10 de enero de 2012 19:28 hs

Sobre un escenario de caños de metal en la ventosa playa que separa La Barra de Manantiales, un grupo de ocho chicas finalistas mostraban cada uno de sus atributos a la multitud (compuesta mitad y mitad entre hombres y mujeres) rugiente ante cada pasada de las jóvenes –seis argentinas, una uruguaya y una sueca– que mostraban todos sus músculos y volúmenes en perfecta y nerviosa forma.

Pieles color canela por el sol de Punta del Este, bustos turgentes enfundados en camisetas blancas con un torniquete sobre los ombligos (varios de ellos adornados con piercings brillantes), caderas delicadas hechas como por un torno.

A pesar de la paridad, tanto el jurado –compuesto por surfistas que habían competido los días anteriores en el Reef Classic 2012– como el público apreciaban que la participante número 4 en la muñeca, la porteña Ivana Bradowski, se destacaba del resto.

¿Cuál era el motivo de este destaque? Su cola estaba un poco más arriba y hacia atrás que las del resto de las chicas. Su pose era una mezcla entre una caminata en puntas de pie y la contención de las ganas de orinar, pero esto pareció enardecer al jurado, que la eligió ganadora por decisión unánime.

Cuando El Observador le preguntó a Bradowski cuáles eran las razones de su triunfo, ella declaró con sinceridad: “Esta cola se hace con muy buena alimentación –no comiendo poco–, con mucho gimnasio, con un entrenamiento militar, y con una pequeña lordosis que tengo en la espalda”.

Según una definición médica, la lordosis es una deformación en curvatura de la columna vertebral por una pronunciación de los ángulos anatómicos, que es común ver en muchas embarazadas. Esta desviación se aleja de las medidas normales y genera un físico que se destaca por sus formas.

Bradowski incluso argumentó con razones casi de fisonomía social de los países. “A mí me decía un fotógrafo chileno que las argentinas tienen buen culo porque todas tienen lordosis”, dijo.

Reina Reef
Ivana Bradowski nació en Buenos Aires hace 27 años y luego de estudiar arte dramático, consiguió entrar en el elenco de las comedias de Emilio Disi.

Realizó “ficciones”, participó en campañas publicitarias y eso le permitió viajar a lugares tan exóticos para ella como Dubái o Europa del este. Allí también participó en desfiles de moda y en gráfica. Bradowski espera que esta coronación en Punta del Este le abra nuevas posibilidades laborales.

Del resto de las competidoras, se destacaron la sueca Alexandra Larsson –conocida en el certamen como “la sueca de Sábado bus”, el programa de Nicolás Repetto–, que consiguió el segundo puesto.

La uruguaya Camila Lima, ex alumna del Liceo Militar, fue el crédito local, pero a pesar de su belleza quedó por el camino.

“Quiero ir a la guerra en ropa interior, pero para hacer la paz”, dijo a El Observador al término de la competencia.

En un certamen de las mejores colas, parece a priori raro que genere tanta curiosidad entre el público femenino que se acercó hasta el escenario montado en Montoya.

“A mí me genera una cosa extraña, porque termino mirando como hombre”, dijo una fotógrafa de prensa.

“Una viene a ver a otras chicas, a opinar y a comparar”, opinó Rosana, una surfista uruguaya que vive hace tiempo en Brasil.

La conexión entre el surf, la marca Reef y las chicas de sus calendarios tiene varias décadas.

La norma es que los jurados se compongan de los surfistas que participaron en la competencia en el agua. Así, en esta edición de la Miss Reef, uno de los encargados de decidir sobre la mejor cola fue el peruano Joaquín del Castillo, segundo detrás del uruguayo Luis María Iturria.

“Estoy en el paraíso”, dijo Del Castillo. “Ver olas, ver colas, es lo máximo. Aunque creo que es más difícil elegir colas que olas”, agregó para el aplauso de un público que secaba botellas de cerveza Corona –auspiciante de la fiesta– como si fueran gotas de lluvia.

Al final, un montón de periodistas y público invadió el escenario arremetiendo sobre las ganadoras como aquella escena de Apocalypse now con las modelos de Playboy.

El viento fuerte sopló y embraveció un mar revuelto, y la arena que volaba se metía dentro de las botellas vacías.

EO Clips

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