En la Plaza Cagancha, el rostro de un hincha miraba al cielo como buscando una explicación a este momento. Porque Peñarol clasificó después de 24 años a lo que más se anheló y menos se imaginó.
Los que disfrutaron la Libertadores del 87 y los que sufrieron en esta década. Juntos, un padre y sus dos hijos intentaban saltar más alto para expresar su euforia. Y cantaban prometiendo: “La Copa Libertadores vamo’ a ganar”. Habían banderas por todos lados, como si hubiese una competencia de quién flameaba la más grande. Cámaras y celulares querían registrar un momento único, porque no alcanza con que perdure en la retina.
Todos miraban al medio, porque desde ahí nacían los gritos que se expandían por todo 18 de Julio. “Esto es Peñarol”, dijo un joven de unos 25 años con la voz afónica, seguramente por el desenfrenado “Peñarol nomá” del final. Y cuando se desataba el cántico más grande, cuatro adolescentes con camisetas de toda la década empezaron a abrazarse y saltar juntos. Y uno, colgado desde la columna de luz, colocó una bandera que decía: “Siempre estaré contigo”.
El hincha siente que su club está haciendo historia. Sobre todos los niños y jóvenes, que saben de la gloria del club, pero nunca la habían vivido. Santos será su rival como en las mejores épocas de la década del 60. Y todos conocen la oportunidad histórica, y olfatean que la felicidad puede intensificarse aún más en tres semanas.