El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha destinado entre marzo de 2005 y setiembre de 2008 un total de US$ 55.780.177 (sin incluir los gastos presupuestales de las Unidades Ejecutoras) en apoyo de las políticas diferenciadas destinadas exclusivamente a la Agricultura Familiar. En Uruguay viven 52.000 productores agropecuarios, de los cuales 32.000 son productores familiares.
La cartera del ministro Ernesto Agazzi destacó este aspecto en la Memoria correspondiente a 2008 enviada al Parlamento. Allí señala que el MGAP: “A través de sus Programas y sus Unidades Ejecutoras no se limitó a cumplir con los lineamientos estratégicos resueltos sino que estuvo atento a los problemas surgidos en forma imprevista y salió a apoyar económicamente a los productores afectados por eventos climáticos adversos, entre los que destacamos la sequía que implicó organizar distribuciones de forrajes en todo el país, la construcción de tajamares y obras de riego, los problemas sanitarios en diversas áreas, sin que esto significara descuidar los trabajos planificados”.
Indica que durante los tres años y medio antes referidos, el MGAP brindó un apoyo decidido al trabajo realizado por el Instituto Nacional de Colonización (INC), impulsando leyes y resoluciones como la ley que generó recursos para la compra de tierra, entre otras acciones. El INC en este período permitió a 462 productores familiares acceder a la tierra, por un monto de US$ 72.325.233.
El informe agrega que: “El Desarrollo Rural es una nueva concepción que trasciende el ámbito estrictamente agropecuario y constituye en su esencia un esfuerzo integrador de toda nuestra sociedad. Es un enfoque integral del desarrollo que tiene como objetivo central a la familia rural, a la gente. En el territorio rural conviven empresarios, cuyas actividades se orientan fundamentalmente a la exportación, pequeños y medianos productores, la gran mayoría productores familiares, asalariados rurales y población rural en general”
Entre sus prioridades, indica la necesidad de mejorar sensiblemente la participación de la producción familiar en el mercado, transparentando el mecanismo de participación de distribución del ingreso en el proceso comercial o industrial; apoyar decididamente la formación de cadenas agroindustriales que permita la producción familiar y muy especialmente a la producción granjera, alcanzar el mercado interno y la exportación en mejores condiciones que le permitan la sustentabilidad económica; y generar políticas que permitan el acceso de los productores familiares a los medios de producción.