21 de diciembre de 2012 22:01 hs

Pasaron casi tres meses desde la fallida subasta de los aviones de Pluna y, de a poco, van cayendo las mentiras sobre el proceso que llevaron adelante el gobierno y el empresario Juan Carlos López Mena, dueño de la naviera Buquebus y la aerolínea BQB. Lo que al principio parecía una operación exitosa con transparencia y responsabilidad, ahora, testimonios en la Justicia y confesiones públicas de los protagonistas, la convirtieron en un caso en el que se indagan delitos.

Esa telenovela tuvo un comienzo lleno de interrogantes. Pero desde el almuerzo en Lindolfo entre el ministro Fernando Lorenzo (Economía), López Mena y el representante de Cosmo, Hernán Calvo, registrado por El Observador, se fueron develando varios misterios y muy pocos protagonistas se salvan.

Al principio fue el gobierno quien intentó tapar los detalles, para que no se descubriera lo inevitable.

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Ahora, cuando también aparecen involucradas figuras del ámbito privado, como el dueño de Buquebus, ya no hay límites para el enfrentamiento y el pacto de no agresión queda a un lado.

Ayer, López Mena aludió con dureza al gobierno de José Mujica, algo que años atrás parecería imposible de escuchar en un empresario reconocido por ser amigo de los distintos gobiernos.

Basta con ver o escuchar las explicaciones que ensayaban al principio de esta historia los protagonistas, para comprobar las mentiras. Esas mentiras y procedimientos oscuros que ahora, en la Justicia, provocan contradicciones que comprometen a varios.

El silencio oficial tenía una razón: evitar que se conociera el plan de López Mena. Tuvieron que pasar varias semanas para que los hechos generaran una presión tal, que no había otra que decir la verdad. Algunos se sintieron acorralados, mientras otros se vieron liberados y hablaron.

Pero lo cierto es que cualquiera que haya mirado desde afuera las ideas y vueltas de este escándalo se dio cuenta de los errores. Y también de las mentiras.

Las llamadas

Pese a que la subasta fue el 1° de octubre, recién en la interpelación del 29 de octubre en el Senado, el ministro Lorenzo reconoció que había llamado al presidente del BROU para que otorgara el aval a Cosmo. Luego, López Mena dictó el contenido de la garantía a un funcionario del banco, según quedó acordado con Calloia.

“Perfecta”

El presidente del BROU repitió hasta el cansancio que la garantía otorgada a Cosmo era “perfecta” porque tiene el respaldo de Boston. Sobre el aval sí reconoció, en varias intervenciones radiales, que tenía errores e, incluso, dijo que si hubiera tenido más tiempo, no lo hubiese concedido.

Dudoso silencio del gobierno

Luego de varios días de silencio oficial, el gobierno decidió llamar a una conferencia. Fue el 9 de octubre y la dieron Lorenzo y Pintado. Allí defendieron el aval otorgado por el BROU a Cosmo, y se quejaron de las consultas periodísticas. El tiempo dio la razón a las sospechas, ya que se confirmó que la garantía tiene errores y problemas en su elaboración.

Fernando Lorenzo: “Ustedes ya saben que la garantía fue bien otorgada, pero tuvimos un conjunto de días donde hubo dudas. No hubo ningún elemento que pretendiera cambiar el estado de las cosas. Allí prometieron proteger el patrimonio público de manera razonable, de lo cual no se puede dudar, pero también anunciaron que sería un proceso ‘transparente’”.

Sí, le interesaban

El 17 de julio, López Mena se reunió con el presidente José Mujica en la Torre Ejecutiva, y a la salida dijo a periodistas que no tenía interés en los aviones que se iban a subastar. En cambio, días después manejó la posibilidad de pujar en el remate. Luego, días antes de la fecha señalada por el gobierno, criticó el mecanismo de la subasta, aunque al final acercó a Cosmo.

Aval del BROU mal dado a Cosmo

“Hoy está claro, y por unanimidad eso está claro en el directorio del BROU (levanta el dedo de su mano derecha), que no hay ningún vicio de forma en el otorgamiento de la garantía”. Esto decía el ministro Lorenzo el 9 de octubre en conferencia de prensa, pero luego un informe del banco estableció los errores en la redacción de la garantía.

La predicción de Mujica

La subasta de los siete aviones el 1º de octubre duró siete minutos, ya que solo había un interesado habilitado para ofertar: Cosmo. El presidente José Mujica siguió las alternativas en medio de un viaje que realizaba a Perú, y según informó el semanario Búsqueda, anunció a sus allegados que duraría cinco minutos.

Anuncio falso

El 8 de noviembre, el gobierno informó que se había asegurado el pago de la garantía equivalente a US$ 13,6 millones, luego de una presunta comunicación de la aseguradora argentina Boston. Pero luego que López Mena declaró ante la Justicia, llegaron dos comunicaciones al gobierno. Una era de Cosmo y la otra de Boston. Las dos establecían que no pagarían el aval.

Las mentiras de López Mena

Luego de la subasta, López Mena contó su plan a la oposición para operar los aviones que se habían rematado, y les dijo que nada tenía que ver con Hernán Calvo y Cosmo. Luego se supo que mintió, ya que Calvo no solo es padrino de sus nietos, sino que además él mismo le tramitó el aval ante el Banco República, y lo trajo para que participara del remate.

Los “interesados”

El gobierno dijo haber recibido luego de la subasta, más de 20 propuestas de privados, pero informó luego que ninguna comprometía inversión para operar una nueva aerolínea. Nunca quiso informar de dónde surgieron esas 20 propuestas.

Especulaciones

El ministro de Transporte no aceptó preguntas en la noche del 31 de octubre cuando ofreció una conferencia de prensa, luego de realizado el remate. Comentó que se terminarían las especulaciones, pero el paso de los días y la falta de respuestas alimentaron esas especulaciones.

Nunca nadie le creyó a Cosmo

La empresa española generó muchas dudas desde el principio. Llegó a decir que se llevaría los aviones, que pagaría US$ 137 millones, y luego que los alquilaría a BQB. Después, amenazó con hacer un juicio al Estado.

Identidad oculta

Para el gobierno fue una “anécdota” que Calvo haya participado en la subasta con su segundo nombre y segundo apellido. Pero con ello buscaba, claramente, evitar que se descubriera su relación con López Mena, y de esa forma el plan del empresario.

Boleto ¿sí o no?

Cuando se acercaba la fecha límite para que Cosmo confirmara la compra de los aviones, el gobierno manejó la posibilidad de comprarle el boleto de reserva. Con ello evitaría ejecutar el aval, pero finalmente se optó por cobrarlo, con presiones de por medio.

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