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Pablo Falero, la última carrera de un jockey histórico

El jockey uruguayo pondrá fin este lunes a una de las carreras más exitosas del turf, con más de 9.000 triunfos y una vida dedicada a su pasión: los caballos

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05 de enero de 2020 a las 05:01

Habla de pasión, de sacrificio y de esfuerzo. Se pudo haber quedado en silla de ruedas en 1998, luego de un grave accidente, que lo tuvo nueve horas en un quirófano. Nunca le tuvo miedo a la velocidad, y todavía no es capaz de disimular en su expresión el estrés de la balanza y la presión de ese peso que no podía superar los 55 kilos.

Este lunes a las 20.40 en la pista del hipódromo de Maroñas, en el Gran Premio Ramírez, montando a Olympic Harvard, en el día que todo Uruguay habla de turf, el jockey uruguayo Pablo Falero participará en su última carrera y pondrá punto final a una de las más exitosas actuaciones en el mundo hípico con más de 9.000 triunfos en 45.000 carreras, y luego de 38 años de actividad.

“Me bajo porque tengo 53 años y un golpe a esta edad no es lo mismo que a los 30 años”, explica a Referí a través del teléfono, desde Buenos Aires, donde está radicado desde hace tres décadas.

“Mi pasión nació cuando tenía 14 años. Mi padre se trasladó a trabajar al hipódromo de San Carlos de Colonia. Conocí al sangre pura de carrera y cuando me subí sentí pasión. Me atrapó el caballo, la velocidad, y desde entonces se transformó en mi vida”, había explicado unos instantes antes en la misma charla.

Entre sus 14 y sus 53 años, Falero corrió en Estados Unidos, Dubai, llegó a las pistas europeas, en Uruguay, Brasil, Perú, Chile, Ecuador y Argentina. Alcanzó entre 18 y 20% de efectividad de triunfos (en una de cada cinco competencias terminó primero) y llegó a correr 19 pruebas en un mismo día en los hipódromos argentinos. “Es como para el futbolista jugar los 90 minutos”, reflexiona para explicar qué tanto esfuerzo implica una jornada con tantas carreras.

¿Cómo se pueden cuantificar 9.000 triunfos para quienes no pertenecen al mundo del turf? “Equivale a 38 años de mucho trabajo y de algo que se hizo con pasión extrema. Si lo quisieras representar o entender a través del fútbol como ejemplo, es como para un futbolista jugar muchos años en la selección de un país y lograr muchas copas. Es algo así como lo que en sus distintas dimensiones lograron Pelé, Maradona, Messi, Francescoli. Sí, se puede comprar lo que hice con los grandes jugadores de fútbol  de todos los tiempos. Mantener ese nivel durante tantos años”, puntualiza.

¿Es arriesgado correr arriba de un caballo? “El caballo anda a 60 kilómetros, incluso un poco más, y si te caés el paragolpes es todo tu cuerpo”, grafica Falero sobre lo que implica la experiencia de ser jockey.

El uruguayo destaca sus dones naturales y enseguida le adosa la pasión, esa palabra que puso en la charla una decena de veces. “Me enfoqué en cómo aprovechar esos dones y cómo llevar adelante ser un jockey y mantenerme durante mucho tiempo. Así lo viví desde el primer día”, dijo.

A la escuela a caballo

Falero nació en el campo y con dos años ya había expresado su pasión por los caballos. “El último año de primaria lo hice a caballo, ¡eran 22 kilómetros por día desde la estancia la barra de San Juan paraje San Pedro a la escuela número 79 de Paso la Horqueta! Y las actividades del campo las conocí todas antes de los 14 años. Tenía pasión con los animales. El vínculo es muy bueno porque el animal es un ser que entiende e interpreta a las personas”.

