Pablo Garfinkel 2
undefined undefined Ser inversor de capital implica ser un emprendedor más: conseguir los potenciales emprendimientos a incubar y encontrar a quienes estarán a la cabeza de la inversión. En Tokai se encargan de agregarle valor a los proyectos y eso se hace "poniendo tiempo". "Para mí el concepto de smart-money en verdad no es tal, sino que es más un concepto de smart-time. Sí, está bien firmar un cheque pero dedicarle tiempo es lo fundamental". Y ese tiempo también refiere a la experiencia que se pueda aportar. "Nosotros tenemos una muy buena casuística por la cantidad de inversiones que hicimos, tanto directa como indirectamente a través de NXTPLabs (fondo de capital emprendedor de tecnología). Son más de doscientas y eso hace que tengamos un panorama claro de los distintos estadios de las empresas".
Su trabajo como inversor implica reunirse periódicamente con las empresas incubadas, brindar consejo, integrar algún comité o reuniones operativas y en paralelo buscar potenciales inversiones. "Esta es una industria muy dinámica donde tenés que estar todo el día. Mi trabajo es informarme, priorizar las cosas que hay en medio de la diversidad y enfocarme". Como una especie de rastreador de tendencias, estar actualizado es crucial para poder ayudar en la revisión estratégica de las compañías. "Estas cosas van cambiando muy rápido, no solo las tecnológicas, todo tipo de empresas y mi rol es estar informado y ayudar en el ritmo de esos cambios, porque si los hacés tarde te va mal y si los hacés muy temprano, también puede irte mal, porque te adelantaste".
Con el ejemplo de su madre que recién a los 40 años empezó a estudiar medicina (carrera de la que se recibió, hizo un posgrado y ejerció hasta jubilarse) y con el suyo propio, que también tuvo que esperar hasta los 40 para poder ir a estudiar a Estados Unidos (estudió management en la Escuela de Negocios de Harvard), Pablo tiene claro que las cosas llegan a su debido tiempo y que a veces es cuestión de esperar el momento indicado para actuar y pone dos ejemplos. En 2009 hicieron una empresa de pagos móviles para abonar cuentas a través de sms, algo impensable en esa época. "La visión era buena pero cuando entrás en una industria muy temprano, tenés que hacer las cosas muy bien para quedarte hasta que eso explote. Hoy esa industria se llama fintech, pero en 2009 ibas a hacer una presentación a un banco, te abría las puertas, te decía que estaba precioso y después nunca más te contestaba un mail. Hoy los bancos están incubando startups", relata. En contraposición, el caso de la empresa uruguaya Woow (de la cual sigue formando parte), llegó al mercado en el momento indicado y con un ecosistema preparado para recibirlo: "Pasamos de ser 4 personas a ser 40 en 7 meses, y 150 en 2 años; y a tener 50.000 transacciones por mes en algo que era absolutamente nuevo".
"Estar en muchas industrias a la vez es complicado y hacer muchas cosas bien es imposible. Pero tiene una gran ventaja, sacás enseñanzas que después podés, de alguna manera, trasladar de unas a otras. Aprendí que el timing de los negocios es fundamental. De hecho, algunas estadísticas dicen que es la principal razón del éxito y, seguramente, también del fracaso".
Generar oportunidades
Para Pablo, la actitud es la principal cualidad que tiene que tener un emprendedor, sumada a saber rodearse de gente capaz y saber escuchar. "Hay que lograr tener carácter, motivación, compromiso, liderazgo pero a la vez saber escuchar, que no es tan fácil". Hace casi nueve años que forma parte de la organización Endeavor como miembro del directorio, pero en 2017 decidió tomarse un año sabático. "Creo que todas las cosas tienen un ciclo y las organizaciones tienen que tener gente nueva, que traiga ideas nuevas y les di un poco de lugar", a pesar de no estar más en ese rol, sigue vinculado a la organización como mentor.
