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Oscar Collazo, el primer ganador de La Voz: su historia, sus sueños en la música, la relación con Lucas Sugo y lo que piensa hacer con el premio

El flamante ganador de la primera edición del certamen de Canal 10 habla sobre lo vivido en los últimos días y su futuro en la música

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29 de junio de 2022 a las 17:32

El corazón se le salía del pecho. Las manos le sudaban. Pero la sonrisa la tenía intacta. Pasada la medianoche del lunes, Natalia Oreiro dijo el nombre de Oscar Collazo y en ese instante se convirtió en el primer ganador de La Voz Uruguay. Desde entonces no ha parado de responder mensajes y llamadas mientras trata de contener la emoción y finalmente comprender que no se trató de un sueño.

Collazo habló con El Observador sobre su historia como cantante, su futuro en la música y el proceso de transformación que transitó durante el certamen. A continuación, un resumen de la charla.

Empezaste a cantar desde niño. ¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el canto? 

Comencé a cantar a los 11 años. Iba al colegio Santa Luisa de María Jaques que queda en Montevideo, en Larravide y Cabrera, es un colegio católico. Todos los viernes nos llevaban a misa y me acuerdo que nos ponían a cantar. Tenían las fotocopias con las canciones ahí y me acuerdo que me escuchó uno de los encargados del coro del colegio y me preguntó si no quería formar parte. Y yo, con tal de salir de clases, empecé a cantar en los coros y vi que a la gente le gustaba. En ese momento no tenía noción de qué era realmente una voz linda o una voz afinada. No entendía mucho pero me gustaba la música. Empecé a cantar esas canciones de misa, y un día vine a mi casa y le dije "mamá, en el coro estoy cantando esta canción". Cuando se la canté le encantó y me dijo "tenés que cantársela a la familia”. Canté sin música, acapella, y les encantó. Desde ese momento me empezaron a pedir y empecé a sentir esas ganas y esa necesidad de cantar. Me sentí liberado, me emocionaba cuando lo hacía. Ahí me di cuenta de que lo podía hacer realmente bien y así comenzó todo. 

¿Qué es para vos la música? ¿Qué te produce?

La música es mi mejor expresión. Capaz que me expreso mejor cantando que hablando. La música me acompaña en todas las áreas de mi vida. Me ha pasado que estoy triste y una canción me alegra o me da ánimos, me impulsa. También en momentos en los que estoy enojado o un poco duro con la vida y una canción me quebranta y me deja en un estado de vulnerabilidad, me da paz. Canciones que me alegran, que me dan felicidad. De nuevo: la música es mi mejor expresión, más allá de que aún la estoy trabajando no solamente en lo vocal sino en lo físico y lo que transmito con mi cuerpo. Me están enseñando mucho. 

Contaste que cuando con tu pareja perdieron un hijo, dejaste la música de lado.

Soy una persona creyente. De grande cuando tuve el momento para razonar las cosas y tomar mis decisiones decidí que Dios era algo importante para mi vida. Era una necesidad y quería rendirle mi vida en el sentido de ser una persona buena, que sea de influencia en mi forma de hablar, en mi forma de actuar, en cómo trato a las personas. Eso para mí es Dios. Yo cantaba canciones para Dios. Uno siempre pone la confianza en él y cuando nos pasó lo de Miqueas, nuestro hijo, fue un golpe muy duro. Nadie está preparado para eso. Siendo cristiano me pregunto por qué a mí, si quiero ser una buena persona y trato de hacer las cosas bien, por qué nos tiene que pasar a nosotros siendo tan jóvenes. Me enojé con Dios, no dejé mis valores pero estuve un tiempo apartado, dejé a Dios de lado. Estaba muy enojado y dolido. Me sentía abandonado por Dios. Estuve tres años, hasta el 2013, en los que no quería hacer absolutamente nada, no quería cantar. Con el tiempo me di cuenta de que lo que necesitaba era el consuelo, mi corazón tenía que ser restaurado. Mi esposa fue un gran pilar en ese sentido, y mi familia también. Comencé otra vez a encontrarle sentido a la música y a volver a cantar. Es por eso que cuando llegó esto de La Voz, encontré una oportunidad para mostrar otra vez mi voz y que los demás me puedan escuchar. Para poder llegar al corazón de la gente. Ese es mi objetivo. Y esta es la oportunidad que tengo y la estoy aprovechando. 

Llegaste a La Voz a través de una prima que te acercó esa posibilidad, ¿cómo se dio esa aproximación? 

