19 de agosto 2023 - 5:03hs

La victoria de Javier Milei en las elecciones internas del pasado domingo 13 de agosto (PASO) sorprendió a extraños del país y del exterior, desmintió a todas las encuestas pero quizá confirmó lo que presentía el candidato libertario y sus más íntimos allegados. Que en Argentina había sonado la hora de un cambio profundo y que era necesario tomar otros caminos  distintos a los de los últimos 20 años. Si esos caminos son las radicales propuestas de Milei, está por verse, pero lo cierto el centro del debate venía cambiando en los últimos meses con el ascenso del excéntrico economista y ha terminado de hacerlo con su victoria del pasado domingo y con la gran posibilidad de que Milei esté en la segunda vuelta de las elecciones generales.

Un territorio verdaderamente desconocido en Argentina donde el hartazgo y disconformidad con las elites gobernantes y, en especial, con la variante kirchnerista del peronismo han dado pie al avance de una propuesta radical. Esto se ha dado en otros países de América Latina -Brasil con Bolsonaro, Perú con Castillo, Chile con Boric, Ecuador con Correa y luego con Lasso, Venezuela con Chávez- pero en ninguno de ellos había surgido un candidato con ideas liberales que propusiera disminuir el estado en lugar de agrandarlo, recortar el gasto publico drásticamente, abrir la economía al mundo en forma unilateral, privatizar empresas públicas (algo que se hizo en la década de los 90 de forma defectuosa, muchas veces convirtiéndolas en monopolios privados).

No conviene olvidar, por otra parte, que a pesar de sus excentricidades y de su carácter vocinglero en los medios, Milei tiene el apoyo de connotados intelectuales argentinos, entre ellos Alberto Benegas Lynch (h), de quien Milei toma la definición de liberalismo como “el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo bajo el principio de no agresión y defendiendo el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad”

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Su gran propuesta es la dolarización de la economía, una idea que generado no poca controversia sobre todo porque no asegura límites al crecimiento del gasto público (lo que lleva la semilla de su propia autodestrucción como ocurrió con el plan de convertibilidad de Cavallo en los 90) e introduce rigideces en la economía que pueden afectar la competitividad externa en caso de apreciación del dólar. Milei dice que en los hechos los argentinos han adoptado el dólar como moneda al ser lo mayores tenedores de billetes americanos después de los Estados Unidos. Esa dolarización de facto es real pero el paso a una dolarización legal no es simple de conseguir, Implicaría, por de pronto, tener un fondo de unos US$ 32.000 millones para comprar los activos del Banco Central.

Las ideas de Milei, o mejor dicho sus propuestas, han cambiado el eje del debate político y económico en Argentina.  Como decía Fernando Pittaro, licenciado en Periodismo y master en Comunicación Política,  en el diario argentino Perfil hace más de un año (el 22 de abril de 2022 para ser más precisos) “Javier Milei abre cada día un poco más la ventana. Y todos lo vemos. Y todos hablamos de él. Por eso, más allá de su desempeño electoral futuro, él ya ganó. Porque sus ideas ya permearon en gran parte de la opinión pública normalizando propuestas y enfoques, que hasta hace muy poco tiempo eran marginales.”

Y Pittaro citaba como sustento teórico de dicho fenómeno el conocido como “la ventana de Overton”. Esta es una teoría política formulada por John Overton, ex vicepresidente del Centro Mackinac de Política Pública, que  explica como un ideario aceptable por el público es representado como una ventana estrecha, ventana que se puede ir ensanchando al punto de incluir ideas que no eran consideradas viables. La premisa es muy sencilla: una idea considerada inadmisible puede dejar de ser tabú cuando aparece otra opinión más extrema.

Y eso es lo que parece haber logrado Milei: cosas como la reducción significativa del gasto público, un drástico y total ataque a la capacidad de imprimir moneda, el cierre del Banco Central, la apertura unilateral de la economía, la apuesta a los vouchers en la educación, que antes se veían como algo impensable, ahora pasaron a formar parte del paisaje político. Nadie puede evitar el debate sobre esas ideas o sobre esos temas que antes eran considerados tabú. El marco de la discusión ha cambiado. La ventana se ha expandido. Lo que antes era impensable, hoy no lo es.

Quizá lo más significativo de esta victoria de Milei en estas primarias radique no en el hecho de que Milei sea electo presidente sino que de una vez por todas la Argentina se tome en serio acometer esas reformas ineludibles, que todos conocen pero de las que pocos se animan a hablar, para que el país vuelva a ese sitial en el concierto de las naciones que supo tener a principios del siglo XX y que perdió por propia negligencia y errores en el diseño institucional.

Un sitial al que está llamado por el inmenso talento individual. Al que solo falta construcción colectiva para que el bienestar y el desarrollo derramen por todo el país. Como decía José Ortega y Gasset hace varias décadas en una de sus visitas al país: “Argentinos, a las cosas”. Sería deseable que este resultado electoral tan sorpresivo para muchos actúe a modo de revulsivo de carácter general para recuperar las buenas políticas.

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