8 de julio de 2017 5:00 hs
Por Gideon Rachman

La primera cumbre de los líderes del G20 se celebró en Washington a finales de 2008. Aunque la credibilidad de EEUU había sido golpeada por el colapso de Lehman Brothers y la guerra de Irak, no había duda de que el líder más importante en la sala era el anfitrión, el Presidente George W. Bush.

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Nueve años después, mientras el G20 se prepara para reunirse en Alemania, no está claro que el resto del mundo pueda contar con el presidente de EEUU para ofrecer ese liderazgo: el eslogan de Donald Trump es "EEUU Primero". Mientras tanto, otros aspirantes al liderazgo global están dando un paso adelante.

Xi Jinping, el presidente de China, se ha posicionado claramente como el defensor de las formas de cooperación internacional rechazadas por Trump. Y aunque Angela Merkel ha rechazado por "grotesca" la idea de que ella es la líder de Occidente, la canciller alemana se ha vuelto cada vez más franca sobre los temas globales.

Si dependiera de los ciudadanos del mundo, parece que Merkel obtendría el puesto de líder mundial. Una encuesta de Pew publicada la semana pasada mostró que, en una muestra representativa de 37 países, el 42 por ciento expresó su confianza en que la canciller alemana "haría lo correcto", en comparación con el 28 por ciento para Xi y sólo el 22 por ciento para Trump.

No obstante, el liderazgo no es un concurso de popularidad. Y los líderes estadounidenses, chinos y alemanes llevaron diferentes fortalezas y debilidades a la mesa de conferencias del G20.

Un breve resumen de los pros y los contras de los tres aspirantes al liderazgo global sería algo así:

Pros de Trump: es el líder de la superpotencia actual. EEUU tiene una red global de alianzas que ninguna otra potencia puede igualar. También tiene una fuerza militar inigualable. La seguridad de muchos países alrededor de la mesa del G20 en última instancia depende del poder duro estadounidense en un mundo cada vez más incierto. Y aunque el comportamiento errático de Trump es profundamente inquietante, en última estancia, las instituciones estadounidenses pueden llegar a ser más poderosas que el presidente.

Contras de Trump: La filosofía "EEUU Primero" plantea dudas sobre si todavía se puede confiar en las garantías de seguridad estadounidenses. El proteccionismo del presidente también socava el papel tradicional de EEUU como protector del sistema comercial mundial. Trump ya ha provocado disputas comerciales con varios de los países del G20, incluyendo China, Corea del Sur y Alemania. Su posición sobre el cambio climático probablemente será ampliamente rechazada. Dada su impopularidad internacional, cualquier líder que se acerque demasiado a Trump corre el riesgo de pagar un precio internamente.

Pros de Xi: China tiene mucho dinero y está dispuesta a gastarlo para ganar influencia. La reciente cumbre "Un Cinturón, Una Ruta" en Beijing fue un ejemplo poderoso de su diplomacia económica. Los líderes asiáticos que piensan en el futuro equilibrio del poder en su continente podrían ver alguna ventaja en acercarse a Beijing y alejarse de Washington. Y en Europa, las posiciones de Xi sobre el cambio climático y el comercio le han ganado prestigio como contrapeso potencial a EEUU.

Contras de Xi: A menudo hay una realidad proteccionista detrás de la retórica del libre comercio de China. Xi está aún menos a favor de la libertad de prensa que Trump. China es un poder autoritario y todos los demás países del G20 son democracias, con la excepción de Arabia Saudita. Turquía y Rusia — cuyas credenciales democráticas son cuestionables— pueden sentir cierta afinidad ideológica con China, pero el gigante asiático no forja alianzas y su enfoque de las relaciones internacionales es transaccional.

Pros de Merkel: Aparenta tener sensatez. Internacionalista instintiva y defensora del estado de derecho, ha ganado el respeto al sobrellevar la crisis del euro, la crisis de Ucrania, la crisis de refugiados y el choque del Brexit, y ahora cuenta con aun mayor popularidad y poder. Su experiencia, aunada al poder económico de Alemania, la convierte en la líder de facto de la UE. También tiene un firme aliado en la UE en Emmanuel Macron y un líder con ideas afines en el canadiense Justin Trudeau.

Contras de Merkel: Una falta de poder duro. Si fuerzas hostiles cruzan la frontera, ¿a quién vas a llamar? Probablemente no a Alemania. Su cautelosa naturaleza y la historia alemana hacen que Merkel sea reacia a asumir un liderazgo global.

Frente a todos estos pros y contras, no está claro hacia dónde mirarán los otros líderes del G20.

Algunos incluso pueden derivar sus miradas hacia Vladimir Putin de Rusia, cuyas interacciones con Trump, en particular, serán observadas. Pero mientras que Putin tiene un poder disruptivo inquietante y mucha fuerza militar, Rusia es demasiado débil económicamente y está demasiado aislada a nivel diplomático para ofrecer una alternativa plausible de liderazgo.

En cambio, los estilos contrastantes de EEUU, China y Alemania definirán el concurso por el liderazgo en la cumbre del G20. Las opciones que enfrenta Malcolm Turnbull de Australia son un ejemplo particularmente agudo de lo que enfrentan todos los líderes reunidos.

Temperamentalmente, el primer ministro australiano está probablemente con la Sra. Merkel; en términos estratégicos y de seguridad, mirará a Trump; y cuando se trata de economía, sabe que la relación más importante de Australia es con la China de Xi.

Es difícil pensar en otro momento en la historia de la posguerra en el que el liderazgo global haya sido tan disputado e incierto.

Pero los estadounidenses debieran tener esperanzas de que los dos presidentes no decidan comparar notas en materia de política interna.
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