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Sobre las 7 de la mañana el núcleo duro del gremio ya estaba presente en el lugar

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Ocupación en el IAVA: reclamos, cánticos y la generación del 69

El gremio estudiantil del IAVA volvió a ocupar este jueves el liceo; en la jornada llovieron reclamos para Lacalle Pou, Robert Silva y una exalumna contó historias de ocupaciones antes de la dictadura

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02 de diciembre de 2021 a las 19:06

“A ver, a ver, señor presidente, si usted puede vivir con el sueldo indecente de un docente”, se escuchaba desde la cuadra que bordeaba José Enrique Rodó y Eduardo Acevedo a las 11 de la mañana. Allí, sobre las escaleras del liceo IAVA, unos 50 estudiantes se manifestaron este jueves en rechazo a la “actual formulación de la reforma educativa” y en reclamo a problemas de infraestructura que mantienen en el centro educativo.

La puerta principal del liceo permanecía cerrada. Los alumnos, que se reunieron a las 7 de la mañana, recién tuvieron acceso al lugar a las 9, cuando llegó la directora con la llave. Desde la entrada, se percibía que una escalera interna, de unos 12 escalones, llevaba impregnados los mensajes “sonríe”, “los queremos” y “sueña”. Pero los cánticos desde fuera iban en sentido contrario.

Cuando se intensificaba el grito de “se escucha, se escucha, ¡arriba los que luchan!” enseguida llegaba otro que reclamaba por la participación colectiva: “A ver, a ver, quién decide los salarios, si estudiantes o gremios o el Fondo Monetario". Mientras tanto, un círculo de seis adolescentes planificaba cómo sería la lectura de la proclama y discutía si dar o no notas a la prensa.

Las banderas del Gremio Estudiantil del IAVA (GEI) copaban la zona. Una cartelería postrada a lo largo del mármol de entrada enumeraba las reivindicaciones de la protesta. Los cánticos llamaban la atención de las personas que circulaban por la cuadra. El chofer de un ómnibus aprovechaba la subida de dos pasajeros en la parada de enfrente para "relojear" lo que sucedía a su izquierda. Un taxista y su acompañante seguían los mismos pasos cuando el semáforo quedaba en rojo. 

Algunos estudiantes salían a la puerta con comida que tomaban desde adentro. Habían acordado desayunar y almorzar allí y luego hacer una olla popular con lo que sobrara. Otros preferían esperar sentados, guitarra en mano, y también estaban los que paseaban de lado a lado con termo y mate. Los más inquietos comentaban que en la pasada jornada un "mediador del Partido Nacional" les había cortado la ocupación a pleno mediodía.

Una señora mayor, de blusa oscura, jean negro y championes deportivos, se sumó a la causa con un cartel circular, que sobresalía por sus letras rojas y verdes. El cartel afirmaba: “IAVA resiste, generación 69 apoya”. Su nombre es Isabel Figari, tiene 68 años y fue alumna del liceo en 1969. Salió esta mañana desde Malvín, convencida de que la lucha estudiantil también debía recibir el apoyo de exalumnos y otras asociaciones, luego de que el miércoles la policía irrumpiera sobre la hora 13.

Al grito de “tengo los zapatos rotos y es de tanto caminar por un presupuesto justo para poder estudiar” los estudiantes parecían no defraudarla: “Me parece que todos los exalumnos y que alguna vez estuvimos en las luchas estudiantiles tenemos que apoyar a los estudiantes. Yo vivo en Malvín, pero igual me trasladé. Estas luchas hay que apoyarlas para que los estudiantes sepan que están respaldados y no están solos”, contó a El Observador.

La mujer recordó que durante su adolescencia la policía desalojaba las protestas a caballo y se metía hasta adentro del liceo. “Teníamos que salir por donde pudiéramos. La represión era mucho más fuerte, pero las reivindicaciones eran más o menos las mismas. Siempre (el motivo) fue el presupuesto para la educación. Era muy difícil manifestarse, pero había otro espíritu en la gente: mayor rebeldía. Habían otros ideales y expectativas que, lamentablemente, se han ido destruyendo. Por eso, yo saludo a los estudiantes que, a pesar de que les han tratado de matar los sueños, se siguen movilizando”, relató.

El grito de "caretas" y el reclamo a Robert Silva

Lucía y Mariano, de 17 y 18 años, fueron los alumnos que oficiaron como voceros cuando inició la proclama, que provocó que más personas y periodistas se acercaran al lugar. En la exposición, manifestaron las discrepancias del colectivo con la reforma educativa impulsada por el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou al entender que "jerarquiza el conocimiento en base a argumentos mercantilizadores" y promueve un "recorte millonario e histórico sin precedentes". Los agremiados también cuestionaron la "eliminación de las artes y las humanidades" como una de las justificaciones para "taclear el problema de la deserción".

"Entendemos que la educación ya está lo suficientemente vulnerada por la pandemia y que la lucha por un mayor presupuesto viene desde hace mucho tiempo como para quedarnos de brazos cruzados", afirmaron. La "falta de equipos multidisciplinarios" dedicados a la atención y el cuidado de salud mental del estudiantado y la inaccesibilidad y problemas edilicios del liceo fueron otros de los reparos que expresaron los estudiantes.

Apenas pasaban cinco minutos de la hora 12 cuando el fin del discurso se acercaba, pero el furor crecía. “Queremos cerrar este comunicado saludando y extendiendo nuestro enérgico agradecimiento a todas las organizaciones, colectivos, gremios y sindicatos que se solidarizaron y acompañaron nuestra medida de lucha. Es fundamental para nosotros...", decía Lucía hasta que una voz la interrumpió: "¡Sáquense el tapabocas, no sean caretas!", exclamó un hombre que siguió de largo rumbo a la calle Frugoni. 

La alocución finalizó con un pedido de soluciones a los problemas que los estudiantes observan en el ascensor, los techos de los salones que se llueven, las losas de mármol que se levantan y la falta de accesibilidad que tienen los alumnos discapacitados en el IAVA.

Para almorzar, los estudiantes cerraron las puertas del liceo

A continuación, llegó un reclamo para el presidente del Codicen, Robert Silva, a quien acusaron de "comer en restaurante" mediante una canción. "Es la autoridad de turno. No tenemos nada personal contra él. No tenemos una opinión definida como colectivo. Sí estamos buscando que se escuchen realmente nuestros pedidos desde Secundaria. La ocupación es una última medida de lucha de varias medidas que hemos tenido", justificó el vocero Mariano, consultado por El Observador.

Una seguidilla de bocinazos resonó en la cuadra. Las botellas de plástico golpearon contra las escaleras. Un grupo de siete mujeres y un hombre de la Escuela de Artes y Artesanías Pedro Figari acompañaron con aplausos desde la punta izquierda. Un mármol de la vereda se llenó de cigarrillos. Del lado derecho acompañaron jóvenes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU).

Los estudiantes del liceo se encerraron a almorzar. El Observador intentó consultar a algunos para obtener más detalles de la manifestación, pero los referentes del colectivo lo impidieron. Al igual que su almuerzo de este jueves, su opinión quedó puertas adentro.

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