21 de diciembre 2014 - 17:55hs

La falta de liquidez en pesos que se siente en el mercado y la necesidad del Banco Central del Uruguay (BCU) de mantener crecimiento del circulante dentro del objetivo fijado, hace prever a los especialistas consultados por El Observador que el rendimiento de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) –un instrumento que se extiende desde los pequeños a los grandes inversores– se mantendrá alto, en el entorno del 14% anual para instrumentos de corto plazo, por lo menos en lo que resta de diciembre y en enero.

Ante el riesgo de que la inflación sobrepase la barrera psicológica de los dos dígitos, y en busca de que esa variable se ubique en el objetivo de 3% a 7%, el Central moderó la evolución del circulante para el último trimestre del año –un aumento del agregado monetario M1’ de entre 8% y 10% anual–, sobrepasándose en la contracción, de acuerdo a los especialistas consultados. Eso llevó a que la economía se haya “secado” de pesos más de lo planeado.

Así, algo un tanto inusual se dio en la curva de rendimiento de tasas de las LRM, medidas por el índice de rendimientos de los títulos soberanos en moneda local de Bevsa (Itlup). Ese indicador mostró una rentabilidad mayor en el corto plazo que en el largo, contradiciendo a la teoría financiera –y al sentido común– que indica que a mayor plazo, mayor riesgo y por ende, mayor recompensa. Con valores del jueves pasado, una letra a un mes paga 13,98% y una nota en pesos a cinco años paga 13,35%. La diferencia es mayor si se considera el título a nueve meses, de 14,1%.

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Esto se da porque la liquidez en pesos se ha convertido en un activo muy valioso, con una tasa call –a la cual se prestan los bancos en operaciones a un día– en su racha de valores por encima del 15% anual más larga del año, con 19 jornadas consecutivas, habiendo incluso llegado a 25%, el segundo pico más alto de 2014. En este sentido, las instituciones no están dispuestas a darle dinero al regulador a tasas bajas, y piden en las licitaciones a corto plazo cada vez más rendimiento.

Diego Labat, director de finanzas del banco Santander señaló que la falta de liquidez explica la curva invertida. “Faltan pesos en el corto plazo y como en cualquier sector, cuando escasea la mercadería, los precios suben”, dijo. De todos modos, el especialista indicó que no cree que haya mucho más espacio para que suban los rendimientos de las letras.

“El Central no está licitando mucha cantidad. Si quisiera licitar más tendría que pagar más. Da la sensación de que no quiere pagar más de lo que está pagando”, expicó Labat, que considera que las tasas de las letras hoy en día deberían rondar el 15%. En este sentido, el director de Finanzas explicó que cree que se verán licitaciones con menos adjudicaciones porque los agentes le van a pedir tasas más altas, que el Central no va a aceptar.

El analista financiero Andrés Escardó, se expresó en el mismo sentido, considerando que el escenario hace prever que las letras subirán o se mantendrán en el corto y mediano plazo. Aunque consideró que el interés del BCU colocar letras para mantener la política contractiva es grande. Por otra parte, el analista destacó que los distintos intereses de los actores son los que invirtieron la curva. Para los bancos, que son los que más sufren la falta de liquidez, no se hace atractivo prestarle dinero al Central, mientras que para las AFAP, que son las que compran activos a largo plazo, esta falta de liquidez no cambia el panorama. En la misma línea, se refirió el economista Federico Bozzolo, corredor de bolsa en RenMax, que hizo referencia a la teoría de la segmentación del mercado, que establece precisamente lo explicado por Escardó.

El agente bursatil mencionó que la falta de liquidez ha llevado a que se dé un hecho muy fuera de lo común, que es que los bancos están pagando por plazos fijos la misma tasa que se paga por una letra de regulación monetaria, en el entorno del 13%. El interés de los plazos fijos, dijo el economista, paga normalmente la mitad del rendimiento de las letras. Labat del Santander dijo estar al tanto de la situación pero sostuvo que su banco no participa; sucede con aquellas instituciones con menos sucursales y clientes mayoristas.

En otro orden, los tres analistas consultados se refirieron a que desde el Central se percibe preocupación por la falta de pesos en el mercado y que por esto se inyectaron en las últimas dos semanas, hasta el jueves inclusive, $ 4.000 millones. Para Labat, el regulador debería ser más agresivo y colocar más pesos para solucionar la contracción del mes anterior. En tanto, Escardó opinó que por más que el Central contraiga la economía, la inflación no verá solución hasta que se haga efectiva una política fiscal contractiva.

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