3 de marzo 2013 - 20:45hs

El director del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa), Ruben Villaverde, plantea que el aumento en el ingreso de primarios responde a que las fugas cesaron, y como consecuencia los mayores se quedaron sin menores y están reclutando a nuevos adolescentes en la delincuencia. En entrevista con El Observador, el jerarca dijo que está de acuerdo con aumentar las penas de los menores porque tenerlos más tiempo permitirá trabajar en su rehabilitación.


¿Cómo incidirá en el sistema la entrada en vigencia de la ley que aumenta la pena mínima de los menores infractores?

El efecto se notará a partir del último trimestre de este año. Penas de ocho o nueve meses ahora van a tener un año o más.

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¿Prevé que el 2014 será un año crítico para el sistema?

Será un año con bastantes más internos que ahora, (pero) no necesariamente crítico, por el plan de obras (ver recuadro). A mí no me preocupa la nueva penalización, sino lo que estamos viviendo. En noviembre, diciembre y enero cayeron 189 gurises y la mitad menos uno son primarios absolutos. En febrero fueron 83, la mitad primarios.

¿Por qué ingresan más primarios que antes?

Podría aventurarse que este es un efecto no deseado de haber evitado las fugas. Algunos se quedaron sin gente para hacer determinados trabajos y salieron a reclutar nuevos individuos.

¿Por qué se produjo la fuga de cinco internos el jueves?

Fue en un lugar que no tenía ninguna condición de seguridad y no identificamos adecuadamente a alguien que iba a tener un liderazgo negativo sobre un grupo de muchachos que estaban trabajando muy bien. Además también falló el sistema de seguridad.

¿Está de acuerdo con el aumento de las penas?

Totalmente de acuerdo. El tiempo de trabajo que hay que tener con un joven no era suficiente. Como mínimo, en muchos casos, se necesita una temporada completa. Se están cometiendo delitos inusual y extremadamente violentos. Y hay que recomponer trayectorias de vida. Ingresan jóvenes de 17 años que nunca tuvieron contención familiar, con una deserción muy temprana del sistema educativo, que desconocen el funcionamiento de la sociedad desde lo más mínimo. Y en dos o tres meses no se acomoda a nadie. Máxime si alguien viene con algún problema de adicción a drogas, que no es lo general pero pasa.

Las cifras demuestran que hay menos fugados pero entre los menores que caen más de la mitad son primarios, lo que para el director del Sirpa podría ser consecuencia de que se buscan nuevos individuos para delinquir.

¿El sistema está capacitado para rehabilitar?

El sistema está buscando por todos lados estabilizarse. Tenemos el objetivo casi obsesivo de disminuir las fugas y llevarlas a su mínima expresión o a cero, que es lo lógico. Tenemos una obsesión con el tema de la seguridad, porque en los últimos 30 años la institución fue muy vulnerable. Teníamos la necesidad de transformar la infraestructura: esperamos finalizar 2013 con 340 plazas nuevas. Teníamos el problema de la cantidad de funcionarios: entraron unas 250 personas en 2012 para el trato directo con adolescentes. Estábamos muy débiles en este sentido y hoy estamos en una relación muy cercana al óptimo, pero se puede desbalancear en la medida en que se incremente la cantidad de internos, que continuará creciendo de forma permanente. Otro tema es la salud. No es extraño que una persona que lleve 10 o 15 años atrás de una reja tenga algún tipo de trastorno psiquiátrico. Hay mucho problema de depresión, de diabetes asociada con estrés. Pero hay cosas muy favorables. Aproximadamente unos 120 muchachos se incorporaron a una reciente experiencia laboral y todos los que ya obtuvieron la libertad, más de 60, no volvieron a la institución. Acá hay muchos que están de cuento. Es muy fácil ser académico y muy difícil salir y poner la cara ante empresarios y sindicatos. Y eso salió bien.

En cuanto a la infraestructura pasa algo similar que con el sistema carcelario de adultos: se construyen más plazas pero aumenta sin cesar la cantidad de reclusos.

Es un riesgo. La institución es más conocida por lo que hace en materiade privación de libertad que por lo que hace en medidas socioeducativas que no implican privación de libertad. Si mejoramos ese servicio y ofrecemos a los jueces alternativas para disponer medidas sin privación de libertad, sería la reformulación del sistema.

El relator especial de Naciones Unidas, Juan Méndez, dijo hace tres meses que en el hogar Puertas, en celdas de cuatro metros cuadrados y con una ventilación pésima, dormían, comían y defecaban tres menores. ¿Esa situación se mantiene?

La situación se mantiene porque, hasta tanto no terminemos con las obras, se necesitan lugares como el Puertas, que no son los más apropiados. Tiene una cantidad de internos mayor de la que debería tener. Hoy día se mantiene el centro Ser, que tiene un diseño inapropiado, con iluminación inapropiada. Son centros a transformar totalmente. Espero que antes de fin de año podamos hacer una intervención profunda. Cuando terminemos el primer capítulo del plan de obras dificulto que alguna organización vuelva a establecer críticas.

¿Las condiciones de reclusión en el Puertas deben considerarse violaciones a los derechos humanos?

El lugar no es adecuado. El diseño es inapropiado. Son situaciones a transformar. En siete meses el sistema estará radicalmente transformado. No voy a tener que soportar a nadie más cuestionando al centro Ser, que es una vergüenza –y no hay que tener vergüenza en decir que eso es una vergüenza–, ni tampoco los cuestionamientos al Puertas.

¿Por qué la prensa no puede ingresar allí?

No se trata de ocultar. Se trata de no volver famosos a quienes no deben ser famosos. Pasó con el caso de La Pasiva. Los medios deben ser cuidadosos en el manejo de algunas imágenes, porque, si bien es verdad que están mostrando algo que pasó, también es verdad que puede haber un efecto negativo. Si lo vuelven famoso, lo vuelven un referente y un referente sumamente negativo.

¿Qué pasó con el menor que disparó en La Pasiva?

Hubo un momento en que se generó respeto en torno a ese joven. Entonces, tratamos de manejarlo con mucho cuidado.

Entró con fama.

Claro. Y nosotros tenemos que bajar a ese individuo a la realidad y evitar que se transforme en un líder negativo. Se puede estar convirtiendo a alguien en el líder de una banda. l

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