El ex dictador argentino Jorge Rafael Videla y el ex jefe del Primer Cuerpo de Ejército Guillermo Suárez Mason se presentaron este jueves ante el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, en el marco de las detenciones solicitadas por la justicia española con fines de extradición.
Además de Videla y Suárez Mason, se presentaron el ex capitán Jorge Acosta, el prefecto (guardacosta naval) Héctor Febres Méndez, el ex marino Juan Carlos Rolón y el ex almirante Rubén Franco.
Los primeros en llegar a la sede de los tribunales fueron Videla, Suárez Mason y el "Tigre" Acosta, un agente de los grupos de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Videla abandonó temprano su domicilio en el asiento trasero de un automóvil de vidrios polarizados y acompañado de otras tres personas, en el barrio de Belgrano (norte), donde hacían guardia un par de reporteros.
Los abogados de Videla, Carlos Tavarez y Víctor Guerrero Leconte, presentaron un escrito en el que consideraron que "el juez natural" del proceso es Canicoba Corral y no Garzón y consideraron que este último "no tiene capacidad jurídica fuera del territorio español".
"No puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho", argumentaron.Canicoba Corral ya había cumplimentado la audiencia con 24 de la lista de 46 represores acusados de genocidio, enviada por Garzón. Del total, dos están muertos y tres prófugos.
Las fuentes no descartaron que Massera pueda ser declarado "inimputable" si los peritos confirman su "grave estado de salud".
El tratado de extradición con España establece que el imputado puede elegir entre ser juzgado por la justicia argentina o española. De todos modos, en los estrados locales, los imputados están beneficiados por las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987).
La Cámara de Apelaciones Federal confirmó el jueves que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles al rechazar una apelación del ex general Santiago Omar Riveros, quien está siendo juzgado por robo de bebés.
Desde las primeras horas de la mañana, militantes de izquierda aguardaban en las puertas de los Tribunales el arribo de los ex represores con pancartas en las que se reclamaba "Ni olvido ni perdón para los genocidas".
(AFP)