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Murió el fundador de Ikea, el hombre que hizo la decoración "accesible para la mayoría"

Viajaba en turista y tenía un viejo Volvo. Su empresa factura más de 36.000 millones de euros

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29 de enero de 2018 a las 16:03

Feodor Ingvar Kamprad, fundador de la cadena sueca de muebles y objetos para el hogar Ikea, murió a los 91 años, informó el lunes la empresa en un comunicado. Kamprad falleció el domingo en su casa en Småland, sureste de Suecia, rodeado de sus familiares tras una "corta enfermedad".

"Estamos honrando la pérdida de nuestro fundador y querido amigo Ingvar. Su legado será admirado por muchos años y su idea de crear un día a día mejor para la gran mayoría seguirá guiándonos e inspirándonos", afirmó Jesper Brodin, director ejecutivo y presidente del grupo Ikea.

Por su parte, el presidente y director ejecutivo del grupo Inter Ikea, Torbjörn Lööf, agregó que se recordará su dedicación y compromiso para "no abandonar nunca, tratar siempre de mejorar y de liderar con el ejemplo".

Kamprad, una de las 500 personas más ricas del mundo según la revista Forbes, levantó de la nada la mayor cadena de muebles del mundo al combinar el atractivo diseño nórdico con una proverbial capacidad para generar eficiencias y ahorrar. Públicamente comprometido con la mejora de la vida de la clase media, no fue tampoco ajeno a las críticas por sus estrategias para pagar menos impuestos y la opacidad de su conglomerado empresarial.

"Ingvar Kamprad fue un gran empresario del tipo típico en el sur de Suecia: trabajador, tozudo, muy efusivo y con un guiño travieso en sus ojos", indicó la compañía en un comunicado.

Incidiendo en su interés por mejorar la calidad de vida de la clase media, el primer ministro sueco, el socialdemócrata Stefan Löfven, también recordó la figura del fundador de Ikea en un comunicado difundido a través de la agencia de noticias sueca TT. "Kamprad fue un empresario único que significó mucho para la economía sueca y que hizo la decoración de interiores accesible para la mayoría, no solo para unos pocos", recalcó Löfven.

Pese a ser una figura poco mediática, Kamprad era conocido en Suecia por su modo de vida espartano, por comprar en tiendas de segunda mano, coleccionar cupones de ahorro en el supermercado, volar en clase Turista y conducir un viejo Volvo. "Creo que no tengo nada que no haya comprado en un mercadillo", aseguró en una entrevista con el canal sueco TV4 el fundador de Ikea, en una de sus últimas apariciones televisivas.

Sin embargo, esa búsqueda constante del ahorro, que trasladó a su negocio, le procuró también críticas en su país natal, de donde Kamprad emigró a Suiza en 1973 (y hasta 2014) para evitar las elevadas cargas fiscales propias de los países nórdicos.

De forma similar, su cadena de muebles y decoración ha sido objeto de críticas de activistas e inversores por está controlada a través de fundaciones con sede en países con regímenes fiscales mucho más bajos que el sueco, como Holanda, Luxemburgo y Liechtenstein. Ikea también recibió quejas oficiales tras reconocer en 2012 que había empleado, conscientemente, a presos políticos de República Democrática Alemana (RDA) entre 1982 y 1987.

Kamprad, nacido en 1926 en una familia de granjeros con antepasados alemanes, mostró desde pequeño una habilidad innata para los negocios y en 1943, con apenas 17 años, abrió en su localidad natal, Älmhult, la primera tienda de Ikea, el embrión de lo que sería su imperio.

El primer gran establecimiento de la cadena no se inauguraría hasta 22 años más tarde, en Estocolmo, dando el primer paso de una carrera expansiva con pocos precedentes. Tras una vida dedicada a su empresa, Kamprad renunció en 2013 a su puesto en la dirección de Ikea, quedando tan solo con el cargo de asesor.

El gigante Ikea, con 412 tiendas y 149.000 empleados en 49 mercados, facturó en su último ejercicio fiscal (1 de septiembre de 2016 a 31 de agosto de 2017) 36.300 millones de euros (US$ 44.958 millones) y obtuvo un beneficio neto de 2.500 millones de euros (US$ 3.096 millones).

Este titán se precia de consumir el 1% de toda la madera que se comercializa cada año en el mundo y de ser, con su catálogo, el autor de la publicación que más copias tira, desde hace algún tiempo más que la Biblia, con más de 200 millones de unidades al año.

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