Terminó de fumar un cigarro y, como si alguien la apurara, prendió otro. En una silla de ruedas en la puerta del hotel Urban Express, en el Centro de Montevideo, una mujer esperaba que el tiempo pasara y solo se acomodaba cuando alguien le pedía permiso. Daniel le pasó por al lado y salió de lo que hasta el 24 de marzo era una recepción de huéspedes, pero que por la emergencia sanitaria del coronavirus se transformó en un centro de contingencia del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) para personas que vivían en la calle.
El hombre de 67 años caminó sin prisa y se tomó su tiempo para armar un cigarro de tabaco. Detrás de él estaba el ventanal enorme del lobby del hotel alborotado por más de 20 personas: algunos comían parados con una bandeja en la mano, otros se sentaban alrededor de una mesa o descansaban en un sillón.
“¿Qué hacen? Se llama boludear todo el día”, dijo el hombre. En un momento se dio vuelta porque adentro había problemas, pero no le prestó demasiada atención a algo que consideró normal. En el hotel, contó, sus compañeros encuentran cualquier excusa para discutir. “Tu has visto cómo ha aumentado la violencia doméstica por la convivencia”, reflexionó.
Daniel vive hace 12 años la calle. Dijo que trabajaba como electricista, que luego se jubiló y que su vida se complicó porque no quería hacer nada. “Crié a toda la familia trabajando y ahora quiero vagar. Vagué cuando joven y ahora de viejo quiero vagar de nuevo”, afirmó.
Camilo dos Santos
Personas que son población de riesgo y estaban en la calle fueron trasladadas al Hotel Urban Express desde el 24 de marzo
También contó que estuvo cerca de un año en un refugio del Mides –con “gente muy problemática”–, pero por ser población de riesgo decidieron trasladarlo a este lugar, en el que hay 35 habitaciones dobles distribuidas en cinco pisos, con televisión, aire acondicionado y frigobar.
El Mides le paga US$ 15.000 dólares por mes al Hotel Urban Express para que aloje a 70 personas. El acuerdo era, en principio, hasta el próximo 23 de junio, pero habrá una prórroga al menos hasta setiembre, informó a El Observador el director general de Secretaría de la cartera, Nicolás Martinelli.
En el Hotel Urban Express hay reglas claras: los horarios para cada una de las cuatro comidas, la hora de ir a dormir y las salidas a la calle, que solo se pueden hacer dos veces por semana durante dos horas.
El director de la división de Programas de Personas en Situación de Calle, Gabriel Cunha, pretende que el vínculo con el hotel no continúe más allá de la fecha proyectada porque en el gobierno buscan que estos indigentes tengan una solución “permanente” para vivir.
Cunha dijo que el ministerio planifica derivar a estas personas a otros programas de la cartera como el Programa de Cuidados o el Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis). Si esto se concreta, las personas serán atendidas en centros más pequeños, dijo el jerarca.
"La población que está en el Urban es una población que requiere muchos cuidados porque allí estamos centralizando la gente que tiene cierto grado de dependencia", explicó.
El acuerdo con A Ganar
La Fundación A Ganar es la institución que se encarga de gestionar la atención de las personas derivdas por el Mides y lo empezó a hacer “de un día para el otro”. Por ahora saben que trabajan allí hasta el 23 de junio, dijo el director ejecutivo de la organización, Alejandro Rico, pero presume que el acuerdo continuará hasta setiembre.
Antes de la emergencia sanitaria la fundación tenía un convenio con la Secretaría Nacional del Deporte (SND), pero por la pandemia las actividades estaban suspendidas. Así, la SND “ofreció el trabajo” de la fundación para “contribuir” con la pandemia.
Una parte del dinero que recibe la institución por gestionar el hotel proviene de la SND y otra parte minoritaria del Mides. Rico detalló que los 12 auxiliares de mantenimiento que trabajan en el hotel, que según dijo “no solo limpian sino también asisten a los viejitos”, trabajan en programas de la Secretaría del Deporte, que les paga el sueldo.
El Mides se encarga de los salarios de nuevos integrantes del equipo técnico como educadores, enfermeras y piscólogos. La cartera también financia la nocturnidad de los auxiliares.
La Fundación A Ganar también gestiona otros centros de contingencia del Mides en esta pandemia: el Palacio Peñarol –un centro que ya cerró porque no estaba preparado para los fríos del invierno– y en el Estadio Centenario, donde viven 28 personas.
Los vínculos políticos
El hotel Urban Express forma parte de una sociedad anónima que pertenece al grupo económico del empresario Marcel Gerwer, esposo de la exsenadora del Partido Nacional Verónica Alonso. Cunha fue el jefe de campaña de Alonso y el tesorero del sector de la dirigente blanca en 2008, informó El Observador el 25 de marzo. De todas formas, el jerarca negó conocer el vínculo entre la familia Gerwer y el hotel Urban Express en el momento de la contratación.
Esta contratación generó críticas y cuestionamientos desde la oposición. El diputado comunista Gerardo Núñez realizó un pedido de informes a la cartera en el que consultaba por “los procedimientos” que llevaron a este contrato, consignó La Diaria.
En la respuesta, el Mides confirmaba que la compra se realizó de forma directa, por US$ 15.000 mensuales, es decir, US$ 7 por día por persona. En el documento se explicó que la compra se realizó para “albergar a personas en situación de calle, asegurándoles las medidas preventivas de higiene, a efectos de prevenir futuros contagios del covid-19”, informó el matutino.
Camilo dos Santos
En la respuesta del ministerio al diputado frenteamplista, Martinelli señaló en una nota que ese mismo hotel “ya había sido contratado por la administración anterior” en junio de 2016. “En aquella oportunidad el costo de la habitación single ascendió a US$ 40 la noche y el costo de la habitación doble a US$ 45 la noche”, agregó el jerarca actual.
El Mides también realizó convenios con un hogar de Sayago que tiene lugar para 80 personas y el ministerio abrirá en dos semanas un centro con 50 lugares en el Instituto Artigas. El ministerio habilitó más de 400 cupos en refugios para personas que están en situación de calle en un hogar. También está en proceso un convenio con la Facultad de Teología.
Pasan cosas
El hombre se corrió el barbijo y le dio un beso en la boca a una de las mujeres que se queda en el hotel. La pareja se conoció allí y luego él fue derivado al centro de Sayago, que funciona con la misma modalidad pero tiene dos pisos y, por tanto, solo los autoválidos pueden vivir allí.
En el lugar, en una de las paredes hay un cartel enorme que dice "Feliz Cumpleaños". Al día siguiente cumplía Irma y su compañera de habitación llegó de hacer los mandados con un regalo, que pretendía esconder para postergar la sorpresa.
A su vez, las banderas de los países del Mercosur que sobresalen de la fachada del edificio generan confusión. Un hombre bajó de un auto con una mochila y una maleta de mano. Por las dudas preguntó si el hotel estaba abierto, aunque el movimiento que había indicaba que sí. “No, no está funcionando como un hotel. Actualmente es un refugio del Mides por la emergencia sanitaria”, le contestó una educadora y le recomendó que busque otro que está a la vuelta.