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17 de septiembre 2023 - 5:00hs

En un extenso discurso, de 23 minutos, Patricio Cortabarría consideró un amplio conjunto de temas que preocupan a la Asociación Rural del Uruguay (ARU), la institución que preside y que este sábado desarrollo el tradicional acto de clausura en el Palco Oficial y en el ruedo de la Rural del Prado.

Antes de los discursos hubo un desfile de bandas militares, un reconocimiento a una escuela rural y luego el Desfile de los Grandes Campeones y un show con concurso de tropillas entabladas.

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Foto: Leonardo Carreño. Dentro del ruedo, la escuelita rural, objetivo de uno de los varios homenajes.

En su exposición desde el palco, Cortabarría fue trasladando reconocimientos y reclamos al gobierno, a pocos metros de donde estaba, mirándolo, el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, y además varios ministros y otros jerarcas, en una tribuna colmada y en la que había muchos representantes de gremiales del agro y autoridades de la institucionalidad agropecuaria público-privada, con varios expresidentes de la ARU acompañando al actual.

"La peor cosecha de verano de la historia"

En la introducción de su oratoria, Cortabarría dijo que “la sequía que sufrimos es considerada por muchos como una de las peores de la historia”. Recordó que hace un año “rompíamos todos los récords de indicadores que generalmente medimos”, en un gran momento del agro, incluso recordó que el ministro Mattos “en este mismo palco” explicó entonces que 1,5 puntos extras del crecimiento del PBI uruguayo se debía a la exitosa campaña agrícola 21/22” (…) hoy el panorama ha cambiado de manera drástica: hemos tenido la peor cosecha de verano de la historia (por) una sequía generalizada que prácticamente no perdonó a nadie”.

En este nuevo escenario, “los datos publicados en el día de ayer muestran una reducción del 2,5% del PBI, de los cuales 2,1% lo explica la caída de la producción agropecuaria. Vaya si será importante el campo en este país. Hemos visto bajar el precio del ganado gordo casi ininterrumpidamente por 14 meses, llegando hoy a valores que están interpelando nuestros actuales sistemas de producción si estos realmente serán económicamente viables”.

A la merma productiva y de precios se le añade “la pérdida del valor del dólar: esta es la tríada de factores que están destruyendo el resultado económico de nuestras empresas agropecuarias”.

Aludió, luego, a datos del Plan Agropecuario que han mostrado que el cierre de este ejercicio 22/23 es el peor de los últimos 22 años: “Solamente con la crisis de la aftosa nos fue peor en este siglo”.

Los efectos de la sequía fueron “devastadores para la agricultura y de gran magnitud en el resto de los sectores: 455 mil terneros menos nacerán esta primavera, podría ser la faena completa de dos meses y medio en nuestro país”. También mencionó los impactos en otros rurbos, concretamente lechería, vitivinicultura y en frutales.

El agobie que vivió el productor es imposible de transmitir con palabras. Queremos remarcar desde aquí el continuo diálogo con las autoridades, ya sea del ministerio, de las entidades y todos los actores del sector público que trabajaron en la implementación de varias medidas que permitieron sobrellevar dentro de lo posible las dificultades del sector”, expresó Cortabarría.

Sobre las medidas, “remarcamos que la gran mayoría no son exoneraciones, son prórrogas de pagos que permitieron a muchos productores seguir trabajando sin el apremio de los vencimientos”, puntualizó.

“Las pérdidas son cuantiosas, cercanas a los 2.000 millones de dólares”, indicó el presidente de ARU, pero además hay consecuencias de la sequía expresándose: “Varios actores del agronegocio nos han hecho notar la falta de liquidez que tiene hoy el sector”.

La llegada de las lluvias, señaló, permitió recuperar agua en nuestros perfiles de suelo (...), eso nos da esperanza de poder consolidar una primavera de buena producción para todos los rubros”.

Foto: Leonardo Carreño. Entrega de premios a los cabañeros expositores de los grandes campeones.

Tras reflexionar sobre que de toda situación crítica deberíamos aprender, subrayó: “La complementariedad agrícola ganadera permitió a unos recuperar al menos parte de lo invertido y a otros abastecerse con algo de forraje en momentos muy críticos. Que se entienda claro: los dos sistemas trabajaron a pérdida, pero en esa asociación se logró reducirla, al menos, en parte”.

En la agenda quedan dos cosas importantes para trabajar, agregó: “los seguros agrícolas y el riego para empresas de mediano porte”.

Luego aludió al aporte del sector para contribuir a salir adelante cuando el impacto de la pandemia por covid (“Los productores ganaderos comprometimos el impuesto municipal, aportamos el 1% de nuestra facturación bruta ganadera, para dar apoyo al Fondo Covid”) y a que Uruguay recuperó su senda de crecimiento antes que otros, con inversiones que llegaron desde nuestros vecinos y de más lejos, con personas que eligen todos los días venir a residir en nuestro país, invirtiendo y dando trabajo a muchos uruguayos.

