El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, renunció hoy a su puesto en el Senado, cuando faltan más de dos meses para su juramento y el mundo lo espera para que sea el timonel en medio de la tormenta económica y financiera.
"Dejo el Senado y me preparo para las responsabilidades que asumiré como próximo presidente de nuestra nación", añadió Obama, cuya ausencia en la Cumbre del G-20, realizada ayer en Washington, dio a la cita un carácter más de promesas que de acción.
La receta resumida en la declaración final de la cumbre incluye los ingredientes ya agregados por el Reino Unido, Japón, Alemania y China, entre los que se encuentran la baja de las tasas de interés y estímulos fiscales mediante recortes o reembolsos de impuestos.
Obama, que ganó la elección presidencial el 4 de noviembre con el 52 por ciento del voto popular y tendrá en el Congreso mayoría demócrata en ambas cámaras, ha indicado que está a favor de un estímulo.
La economía de Estados Unidos tuvo en el tercer trimestre del año la primera contracción (un 0,3 por ciento) desde 2001, las cifras de desempleo y ejecuciones hipotecarias llegan a niveles sin precedentes en varias décadas, mientras se contrae el gasto de los consumidores.
"Nunca olvidaré a los trabajadores en Galesburg que encararon el cierre de una fábrica a la que habían dado sus vidas, y se preguntaban cómo proveerían cuidado de la salud a sus hijos enfermos, sin empleos y con poco ahorro", subraya Obama en su carta al pueblo de Illinois.
La cumbre resolvió que el G-20 tendrá otra reunión antes del 30 de abril, lo que abre un plazo de unos cinco meses y medio durante los cuales el mundo probará si la crisis financiera global puede esperar a que Obama llegue a la Casa Blanca, y da al nuevo presidente apenas dos meses para marcar el nuevo rumbo.
"La próxima pone presión sobre Obama para que encare un nudo de asuntos económicos y regulatorios cruciales inmediatamente después que asuma su cargo", agregó el rotativo.
(EFE)