Se acabó el fútbol de los vivos y ahora se juega en el de los inversores y los profesionales
En el fútbol uruguayo está acuñada una vieja frase, que tristemente le dio forma a nuestra idiosincrasia y que dice que el “fútbol es para los vivos”.
Crecí escuchando esa definición casi como una condición innegociable.
Desde entonces, me pregunto: ¿El fútbol es para los vivos o para los inteligentes y los profesionales?
El fútbol siempre fue para los más inteligentes, para aquellos que llevaron a Uruguay a ser lo que fue durante la primera mitad del siglo pasado: cuatro veces campeón del mundo, el más ganador de la Copa América y potencia mundial.
En la segunda mitad del siglo XX cambió el concepto y se instaló la viveza como forma de ganar.
La llegada del siglo XXI y la modernidad en el fútbol desembarcaron con cambios. Cada día hay menos lugar para los “vivos” y se generó un nuevo contexto para los inversores y los profesionales.
Por esa razón, el fútbol uruguayo está asistiendo al nacimiento del fútbol con una profunda dosis empresarial y la participación de las SAD.
En cinco años el fútbol uruguayo cambió, y seguirá cambiando.
Leyendo estas líneas seguramente estarás recordando las tristes experiencias desde 2000 a la fecha en la que desembarcaron en Uruguay grupos empresariales con proyectos golondrinas que multiplicaron deudas en los clubes y dejaron a algunos clubes en ruinas.
Si pensabas en eso, tenés razón. Eso fue lo que ocurrió. Bajo el rótulo de gerenciamiento, algunos clubes sufrieron descalabros económicos porque unos “vivos” se aprovecharon del contexto del fútbol uruguayo, de la pobreza económica e intelectual, y de la incapacidad de los dirigentes de gestionar con responsabilidad a sus instituciones.
No obstante esas tristes experiencias, el mercado sufrió una maduración, y ya no queda mucho lugar para esos empresarios.
En la actualidad, 17 de los 32 equipos de Primera y Segunda funcionan bajo gestión SAD.
El fenómeno de Racing en el mundo SAD
La consagración de Racing en el Torneo Apertura 2026, cuando quedan dos fechas por jugar, suma un elemento más a la construcción del nuevo entorno que tiene el fútbol profesional uruguayo.
Porque el título de Racing en el Apertura es la punta del iceberg de un fenómeno de reconstrucción y consolidación de los viejos clubes de fútbol en Uruguay.
En febrero de 2021, todavía en plena pandemia de covid-19, los socios de Racing se dividieron casi en partes iguales a favor y en contra de la SAD. En este informe que escribió el periodista Pablo Benítez podés conocer todos los detalles de lo que ocurrió en ese momento.
Por 83 votos a favor y 79 en contra, se aprobó el cambio de matriz en una numerosa asamblea que se desarrolló en el Estadio Centenario.
Racing pasó a ser SAD y con ella llegó una transformación absoluta. Hasta este domingo, cuando las luces se posaron sobre el club de Sayago, guardaba en silencio el preciado tesoro del crecimiento de su infraestructura.
Apenas asumió la SAD con Cavenaghi al frente, apuntaron a las debilidades para construir fortalezas.
En junio de 2022, Racing construyó su nueva ciudad deportiva en Camino O'Higgins.
La SAD compró un complejo de Liga Universitaria y lo modificó por completo.
Construyeron seis canchas, una con medidas reglamentarias en la que juegan las divisiones juveniles desde hace cuatro temporadas. La vieja casona que tenía ese predio la remodelaron para oficinas y gimnasio con aparatos de última generación, sala de sanidad, baños de uso público en los partidos de juveniles, vestuario de local, visitante y árbitros, y utilería para el plantel de Primera y sala de nutrición.
El semillero de Racing daba el salto de calidad que necesitaba para empezar a construir desde abajo.
Mantiene su viejo complejo de Colón que tiene tres canchas, las únicas instalaciones deportivas por fuera del Parque Roberto que tenía el club en un siglo.
En abril de 2023 Racing reinauguró su estadio sobre la calle Millán, que está en pie desde 1941.
El dato más importante, además de que reabría las puertas de su estadio, fue que nivelaron el campo de juego. Sí: durante 90 años hubo un metro y medio de diferencia entre un arco y otro, la famosa “bajada” para la calle Millán. La SAD levantó el piso y colocó el nuevo campo de juego con sistema de riego automático.
Esto, que para el mundo del fútbol profesional sería algo básico, para el fútbol uruguayo se transformó en una “gran obra”.
También construyeron o remodelaron vestuarios de local, visitante y árbitros, y la concentración de dos pisos, ubicada en el mismo predio, con capacidad para 30 personas.
Además, cambiaron los tejidos perimetrales y eliminaron la tribuna ubicada detrás del arco de la calle Millán, que tenía cuatro gradas que no estaban habilitadas por la AUF por la cercanía con la cancha.
Todas las obras fueron costeadas por la SAD que todavía manejaba Cavenaghi y que desde diciembre 2023 pasó como accionista principal al grupo Red & Gold, dueño de Bayern Munich y Los Ángeles FC. El negocio de la SAD quedó así: 10% pertenece al club y el 90% para inversores (85% del nuevo grupo empresarial y Cavenaghi se quedó con 15%).
En 2025, una selección de sub 18 del club viajó a Alemania a competir en un torneo internacional. Fue campeón y mostró sus figuras.
Y otro detalle más: en enero Peñarol fue a buscar a Esteban Da Silva. La oferta fue insuficiente y Racing dijo que no lo vendía si no pagaban el precio establecido. El final de la historia: Peñarol no pudo llegar a la cotización, el extremo derecho jugó en Sayago, fue campeón del Apertura, y el poderoso aurinegro se quedó sin una de las piezas que pretendía Diego Aguirre para reforzar a su equipo.
Todo esto que parece habitual en el fútbol profesional en el mundo no formaba parte de los manuales en Uruguay, que se empiezan a reescribir con las SAD.
En febrero de 2025 te presenté en Entre Líneas el tema de esta forma: ¿Te imaginás hoy a Nacional y a Peñarol bajo régimen SAD? ¿Y en 2035? ¿Te acordás cuando hace 30 años Defensor Sporting y Danubio tenían el monopolio de los juveniles en Uruguay?
Ahora, en 2026, las SAD le pulsean a todos, incluidos los grandes, con el peso de capitales millonarios que están invirtiendo en infraestructura, profesionales y espalda económica para sostener proyectos, captar a los cracks del futuro y transformar el fútbol uruguayo.