4 de enero 2016 - 5:00hs

Lo hemos escuchado hasta el cansancio de boca de sociólogos y trabajadores sociales cuando surge alguna apreciación crítica del impacto social y cultural que tiene el embarazo adolescente: no hay que minimizar la decisión de las adolescentes; tener hijos en determinado contexto les da un estatus que en otro contexto no; tener hijos en determinados contextos es una forma de apostar al futuro porque los hijos serán quienes sostengan a la madre. Y así argumentos por el estilo que le restaban dramatismo a los crecientes embarazos adolescentes.

Sin embargo, las frías cifras surgidas de la encuesta obligatoria que realiza el Sistema Informático Perinatal del Ministerio de Salud Pública parecen indicar otra cosa: la mayoría de los embarazos adolescentes no son deseados. Así de simple y directo como la pregunta que se les hace a las embarazadas en su primera consulta y cuyas respuestas se usan como base de las cifras oficiales: ¿estaba buscando este embarazo o no? Cuando la mujer dice que sí, que estaba buscando el embarazo y no se "cuidaba", se considera intencional o planificado. Cuando dice que no lo estaba buscando, que quedó embarazada porque falló el método anticonceptivo o porque en ese momento no lo estaba usando, se considera no intencional.

La mayoría de los embarazos entre los 14 y los 20 años no son deseados; recién a partir de los 21 o 22 años los embarazos deseados superan a los no deseados (ver gráficas).

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Incluso en un segundo embarazo, los no deseados superan a los planificados hasta los 22 años de la madre.

Dos visiones

Quedar embarazada a los 13 o 14 años es "un logro" y "un cambio de estatus" porque pasan a convertirse en madres, dijeron semanas atrás a El Observador TV las pediatras Lilián D'orsi y Diana Sastre, y la psicóloga Roxana Chiriazis, que trabajan en ese centro de salud de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE).

"En ese entorno, donde no hay otra actividad, donde muchos no van a la escuela o al liceo, el tener un hijo forma parte de su proyecto de vida. Entonces, ese proyecto no lo valoran como un fracaso, lo valoran como todo un suceso", dijo D'orsi.

No obstante, Sastre relató que cuando esas niñas, que fueron o son sus pacientes, van a la policlínica como madres, "es terrible. Es muy angustiante porque están fuera de todo sistema, no estudian, no trabajan y, además, tienen un niño", manifestó.

Si bien en el caso de la psicóloga Chiriazis no trabaja con tantas madres adolescentes, sí le ha tocado atender a niños de 8 años con madres de 22. En estos casos, el principal problema –destacó la técnica– es la falta de límites por la inmadurez que tiene esa madre, propia de su edad.

En el total de embarazos registrados, 60% son deseados y 40%, no.
La mayoría de las mujeres que quedan embarazadas sin desearlo tienen una relación de pareja no estable.

En cambio, entre las mujeres que tuvieron embarazos deseados, la unión estable se impone abrumadoramente sobre otro tipo de relaciones.

La formación académica de la mujer resulta determinante en estos datos; 83% de las que poseen estudios terciarios tuvo embarazos deseados. Entre las que ingresaron a secundaria el porcentaje de embarazos deseados cae al 60%. Y entre las que no ingresaron a secundaria los embarazos planificados son 43%.

En las edades más jóvenes cada año cumplido agrega más gestaciones intencionales o la inversa, cuanto más joven, menos intencionales.
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