El presidente de Francia, Emmanuel Macron, mantuvo ayer una reunión con sus ministros en la que todo transcurría normalmente hasta que se vio interrumpida por las risas de algunos de los presentes.
La sorpresa fue porque Nemo, un perro negro labrador cruza con Grifón de dos años, que fue adoptado en agosto por Macron y su esposa, Brigitte, ingresó al lugar y se puso a orinar en una estufa.
El incidente quedó registrado por las cámaras de televisión, y sucedió en una de las lujosas salas del Palacio de los Elíseos. "Me preguntaba qué era ese ruido", dijo el viceministro de ecología, Brune Poirson, que, al estar de espaldas a la chimenea, no sabia lo que estaba pasando y por qué todos se reían mientras él hablaba.
Por su parte, el viceministro de planificación Julien Denormandie, para seguir con las bromas, preguntó si esto es algo que "suceda a menudo". Macron, sonrojado, respondió: "Has desencadenado un comportamiento completamente inusual en mi perro", informó La Vanguardia.