Se termina el clásico en el Centenario y Peñarol festeja porque luego de mucho tiempo, parece que le va a ganar a Nacional. Es más, el rival eterno está jugando con 10 hombres en los últimos 17 minutos. Son 10 contra los 11 carboneros. Pero llega una genialidad de Rodrigo Aguirre que empata en el primer minuto de adición. Baldazo helado.
Exactamente una semana después, se enfrenta a Palmeiras en San Pablo. Se juega un gran partido, se va empatando 2-2, expulsan a Dudú en el tercer minuto adicionado y en la última jugada, otra vez con un hombre de menos el rival, le convierten el tercero y le ganan.
Catorce días pasaron y se volvieron a ver en el Campeón del Siglo. Luego de un primer tiempo enorme de Peñarol, llegó la debacle en el complemento. Tras ir ganando cómodos 2-0, se perdió 3-2 y con bochorno incluido a las piñas al final. Eso determinó quedar afuera de la Copa Libertadores de América y de la Copa Sudamericana porque ni siquiera se consiguió el tercer puesto del grupo, ya que había que jugarse todo en Argentina ante Atlético Tucumán, pero se perdió otro partido decisivo.
Ante Defensor Sporting en el Apertura, el aurinegro jugó 12 minutos con un hombre de más, pero no pudo ganar y se conformó con un empate 2-2. Finalmente, terminó en la tercera ubicación de la tabla a ocho puntos del campeón violeta y a siete de Nacional.
El sábado tenía todo para coronarse ganador del grupo A del Intermedio. Solo le alcanzaba un empate y luego de un comienzo espectacular, a todo ritmo, y de anotar el 1-0 con el mejor futbolista de este certamen que fue Nahitan Nandez, llegó la expulsión bien decretada de Mathías Cardacio a los 14 minutos. Es decir, el rival tenía un hombre de menos y debía hacer al menos dos goles para dejar afuera a Peñarol.
Pero eso no es todo. A los 60 minutos, cuando faltaban 30', le expulsaron a Nicolás Correa, un puntal de la defensa y del equipo. Ergo: Defensor con nueve.
¿Y? Nada. Parece que volvió el Peñarol de siempre, el de los fracasos sumados en este año cuando de partidos decisivos se habla y se vio sobrepasado en el mismísimo Campeón del Siglo que sufrió la derrota más dura desde su inauguración, más dura incluso que la de Plaza Colonia cuando consiguió allí mismo el Clausura, por cómo se dio este encuentro y por el rival que lo dejó sin nada: sin Apertura, sin Libertadores, sin Sudamericana y sin Intermedio.
Hasta ahora, lo de Leonardo Ramos ha sido un fracaso. No hay que temerle a esa palabra. Como dice la Real Academia: "Resultado adverso de una empresa o negocio". Y esto, hasta ahora, ha sido un resultado distinto al esperado.
También hubo falta de jerarquía en este semestre, más allá de algún buen resultado.
El horror de Yefferson Quintana en el empate, el error de Iván Villalba en el segundo perdiendo la referencia, quedaron atrás.
Este fue un nuevo cachetazo que recibió Peñarol que otra vez verá desde afuera una definición de un torneo, algo que se viene haciendo costumbre.
Deberá ganar el Clausura sea como sea porque la Anual es imposible de dar vuelta, una quimera. No existe más el margen de error.
Leonardo Ramos será tema de conversación profundo el martes en el Consejo Directivo. Se puede decir que lo suyo está a estudio, ya que es su peor momento desde que llegó.
Este lunes habrá una larga charla con él en Los Aromos del director deportivo, Carlos Sánchez, y el gerente deportivo, Gonzalo De los Santos. Buscan autocrítica.