La prima de mi esposa. Camila, me mandó un correo que le habían mandado y me dice "mirá lo que me llegó, anotate". Cuando entro al correo veo La Voz Uruguay y que estaban las inscripciones abiertas. Digo "no, yo no estoy para eso. Tengo 34 años, seguramente para estos programas llaman a chicos de 20 o 25 años como mucho, ya estoy viejo". Ya había participado en castings de otros programas y fue una experiencia sumamente incómoda, no quería repetirlo. Pero igual lo comentaba con mis compañeros de trabajo, con mi esposa, que es muy respetuosa de mis decisiones, aunque me decía "anotate" y yo "no, no". Estaba con mi corazón en duda, hasta que al final tanto me insistieron que me terminé anotando medio enojado, obligado, y le mandé a todos "ya me anoté, ¿están contentos? No me van a llamar, van a ver". Y resulta que me llamaron.

¿Cómo fue esa primera audición a ciegas para vos? 

Pasé unos nervios bárbaros. Soy Oscar "Nervios" Collazo, toda la vida. Pero ver cómo la producción te mimaba al estar ahí, te brinda cariño. No quería participar de un show como este por la mala experiencia que había tenido, pensé que iba a volver a repetirse, que no iba a estar buena. 

¿Esa experiencia había sido en Uruguay o en Argentina?

En Uruguay pero en un programa que era argentino. Era un programa que se pasaba por otro canal. Tuvimos que hacer una fila afuera de noche, con frio, como ganado, éramos números. 

¿Cómo recordás la primera audición para La Voz?

Estaba muy nervioso, pero feliz de estar en ese lugar. Para mí era algo nuevo que llegaras a  ese lugar y no fueras un número más, que se fijaran si necesitabas agua, lo que sea. No podía creer que me trataran como si fuera un artista de años, alguien que iba contratado por ellos. Fue un espectáculo desde el primer día. Pero estaba nervioso. Ahora, siento que la audición fue lo mejor que hice. Ahora me veo y me siento confiado, era como que iba entregadísimo. 

¿Qué fue lo que te llevó a elegir el equipo de Lucas Sugo?

Más allá de que hay que hacer un poquito de show, desde que me dijeron para estar en el programa ya sabía a quién iba a elegir. Ya tenía a Lucas en mi cabeza y en mi corazón. Lo admiro muchísimo como músico, me siento identificado con su voz, su forma de actuar. Más allá de que todos los coaches son excelentes, con Lucas tengo una afinidad desde un principio, incluso sin conocernos. Además de que con él compartimos la fe también, es una persona creyente y creo que también fue decisivo eso. Y fue mi mejor elección. Hasta acá me llevó.

¿Cuáles fueron las dificultades que te encontraste en este proceso?

Más que nada eran mías, me las ponía yo. Soy una persona muy autocrítica, me gusta buscar hacer todo de la mejor manera. Pero también soy una persona que se frustra, cuando me marcan un error me pongo muy ansioso y me enojo conmigo mismo porque siento que no estoy agradando. Ninguna canción es fácil para mí, no las saco de taquito. Me encanta cantar, pero para mí todo es un desafío. Me enseñaron que si vos vas a hacer un cover, tenés que hacerlo propio. Y eso me costaba. Ese fue el desafío, darle mi impronta, que digan "este es Oscar Collazo" y no "este es Oscar Collazo imitando a tal". Y después creer que se puede lograr. Creer que dentro de lo que hago, y de lo que pongo el corazón, soy el mejor. Creer que puedo lograr grandes cosas con la ayuda de quienes tengo al lado. Se trata de quererme a mí mismo y sacarme el techo que me puse para seguir creciendo. Sigo trabajando en eso.

El lunes decías que no caías, que quizás lo entenderías cuando apoyes la cabeza en la almohada. ¿Qué sentís ahora que ya pasaron más de 24 horas?

Esto para mí es una locura. Siento que es más grande de lo que yo puedo aguantar. Estoy tratando de llegar a todos y de poder contestarle el cariño a la gente. Ahora apoyo la cabeza en la almohada y digo: "sí, está pasando". Es un regalo de la vida, pero también es una responsabilidad. Porque ahora me debo a la gente que me dio el triunfo. No lo hice solo por mis medios, mi voz o por Lucas que me eligió. Lo hizo la gente, que me escuchó, que me quería dar esa oportunidad. Estoy contento porque soy el ganador de La Voz, pero ahora tengo un desafío por delante para poder premiar a la gente con la oportunidad que me ha dado.

