inversión muy fuerte que el gobierno de EEUU ha realizado en investigación –y continúa realizando– y que está en la propia génesis de Silicon Valley (para entender cómo esto empezó con la segunda guerra mundial y la tecnología armamentista, Marquis sugiere ver la presentación en Stanford del profesor Steve Blank, llamada La historia secreta de Silicon Valley.)

Hoy en día las universidades obtienen "miles de millones de dólares" para investigar nuevos modelos de negocio. Marquis puso como ejemplo al programa National Science Foundation Innovation Corps. Se trata de un esfuerzo para enseñarle a los investigadores universitarios cómo construir start-ups rentables en base a su tecnología, y se basa en la metodología Lean Launchpad desarrollada por el emprendedor y guru, Steve Blank, en la que trabajaron los emprendedores uruguayos en su semana en Berkeley.

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"Preguntarse si se puede replicar Silicon Valley es incorrecto. La verdadera pregunta es qué se va a hacer para incrementar la chance de que las startups sean exitosas y crezcan. Eso no se logra replicando Silicon Valley, sino creando un ecosistema que realmente ayude a las startups", reflexiona Marquis.

Insiste en que lo que hizo el gobierno de EEUU fue convertirse en uno de los primeros y grandes clientes de las startups, y comprar entre 1940 y 1970 tecnología para incorporarla en su armamento. "La pregunta que deberían hacerse los otros gobiernos es: ¿cómo puedo ser un cliente y realmente poner dinero para impulsar el crecimiento de las startups más innovadoras en nuestro país?", dispara el experto.

Señaló además la necesidad de contar con prácticas de gestión como las de Lean, que se enfoquen en el testeo de modelos de negocios y en la aceleración de manera más efectiva.

El arma secreta

El curso intensivo para emprendedores de Uruguay en Berkeleyse originó en una idea impulsada por el uruguayo Rodrigo Sánchez (MBA en la Escuela Haas, actualmente en PayPal en San Francisco), el presidente del Banco Central, Mario Bergara, y el ex embajador de EEUU, Frank Baxter .

Esto es solo una muestra del "poder" de los contactos –que los emprendedores tan bien conocen– pero además deja al descubierto el potencial que tienen los uruguayos instalados en Silicon Valley. Durante esa semana, además de Sánchez, se destacó la interacción con otros uruguayos radicados en San Francisco, que bien puede hacer la diferencia para seguir fortaleciendo este puente: Guillermo Spiler (Facebook), Yael Oppenheimer (aceleradora Plug & Play) y Guillermo Melantoni (Autodesk), entre otros.

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