Si se entenderá el uruguayo con los caballos. “En un Pellegrini en 2005, corría un caballo que venía de ser tercero en el Nacional, y el favorito era el ganador de ese mismo Nacional. Trataba de ver al otro rival y por la mitad del codo, a la altura del 900, se quedó sin acción y me salió desde adentro decirle en voz alta: ‘¡Ay chiquito, cagaste!’, porque fue lo que me salió en ese momento debido a que no podía seguir el ritmo de la carrera. Sin embargo, el caballo siguió avanzando y ganó una carrera espectacular en un final con el favorito”.

Esa carrera ocurrió siete años después que en un accidente en la pista sufrió una fractura en la cervical, que terminó en una operación de nueve horas, una plaqueta de titanio con siete tornillos fijando las cervicales con la primera dorsal y cinco meses de recuperación, del sillón a la cama, con la excepción que una vez al mes de su casa para ir salía al médico. A los nueve meses estaba otra vez arriba de un caballo, y esa tarde que marcó su regreso, volvió con triunfo.

Falero conoce sus dones, pero también de su esfuerzo para lograr lo que alcanzó. “Fui un privilegiado con muchos sacrificios. Tuve un cuerpo que durante 40 años pesó lo mismo, 55 kilos. Para mantener ese peso la alimentación tuvo diferentes etapas, pero siempre acompañado de mucho deporte, mucho cuidado, comer poco, dietas. Después de tantos años te vas cansando, porque lo más estresante de un jockey es la balanza. Sí, porque tu peso es la vida. Corremos todos los días y no podemos aumentar de peso, y para mantenerte debés hacer deporte, ponerse ropa para salir a trotar, transpirar mucho, como los boxeadores. Estás peleando todos los días con esos kilos, y cuando te das licencias, vienen los problemas, porque es muy fácil subirlos y dificilísimo bajarlos”, explica.

La última carrera: el Ramírez

Falero había proyectado retirarse en el Ramírez 2019. Luego llegarían los homenajes en Argentina, en donde se transformó en un histórico ganador. Sin embargo, una situación por la que nunca había atravesado, explica a Referí, lo dejó fuera de carrera. “Me bajó la presión y me desmayé. Debe haber sido por los nervios y las altas temperaturas. Para mí era la despedida del Ramírez, eso hizo que hoy, ya retirado vuelva a correr el Ramírez”.

En Uruguay enmarcó dos triunfos en el Ramírez. Con Chapulín en 1987 y Galicio en 1990. Este lunes a la hora 20.40 tendrá otra ocasión para cerrar su campaña con un triunfo con Olympic Harvard, al que montó una vez en diciembre y vio en videos para conocer sus cualidades.

“Es un caballo es muy manso, muy corredor y el jockey lo tiene que traer toda la carrera”, dijo Falero sobre el caballo que correrá en Maroñas.

Dicen los que lo conocen que, como pocos, tiene una sensibilidad para descubrir las cualidades de los caballos. Eso le permitió explotar al máximo las fortalezas de su compañero de carrera. “Al subir a un caballo le sacaba las características y encontraba el mejor rendimiento”, puntualiza.

A la hora de valorar los triunfos, comparte méritos con el caballo. “¿Cuánto es la influencia del jockey en el triunfo? 50 y 50”, responde escuetamente.

Falero define al Ramírez como la final de la Copa América. Y cierra la charla con una frase que resume su vida en el turf. “Es un orgullo despedirme en esta carrera y que pueda seguir diciendo que estoy corriendo el Ramírez desde 1987, cuando gané el primero, es muy importante. Tengo un agradecimiento por el caballo de carrera que me dio tanto y por la gente que estuvo al costado. Siento que no me di cuenta que pasó el tiempo, que no me di cuenta lo que logré y que lo que conseguí es algo maravilloso. Miro para atrás y veo un chico que se crió en el campo, muy humilde y que llegó hasta donde llegó, para lograr tantas cosas, conocer tanta gente, tantos lugares… ¡fue algo que superó todos mis sueños!”. 

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