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Paso para atenuar el desempleo

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05 de julio de 2018 a las 05:00

El costo de contratar personal es uno de los factores que han determinado el alto nivel de desocupación y la pérdida de 45 mil puestos de trabajo en los últimos tres años. La gravedad de esta situación finalmente ha inducido al gobierno a recurrir a la vía adecuada de reducir de forma parcial los aportes patronales a la seguridad social a los nuevos empleos para estimular su creación. Se pudo hacer antes, ya que el desempleo hace tiempo que tiende a crecer y ha sido pronosticado para este año y 2019 entre el 8,5% y 8,7% de la población económicamente activa. Para combatirlo, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, acaba de anunciar una fórmula que permitiría a las empresas reducir en 25% sus aportes cuando tomen nuevos trabajadores. La fórmula, que ya sido evaluada por Murro con las cámaras empresariales y el PIT-CNT, puede habilitar en pocos días el envío al Parlamento de un proyecto de ley que la ponga en vigencia.

Se basa en utilizar inicialmente una partida presupuestal de US$ 15 millones que el Ministerio de Economía hasta ahora no había entregado al Fondo de Reconversión Laboral del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional. El ministro señaló que con esos recursos el Banco de Previsión Social acreditará automáticamente un descuento de la cuarta parte del costo de los aportes a empresas que tomen nuevo personal, incluyendo a personas de más de 40 o 50 años. Murro estima que de esta forma se impulsaría la creación de hasta 5.000 puestos adicionales de trabajo.

Aunque la motivación central del gobierno es combatir la creciente desocupación, el plan oficial atiende una pequeña parte del generalizado reclamo de los sectores productivos contra el peso abrumador del Estado. Esta causa principal de la caída de rentabilidad en el agro y en otras áreas de la estructura económica del sector privado ha generado masivas movilizaciones sociales de protesta, exigiendo reducción del gasto público y de las cargas tributarias, y ha desalentado en muchas empresas la contratación de personal. Resta ver ahora hasta donde el plan gubernamental será suficiente para disminuir en forma sustancial un desempleo que duplica el porcentaje ideal en una economía sólida, especialmente en momentos en que el crecimiento del Producto Interno Bruto se enlentece por altos costos de producción y pérdida de competitividad.

En algo ayudará, de todos modos, que se reduzcan los aportes patronales. Pero este rubro no es la única amenaza que se cierne sobre el empleo. Es inevitable que los vertiginosos avances tecnológicos eliminen puestos de trabajo en muchas áreas. Actualmente la mayor tasa de desempleo se registra entre los trabajadores con menor educación. Pero la desocupación afecta también a quienes atienden funciones más exigentes pero se ven desplazados por tecnologías que reemplazan eficazmente la labor humana. Esta realidad exige que, junto con paliativos útiles pero parciales como la disminución de las cargas sociales que pagan las empresas que ahora anuncia el gobierno, se encare con mejores resultados la formación de mano de obra calificada para atender el tipo de demanda laboral de más alta capacitación que ya se percibe en todo el mundo.
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