29 de septiembre de 2015 5:00 hs

Aunque los resultados de las elecciones regionales del domingo en Cataluña son los mismos, las distintas fuerzas en pugna izan la misma bandera del triunfo. El gobierno español deslegitima los alardes de las autoridades catalanas, que aseguran que se sintieron respaldadas para continuar con su campaña de una eventual independencia.

Los independentistas habían planteado las elecciones regionales como una alternativa al referéndum de autodeterminación que Madrid les había negado. En esta lógica, se presentaron partidos claramente independentistas y otros netamente unionistas. Juntos por el Sí llevaba la primera bandera y obtuvo 62 de las 135 bancas que hay en el Legislativo regional. Con eso no se constituye en mayoría y no puede hacer lo que quiera, pero sí podrá avanzar en varios sentidos porque se alió con la izquierda radical, CUP, que aporta 10 asientos. Así, los independentistas tienen 72 lugares, algunos más que los 68 que garantizan la mayoría. No es una mayoría absoluta, pero es una mayoría al fin.

Raul Romeva, cabeza de lista de la coalición vencedora, no dejó lugar a dudas. "El mensaje es claro. Tenemos una mayoría clara que legitima totalmente iniciar el proceso" para proclamar en 2017 la independencia de esta rica región del noreste de España, indicó en un primer momento.

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Luego, en entrevista con la agencia AFP, explicó que su partido recibió "un mandato que hay que implementar", referente a ¡la necesidad de construir un Estado". Lo ideal sería negociar la independencia con el gobierno de España. "Pero si no hay voluntad de negociarlo por parte del Estado, lo vamos a hacer igualmente, la proclamación de la independencia se hará igualmente", sancionó.

Pero en Madrid no piensan así. Ayer el presidente de gobierno, Mariano Rajoy, respondió lo mismo que desde 2012: "Los partidarios de la ruptura no tienen el respaldo de la ley ni de las urnas". El presidente ofreció "diálogo y lealtad institucional", pero siempre dentro de la ley. "No estoy dispuesto a liquidar la ley", comentó.

Mariano Rajoy
undefined Mariano Rajoy, el presidente de gobierno español.
Mariano Rajoy, el presidente de gobierno español.

La negociación será difícil, pues los catalanes están determinados a llevar adelante su iniciativa y el mandatario madrileño asegura que no hará más mención a la unidad de España ni a la soberanía nacional, como si el asunto estuviera ya saldado. Así es difícil que surja una opción intermedia que convenza a las dos partes.

Madrid se opone a la salida de Barcelona en gran medida debido a su posición económica: es la región es la más rica del país con un 19% de su PIB, la segunda más poblada, la que más exporta (un cuarto sobre el total) y la que más turistas recibe.

Barcelona, de su lado, se quiere alejar de un gobierno central que no contempla sus intereses y que absorbe sus ganancias.

En las próximas semanas los nuevos parlamentarios catalanes elegirán a su jefe de gobierno. Podría reincidir Artur Mas, aunque esto parece poco posible porque los coaligados de CUP han dicho que no lo apoyan. Sea quien sea, será el hombre designado para negociar ante Madrid una posible salida de España.

Lo que sigue


Presidente. El nuevo Parlamento tiene que instalarse en los próximos 20 días y luego comenzará a debatir la elección del presidente de gobierno. Para esto tiene diez días hábiles después de su instalación, por lo que el plazo máximo para designar a la nueva autoridad regional es el 9 de noviembre. Se requiere que el elegido tenga el apoyo de la mayoría absoluta de la cámara (68 de 135 bancas).

Iniciativa. Según la "hoja de ruta unitaria del proceso soberanista catalán", dentro de 18 meses habrá una celebración de un referéndum sobre una eventual constitución catalana. Mientras tanto, se irán estableciendo estructuras necesarias para un nuevo estado: ministerios, servicios, estructuras.

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