Cuando Defensor Sporting se embarcó en la aventura de la Copa Santander Libertadores tenía las cuentas claras. El calendario marcaba dos ciudades con altura y la definición en Liniers. Después del revolcón en el debut, con Vélez en el Franzini, nadie puso en tela de juicio la apuesta inicial. Cuando el técnico Gustavo Díaz asumió la conducción del primer equipo recibió un mensaje.
Premio a la coherencia
Defensor inició la temporada con un claro mensaje: al margen de los resultados y la Libertadores, se debía apostar a los jugadores de la casa