Tras la polémica que causó su traslado, y tras una marcha de apoyo que terminó con la Policía desalojando a los manifestantes del edificio de la Suprema Corte de Justicia, Mariana Mota asumió este viernes en su nuevo cargo de jueza civil. La apatía por esa designación –y su consiguiente desplazamiento de la esfera penal, donde atendía varios casos de DDHH- fue la tónica que marcó su asunción.
Mota: La Justicia “debería ser independiente”
La jueza mostró su descontento por el desplazamiento de la esfera penal a la civil