27 de abril de 2012 18:12 hs

Cuando Eddard Stark fue decapitado, los fanáticos de Game of Thrones en Uruguay vieron perplejos la muerte del protagonista de la serie estrella de HBO. Sin embargo, más de 7 millones de estadounidenses ya sabían que el lord de Invernalia no vería el final de la primera temporada.

Era junio de 2011 y mientras que en Estados Unidos el libro en el que estaba basada la temporada inaugural de la serie –Juego de tronos de George R. R. Martin– tenía 12 años como best seller, en Uruguay aparecería en librerías recién en diciembre, seis meses después del final televisivo.

Ahora la situación es diferente. Choque de reyes, el segundo libro de la saga Canción de hielo y fuego, fue lanzado en marzo, días antes de que se estrenara la segunda temporada de la serie a la que le da letra.

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Para los uruguayos fanáticos de esta fantasía épica se abrió una pregunta que antes no existía: ¿qué se debe consumir antes, el libro o la serie?

Resumir el éxito

Para la segunda temporada, el trabajo de los guionistas de Game of Thrones se volvió más que exigente. Debían resumir en 10 capítulos de una hora cada uno, las 900 páginas de un libro que ya tenía éxito y de una serie que debía mantener el elevado nivel de audiencia.

De hecho, HBO aumentó 15% el presupuesto de la segunda temporada respecto a la primera, llegando a casi US$ 70 millones para rodar en locaciones naturales y filmar la mayor batalla hasta el momento en la guerra de reyes que se viene desatando en Poniente. El canal, por ende, no estaba dispuesto a perder.

Por si esta presión no fuera suficiente, Choque de reyes presentaba varios desafíos en sí. La veintena de protagonistas que tiene están en guerra, dispersos a lo largo de los siete reinos. Por ejemplo, en la primera temporada la mitad de la familia Stark estaba en Invernalia y la otra en Desembarco del Rey, pero en el último capítulo estrenado el domingo pasado a las 22 horas, cada uno de sus seis integrantes principales se encontraba en una ciudad diferente.

En este sentido, la serie ha perdido profundidad, adquiriendo por momentos una estética de videoclip que no la favorece. Así como pasaron tres capítulos antes de que apareciera Renly Baratheon, una de las cinco personas que se consideran legítimos ocupantes del trono de hierro, los personajes tienen pocos minutos en pantalla para presentarse y evolucionar. Es esta constante transformación interior uno de los principales atractivos de la historia, atractivo que se ha visto mermado.

De las numerosas situaciones y pensamientos que se suceden en el libro, la serie debe elegir unos pocos por personaje, aquellos que mejor y más rápido lo dibujen. En la televisión se omiten los matices, pero en el libro a veces los detalles son una sucesión de nimiedades de escaso interés.

Desfile de nombres

Cualquiera que haya leído Cien años de soledad de Gabriel García Márquez sabe lo confuso que puede resultar el desfile de nombres y parentescos.

Es allí que la serie tiene una fortaleza: le pone rostro a los protagonistas. Tywin y Tyrion Lannister son nombres que suenan parecidos, pero nadie que haya visto la serie confunde al tan distinguido como desalmado lord de Roca Casterly, interpretado por Charles Dance, con el enano libertino y sagaz que encarna Peter Dinklage.

Además, la serie omite personajes secundarios, como la esposa e hija de Stannis Baratheon, quienes ni siquiera aparecen en la serie. También evita las enumeraciones de nombres y casas que tanto usa Martin para darle vastedad al mundo que creó.

Otra ventaja de la serie frente al libro es el punto de vista. En Choque de reyes, cada capítulo tiene el nombre de un personaje desde el cual se desarrolla la historia. Si bien hay un narrador en tercera persona, su característica de omnisciente lo lleva a saber todo lo que ese personaje piensa y siente.

Pero no todos tienen su propio capítulo. Por ejemplo, jamás se sabe qué piensan Cercei Lannister o Joffrey Baratheon, porque todo lo que sucede en Desembarco del Rey llega al lector través de los ojos de Tyrion Lannister.

En este sentido, la serie tuvo que crear diálogos a personajes importantes pero de los que poco se sabe en el libro debido a este recurso. Esto sucedió con el adusto Stannis Baratheon y el manipulador Petyr “Meñique” Baelish.

Una adaptación fiel

De cualquier forma, según dijo Martin a The New York Times, si bien hay cambios en su historia, son “necesarios simplemente porque es un medio diferente”.

Tanto los fanáticos de sus libros como de la serie basada en ellos parecen estar de acuerdo, porque la premiere de la segunda temporada de Game of Thrones tuvo un aumento del 77% en audiencia respecto a la de la primera, algo en lo que tal vez influya la decisión de HBO de hacer estrenos mundiales de sus capítulos.

Ya hay otros tres libros escritos de la saga Canción de hielo y fuego, y dos más en camino, pero solo una temporada más confirmada. El papel ya ha demostrado que sigue vigente: el tiempo dirá si la televisión logra continuar a la misma altura.

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