La coincidencia o la estrategia de marketing quiso que hoy One Direction y Justin Bieber se vieran frente a frente en las disquerías. Sus nuevos álbumes salen a la venta en varios mercados del mundo y esto obligó a las estrellas adolescentes a intentar captar a la misma población objetiva en un momento que suele ser crucial: el primer fin de semana. Esos días de ventas suelen marcar la pauta de si un disco será un éxito o no.
Según afirman expertos consultados por el sitio Billboard –que suele tener la palabra final en estos temas–, ambos discos estarán "cabeza a cabeza" y se estima que superarán las 300 mil copias vendidas en Estados Unidos cada uno.
No son cifras que se traduzcan a priori en "fenómeno de ventas". Taylor Swift con su 1989 consiguió el año pasado superar el millón en la primera semana, mientras que se estima que Adele y su esperado disco puedan acercarse a los 2 millones. Sin embargo, son números fuertes para su género. Este año estrellas colegas como Selena Gómez y Demi Lovato solo lograron alcanzar 85 mil y 77 mil álbumes vendidos respectivamente, de acuerdo con Billboard.
Aunque comparten cierta demografía objetiva y similar trayectoria artística, es Justin Bieber que tiene más para demostrar con su disco Purpose.
Canciones de redención
Desde el lanzamiento de la canción Where Are Ü Now, una colaboración de Bieber con dos de los DJ y productores del momento, Skrillex y Diplo, el cantante canadiense comenzó un camino hacia la redención popular. El primer paso fue conquistar a otro público, ese que se encargó de evidenciar su condición de pequeña estrella precoz devenida en un egocéntrico fenómeno cultural: los adultos.
Con la excelente Where Are Ü Now, Bieber logró atrapar a las hordas de bailarines electrónicos, que normalmente no moverían un pelo al compás de la voz aterciopelada del veinteañero. Con este camino allanado y con la prensa a su favor, el primer corte de Purpose, What Do You Mean?, con su mensaje sorprendentemente positivo hacia las relaciones y su fórmula compositiva similar al anterior hit (un gancho sonoro atractivo, una pregunta pegadiza y existencial), se ganó el primer número uno de su carrera. En sintonía, su segundo single Sorry confirmó que su madurez musical no era solo un lema de marketing y se corona como una canción que debe sonar en las tardes y noches veraniegas.
Con estos antecedentes y a pesar de las actitudes condenables del artista, Purpose se postula como una escucha obligada y sin copias.
Canciones de despedida
Por su parte, One Direction, enfrenta otro problema. No tiene una imagen que limpiar como Bieber ni tampoco debe cautivar a un público mayor, sino que llega con la obligación de dejar un mojón para despedirse momentáneamente de los escenarios. Para un grupo que lanzó cinco discos en 5 años y cada uno de los cuatro primeros fue seguido por una gira mundial, este descanso no solo alerta a sus fanáticos sino que alimenta las dudas amarillistas de que realmente vuelvan a reunirse tras probar la libertad.
La seña distintiva de su nuevo disco, Made In The A.M., es ser el primero que hacen como cuarteto tras la partida de Zayn Malik. Pero por lo visto, musicalmente nada habría cambiado.
One Direction es el arquetipo del optimismo, el amor romántico y la buena onda. Fieles a esto, todo el período posterior a la salida de Malik, salvo por algunos tuits y el anuncio de paternidad de Louis Tomlinson, el grupo cuidó las apariencias al extremo. Teniendo eso en cuenta, este disco no será la excepción. Según sus cortes, Drag me Down, Perfect y otras canciones como Infinity o History, no vienen con sorpresas. Solo dejan su firma en esta carta de despedida.