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Oddone: lineamientos salariales no aseguran resultados en el empleo

El economista de CPA Ferrere recordó que en la última ronda de negociación la tendencia fue de acuerdos por encima de las pautas oficiales

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14 de marzo de 2018 a las 13:04

La baja de la inversión y el deterioro del empleo son dos aspectos que preocupan al gobierno. Eso quedó reflejado en las últimas semanas con dos acciones concretas. La primera son los cambios que se introdujeron en el régimen de promoción de inversiones.

Una segunda acción fueron los lineamientos que regirán la nueva ronda de negociación salarial, que nuevamente proponen ajustes nominales y hacen énfasis en la preservación del empleo.

En ese sentido, el economista de CPA Ferrere, Gabriel Oddone destacó este miércoles que en la ronda de negociación celebrada entre 2015 y 2017, los acuerdos alcanzados entre empresas y trabajadores estuvieron por encima de las pautas oficiales.

Ello supone que si la historia de la ronda que comenzará en abril se parece a la anterior, probablemente los ajustes propuestos oficiarán como un piso y en ningún caso como un techo. De hecho, representantes del PIT-CNT manifestaron el miércoles que consideran los lineamientos solo como un piso y que insistirán en obtener aumentos por encima de la inflación.

Según el experto, si bien los lineamientos oficiales tienen "cierta sensibilidad" a considerar el empleo, el gobierno "debería ser consciente" que la tendencia de las partes "es a resolver el tema salarial con el menor nivel de conflictividad posible" y ver a posterior cómo se resuelve el problema del empleo.

Oddone recordó que en la última negociación, tanto empresarios como sindicatos no pusieron gran énfasis en confrontar por los ajustes salariales, y luego las empresas fueron resolviendo el problema de la masa salarial desplazando trabajadores.

"No necesariamente las pautas que se pusieron sobre la mesa tienen la certeza de que van en la dirección de tener resultados concretos en el empleo", apuntó el experto durante una reunión para clientes.

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"Equilibrio malo"

Para Oddone, en lo que resta del período de gobierno, las autoridades intentarán introducir la menor cantidad de innovaciones posibles, con el objetivo de mantener los equilibrios alcanzados.

Según dijo, el país está en una situación de equilibrio, dado que en el escenario internacional no hay eventos que amenacen con sacar a Uruguay de su situación actual, donde la economía crece entorno a 3%, la inflación está "más o menos controlada" y en donde la situación fiscal es frágil pero en el mediano plazo no compromete.

De todas formas, apunto a que es "un equilibrio malo", con baja inversión y bajo empleo, que generan señales de incertidumbre para el mediano plazo.

Sobre el paquete de estímulos para reactivar la inversión, dijo que si bien van en la dirección correcta, el freno está asentado en un problema de rentabilidad, incertidumbre sobre la situación económica internacional y fragilidad financiera (sobre todo en el sector agropecuario).

Eso hace que las empresas por más que tengan proyectos "no tengan espalda" para gestionarlos, explicó. A eso se suma una alta capacidad instalada ociosa en la industria. "Por más estímulos que se pongan sobre la mesa la probabilidad de que haya una gran respuesta en materia de inversión es baja", afirmó.

Lejos de la meta

Oddone reiteró que el gobierno no alcanzará la meta fiscal de 2,5% del PIB para 2019. Pese a su mirada pesimista, dado que no espera mejoras, dijo que eso no implica un problema para la economía.

La semana pasada en entrevista con El País, el director de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Christian Daude reconoció que la probabilidad de alcanzar ese resultado es baja. Para Oddone, con ese mensaje la asesoría macro quiere introducir un contexto político para la discusión de la próxima Rendición de Cuentas, mostrando que no hay mucho espacio para aumentar el gasto.

En relación al grado inversor, consideró que el no cumplimiento de la meta fiscal no compromete la calificación de la deuda. Explicó que la visión que existe sobre Uruguay entre las calificadoras de riesgo es que probablemente no se reduzca el déficit a 2,5% del PIB, pero se tiene en cuenta que cada vez que el déficit representa un riesgo para la sostenibilidad de la deuda el gobierno hace un ajuste, como ya pasó en 2015 y 2016. El rojo de las cuentas públicas aumentó a 3,7% del PIB en los 12 meses cerrado a enero.

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