Ve con buenos ojos el estado del ecosistema emprendedor actual en Uruguay, pero igual considera que hay mucho por hacer. "Nos falta encontrar gente con conocimientos y con experiencia que se anime a emprender, no solo chicos de facultad —que me parece bárbaro—, pero se necesita la mezcla de gente con otras virtudes y otros aprendizajes". Resalta que la
ANII es la columna de ese ecosistema y que ha habido una mejora en las políticas, pero que todavía falta un fondo de capital de riesgo de otro nivel que ayude a acompasar la velocidad de la dinámica del sector. "Siempre digo que Uruguay es un país mucho más politizado de lo que la gente lo ve desde afuera. Siempre estamos calculando los riesgos políticos de hacer esto o lo otro y esta no es una industria que admita eso, para nada. Esta es una industria que admite tomar riesgos que a su vez representan oportunidades, y eso es como un emprendedor ve las cosas: donde los demás ven riesgos nosotros vemos oportunidades". En ese juego, el fracaso está a la vuelta de la esquina y más que un defecto se transforma en una virtud. "Vos me traés a un tipo que fracasó y lo miro con dos ojos enseguida porque digo 'este ya sabe un montón de cosas'. He apostado a emprendimientos con gente que no tenía la menor idea de nada, que era su primer trabajo y obviamente, traen un montón a favor pero les faltan otras cosas que el que fracasó ya las tiene". Esas oportunidades bien aprovechadas son las que pueden generar riquezas y cambios en la calidad de vida de las personas y a Pablo, desde su rol, ayudar a generarlas, a construir lo que la gente ni se imagina que podía lograr y agregar valor es lo que más lo gratifica de su trabajo.
Este hombre, que se describe como "muy sensible por dentro, bastante torpe por fuera y enamorado de la vida", admira a los
empresarios que saben manejar bien su principal activo: el tiempo. "Creo que es uno de los desafíos más importantes que tenemos hoy para nosotros y para transmitirle a nuestros hijos. Personalmente, me encuentro todos los días viendo qué hacer, si esto (el trabajo) que es infinito o tirarme a jugar con ellos. El empresario que logra tener ese equilibrio es uno de los que merece mi mayor respeto".
Alumbrar
La fundación Dar a Luz, de la cual Pablo forma parte, busca concientizar a la población sobre los problemas de infertilidad. "La gente no sabe que 1 de cada 6 parejas tienen dificultades para concebir naturalmente a sus hijos y que con prevención e información se bajan los porcentajes muchísimo", señala Pablo.
Dar a Luz brinda jornadas informativas sobre la temática y apoyo a aquellas parejas que buscan sin éxito un hijo, a través de un equipo de profesionales. Para difundir el tema publicó el libro
Hijos muy deseados, donde se relatan distintas historias de parejas que pasaron por el proceso, incluyendo la de Pablo y su esposa.
Por más información: fundaciondaraluz.org
Tendencia
Actualmente el foco de los proyectos tecnológicos que evalúa Tokai Ventures se orientan a dos rubros: el agro y el blockchain, la tecnología que soporta las monedas virtuales, como el bitcoin. "Esta tecnología es posiblemente una de las próximas revoluciones más grande de los últimos años". En Uruguay ya hay proyectos que trabajan con ella, pero es un área que todavía está en un estadio muy temprano de desarrollo.
Rozar lo artístico
Involucrarse en el proyecto de Life Cinemas lo llevó a explorar el mundo audiovisual. Realizó una tecnicatura en Guión y Producción Audiovisual en la universidad ORT, participó como coproductor en algunas películas y llegó a trabajar en un proyecto para hacer una película animada con el escritor Roy Berocay que "quedó en el cajón". "Me encantaría ser más creativo de lo que soy. Tomé clases de piano con mi tía, a los tres meses vino y me dijo: 'Pablito, no vas a poder tocar el piano', o sea, no me dio ninguna chance". Aprender a bailar es otro de sus debes artísticos y escribir un libro sobre vivencias y paternidad es su gran pendiente. "Tengo muchas hojas sueltas escritas, desde hace años pero estoy lejísimos de escribir un libro".