26 de febrero de 2013 19:47 hs

El economista jefe de BBVA para América del Sur descartó que la situación económica argentina sea un factor de riesgo para Uruguay en el corto y mediano plazo, y se mostró optimista respecto al desempeño de la región y la evolución de la crisis europea en 2013.
Señaló además que Uruguay no enfrenta problemas de competitividad y que está a tiempo de compensar la apreciación de la moneda con una mejora de la productividad.

¿Cómo ve el panorama internacional para la región y en particular para Uruguay?
Tenemos básicamente buenas noticias. La percepción del panorama económico internacional mejoró mucho en los últimos meses. Hemos tenido una mejora de condiciones financieras en Europa a partir de la apuesta decidida del Banco Central Europeo a la supervivencia del euro y a no dejar caer a Grecia. Un segundo elemento es el precipicio fiscal de Estados Unidos, tuvimos un acuerdo de última hora a finales del año pasado y las perspectivas son que volvamos a tener un acuerdo cuando se tenga que terminar estas negociaciones. El tercer pilar es la reducción muy clara de aterrizaje forzoso en China.

¿Y cuáles son las condiciones a nivel de la región?
América Latina retoma tasas más altas de crecimiento. Estimamos que va a crecer a una tasa cercana a su crecimiento potencial. Estamos hablando de un crecimiento balanceado que no debería generar grandes desequilibrios macroeconómicos, en un contexto de mejora del escenario internacional, ayudado también por el despegue de Brasil.

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¿Y Argentina? ¿Es un riesgo a corto o mediano plazo para Uruguay?
Estamos previendo para este año una aceleración del crecimiento de Argentina, apoyada en perspectivas de la soja bastante promisorias. Es uno de los factores que impulsará el crecimiento en Uruguay, junto con el despegue de Brasil. Más que como un factor de riesgo, lo vemos como un elemento positivo.

¿También descarta un riesgo de mediano plazo proveniente de Argentina?
La situación económica en Argentina tiene sus características peculiares, pero nosotros anticipamos que el crecimiento económico va a seguir en ritmos similares al 2,3% previsto para este año. Eso debería apuntalar las perspectivas de Uruguay. Además la economía uruguaya está diversificando su proyección al exterior y cada vez la importancia de Argentina es menor.

¿Cuáles son las perspectivas para Uruguay?
Esperamos que continúe siendo una economía dinámica, creciendo un poco por encima de 4% en 2013 y 2014. La principal preocupación macroeconómica es hoy la inflación. La labor del Banco Central se ve dificultada por el contexto exterior. Tenemos políticas monetarias muy expansivas en los países desarrollados y es el propio éxito de la economía uruguaya lo que la hace un destino atractivo para la inversión, generando todo tipo de presiones que juegan en contra de mantener una tasa de inflación en línea con el objetivo.

¿Cómo evalúa el escenario cambiario? ¿Uruguay enfrenta un problema de competitividad?
En los próximos dos años vamos a continuar viendo políticas bastante expansivas en los países desarrollados. Esta gran liquidez internacional va a buscar oportunidades de inversión. Va a seguir habiendo una tendencia a la apreciación de las monedas y Uruguay no va a ser una excepción. Vamos a tener que convivir con esto en la región. Los bancos centrales hacen esfuerzos para moderar la apreciación y tratar de que esa tendencia se produzca con la menor volatilidad posible, que es lo que más afecta a la inversión. Pero si tenemos un proceso ordenado de apreciación cambiaria es posible, para la estructura productiva de un país, adaptarse y compensarla. Es cierto que el peso se apreció mucho, principalmente frente al real, pero no lo vemos en un nivel alarmante. Hay otra dimensión de la competitividad a tener en cuenta aparte de la cambiaria, que es la productividad. Hay que seguir trabajando en aumentarla, en particular la del sector exportador.

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