No obstante, señaló, “es indispensable para un país con un mercado interno pequeño y que depende del mercado internacional ser competitivo”.

Foto: Leonardo Carreño. Desfile de bandas militares.

El presidente de ARU también consideró un tema clave en estos tiempos: lo ambiental.

“Los productores rurales del mundo tenemos que considerar para definir nuestros sistemas de producción las nuevas reglas de manejo ambiental. No somos los únicos, muchos sectores de otras industrias también están siendo interpelados. Hoy la agenda ambiental es global y surge desde la propia Naciones Unidas. Hay compromisos ambientales ya firmados por nuestro país que tenemos que poner en consideración. La academia y los gobiernos vienen trabajando en estos temas, pero lamentablemente con poca interacción con los productores locales. Debemos de mejorar esta relación, poniendo en consideración el camino a seguir para no generar nuevas rigideces al sistema”.

“Actualmente hay una ley tratándose en diputados que pretende regular el uso del Campo Natural. Pasaríamos a tener que monitorear 10 millones de hectáreas de campo para cuidar un recurso que los propios productores lo entendemos como de alto valor ya que hemos resguardado más del 60% del área de nuestro país", dijo.

"Más investigación: sí. Mejores prácticas de manejo: también. Multas y restricciones de uso: no”, enfatizó Cortabarría.

Para la ARU, según afirmó Cortabarría, “la inserción internacional es un debe. El acuerdo con la Unión Europea lleva más de 20 años, las negociaciones entre Mercosur y Corea del Sur ha encontrado dificultades para avanzar donde Uruguay enfrenta aranceles muy elevados. Reconocemos la apertura de algunos productos como arroz a Ecuador y sorgo a China, pero como país agroexportador necesitamos concretar acuerdos”.

Informó que durante esta Expo Prado el presidente Luis Lacalle Pou informó a la ARU que la decisión de acelerar las negociaciones para ingresar al Acuerdo Transpacífico. Apoyamos la decisión, buena parte de nuestro futuro se juega en esos mercados”.

Un país caro

Con relación a otro tema trascendente para los productores, “hoy el Uruguay es un país caro”, remarcó.

“Se generó en los últimos gobiernos el cambio de la matriz energética, algo indispensable, con una mirada de largo plazo, pero ¿cuánto de ese cambio ha repercutido en una mejora en las empresas y en las familias? Hoy nuestras energía vienen el 90% de fuentes renovables, pero seguimos con tarifas similares a cuando importábamos combustibles fósiles. Seguimos siendo de los países con el combustible más caro, y esto termina erosionando la rentabilidad del sector. Aquí sí un llamado de atención a todo el sistema político que no permitió que se llevaran adelante los cambios necesarios en el mercado de combustibles, que permitiera tener un gasoil más competitivo”, expresó.

Para Cortabarría, “para lograr un desarrollo económico y social es indispensable incrementar la productividad. Así lo ha demostrado el agronegocio uruguayo con un crecimiento de 70% de su producción en los últimos 20 años, cambiando la realidad del país. Todos los que recorremos el interior lo vemos a diario. Pero productividad en el sentido más amplio, es decir aumentando producto por hectárea utilizada, pero con innovación, cuidando los recursos ambientales y con tecnología aplicada en cada proceso. Reconocidos los encadenamientos que el agro tiene sobre el resto de la economía, cuanto mejor le va al campo, mejor le va al Uruguay. Al hablar en aumento de productividad generalmente se piensa en el productor más grande, sin embargo, se debe pensar en el más pequeño, porque incrementando la productividad es como se mejora su calidad de vida. Que la escala de los predios no siga siendo la mejor herramienta de defensa de los productores”.

Foto: Leonardo Carreño. Concurso de tropillas entabladas.

“Somos un país agroexportador, lo que no puede ser interpretado como de poca innovación, todo lo contrario, somos de los sectores que más tecnología incorpora. Solo una muestra de todo lo que es innovación y tecnología está en esta Expo Prado”, dijo.

En ese tramo del discurso, reflexionó que “Uruguay se enfrenta al desafío de incrementar su tasa de crecimiento de largo plazo. Llegamos a un punto en que el país no es atractivo, salvo que haya incentivos de importancia para que las inversiones se den. Está bien que así sea, esas inversiones dinamizan la economía, pero deberíamos lograr ser competitivos siempre. Si las inversiones se dan por renuncia fiscal, el problema entonces es lo fiscal. Tenemos que ser atractivos para todos, para los que ya estamos y para los que están por venir”, dijo y generó un de los varios aplausos que el público dispensó a sus afirmaciones.

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