8 de agosto de 2011 22:08 hs

Cuando una persona sufre una rapiña, la consecuencia es mucho más que el haber perdido dinero, u otro objeto de valor a manos de un delincuente o incluso haber recibido una lesión. La víctima de rapiña sufrirá de trastornos del sueño y su asociación con pesadillas, estigmatizará a las personas desconocidas, padecerá problemas gastrointestinales y tensión muscular (problemas somáticos).

Así lo indican los datos consignados por el Centro de Atención a las Víctimas del Delito (CAVD), relativos al primer semestre del año, publicados en las páginas web de Presidencia de la República y el Ministerio del Interior, de quien depende el centro.

Son más de 2 mil los casos atendidos en lo que va del año y derivados a atención psicológica o médica. Si se tiene en cuenta que en el primer semestre del año se denunciaron 8.080 rapiñas, se concluye que se atendió a un porcentaje reducido de las víctimas.

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A su vez, el número de personas atendidas por el centro aumentó en comparación con el año pasado. En todo 2010 fueron 2.224. De estos, 627 casos correspondieron a rapiñas contra trabajadores del transporte (437 ómnibus y 190 taxis) y 169 contra comerciantes.

Según los datos del año pasado, los profesionales del Ministerio del Interior, atendieron el 17,34% de las rapiñas en Montevideo y los grandes hechos de violencia.

Las víctimas de rapiña representan el 80% de los atendidos y en un 70% de los casos de rapiña, el delito se configuró contra un hombre.

El CAVD solo interviene en casos de rapiña, copamiento, delitos sexuales y homicidio. Los 12 funcionarios del Centro –entre policías y psicólogos- acceden a las denuncias diarias y seleccionan los casos más complejos. Se contactan con las víctimas e informan del servicio, además de brindarle un panorama de los síntomas de estrés postraumático que podrán encontrar en los próximos días.

En el caso de las víctimas de un copamiento, las personas rompen con los contactos sociales y sienten una mayor vulnerabilidad. “Nuestra casa es el lugar más seguro, por eso el choque contra nuestra intimidad provoca mucho más daño, aquí juegan cosas más profundas”, reveló el director del centro, Agustín Deleo.

Frente a delitos contra la persona, como los delitos de sangre o la violencia sexual, el Centro procura acompañar a la familia en un duelo causado por una violencia superior, en especial amparar sicológicamente a los niños.

En todos los casos, el primer abordaje incorpora recomendaciones sencillas y diagnósticos breves. Si la afectación continúa, el Centro recomendará la concurrencia a un centro de salud.

Ellos se encargan de contactar a los centros públicos o privados de salud para agilizar el contacto entre la víctima de un delito y los especialistas del caso.

Estimaciones científicas señalan que una violación eleva el riesgo de desarrollar estrés postraumático en 49 veces. Ser víctima o testigo de violencia doméstica lo eleva en 40 veces. Y los ataques violentos lo hacen en 20,9 veces.

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