¿Cuál creés que es la importancia de este tipo de programas?

Este tipo de formato mundial es un trampolín para quienes nos gusta la música y cantar, porque nos expone, que está bueno y al mismo tiempo hay que tener cuidado. Yo por mis medios no podía hacer nada, no tengo contacto con gente que me pudiese ayudar en el medio artístico. Además tampoco me movía mucho. Esto ha sido un trampolín, y de golpe. Me agarró desprevenido. La verdad es que es un programa que da oportunidades. Espero poder aprovecharla, ser sabio, ser inteligente. El programa ya terminó, ahora depende de mí. 

¿Qué te imaginás para tu futuro como cantante?

Espero que la gente me siga apoyando. Depende de mí generar contenido, llegar a la gente con mi música y bueno, a moverse. Me encantaría poder vivir de la música. La música es mi vida y espero lograrlo.

Vas a estar presente en un show de Lucas Sugo.

Le robé un poquito de su show a Lucas el 8 de octubre, sí. Vamos a hacer una canción entre los dos. Lucas, además de ser una persona muy inteligente y muy sabia, es una persona con gran corazón. Yo lo tengo como mi padrino artístico. Yo pensé que íbamos a cantar Llora mi garganta, pero no. Me dijo "Yo quiero cantar una canción que la gente la escuche y diga 'es de Oscar'". Y eso me llena el corazón.

¿Considerás que el programa también fue una plataforma para compartir con la gente tus valores?

Sí, y en realidad cambió el propósito, porque yo no iba con esa impronta al programa. Yo iba a cantar, quería que escucharan mi voz. Pero la producción ha sido tan atenta y abierta que me dio la oportunidad de poder hablar de mis valores. Yo no quería, porque sentía que quizás alguien podía pensar que quería meter a Dios. Pero me fueron llevando y me impulsaron a que yo expresara realmente lo que había en mi corazón. Y fue ahí cuando empecé a hablar de Dios y de los valores de mi vida. Aproveché a no quedarme callado. Vi la oportunidad y lo hice, no me puedo avergonzar de eso.

¿Cómo recordás el momento en que Natalia Oreiro dice tu nombre y anuncia que ganaste?

Antes, cuando estábamos atrás los cuatro, pensé dos cosas: o salgo primero, o salgo tercero. No sé por qué. Hice unos cálculos medios raros. Y cuando quedé ahí con Mica (también finalista), me alivié. Sentí que se podía lograr. Pero también estaba la posibilidad de que no, porque Mica tiene una potencia, la voz que tiene, el corazón que tiene. Pero cuando dijeron 41%, y después mi nombre, se me vinieron imágenes del comienzo, de cuando no sabía si me iban a llamar del casting, todo eso. Y no lo podía creer en ese momento. La gente gritaba, aplaudía, sentí que el corazón se me salía del pecho. Miraba a Natalia y pensaba si eso no sería un sueño, porque me ha pasado de soñar cosas así. Y cuando ví que no se cortaba, que estaba ahí y era real, listo. Estuve viendo los videos de cuando Natalia anuncia al ganador y lloro. Cada vez que los veo lloro. Nunca pensé que la vida me iba a regalar esto tan lindo.

¿Qué pensás hacer con el premio?

¡Qué pregunta! Si hago caso de lo que me dijo Max Capote el otro día... Él nos dijo a los cuatro: "yo agarraría esas veinte lucas verdes y las invertiría en música". Estaría genial, me encantaría y seguramente parte de la plata será para eso porque lo necesito. Es necesario. Pero yo como empleado, en este caso de OSE, tengo mis deudas, y se tratará de alivianar un poco eso. Y después tengo mi casita, que gracias a Dios es mi refugio, y la idea es arreglarla, porque necesita un mimo. Pero creo que la mayor parte del dinero será para invertir en el futuro y en la música. Pero hay que ser sabios. Es un privilegio, un regalo, pero es una responsabilidad. Y tengo un poco de miedo, porque lo único que sé es cantar. No sé nada de edición, de guion, de producción, de mercado. Yo quiero hacer algo que a la gente le guste y que me haga sentir cómodo. Vamos a ver qué es lo que va a pasar. Ya tengo mi bandita armada, gente moviéndose, y hay que estar listo. Solo pido la guía de Dios y el acompañamiento de la gente que ha estado ahí.

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