Roberto tiene 34 años y lleva un año en Uruguay. Es arquitecto y gestor cultural, español y madrileño, y como muchos de sus compatriotas escapó de la crisis de un país que sufre una “fractura entre política y sociedad”. Llegó a Montevideo motivado además por su novia uruguaya. Después de meses de búsqueda acaba de conseguir empleo. Aquí encontró la “oportunidad” que su nación le negaba y, aunque agobiado por la burocracia que padece para conseguir la residencia definitiva en Uruguay, aseguró que no se puede quejar: “Me tratan bien y el trabajo sirve”, en un lugar donde “la gente es accesible”.
El caso de Roberto refleja la realidad de miles de españoles agobiados por la recesión que vuelven a experimentar el sacrificio de abandonar la patria. Este país golpeado sufre una gran sangría de mano de obra y muchos han optado por probar suerte y hacer negocios en Uruguay. Así, arribaron al país más de 13 mil en los últimos cuatro años.
Esta semana la Secretaría de Estado de Empleo española informó que el desempleo registró un leve descenso de 0,1% y que ahora los desocupados suman 5.035.243 de personas, el 26,2% de la población activa (la peor cifra de la eurozona). Fue la primera baja del paro desde marzo de 2008, un dato que no mengua la crítica situación de un país que supo recibir a miles de uruguayos en las últimas tres décadas. La ecuación ahora se da al revés.
Federico Muttoni, gerente general de Advice, empresa dedicada a los recursos humanos, dijo que los españoles son los segundos entre los extranjeros en figurar en su base de datos. Explicó que tiene en sus registros unos 400 españoles, más que los chilenos (350), y que los brasileños (150) o los colombianos (85). Tienen además a 25 italianos y 12 franceses, otros dos países que viven una coyuntura de recesión. Todos son superados por los argentinos que aventajan por lejos con 2.500 anotados.
El informe Perfil Migratorio de Uruguay del año pasado, confeccionado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), aseguró que entre 2000 y 2011 llegaron al país más de 24 mil extranjeros. De ellos, 7,7% eran españoles, por detrás de los argentinos y brasileños, que juntos totalizan 53%, y que los estadounidenses, con 9%.
Si se toma en cuenta los números del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de España, se puede concluir que la gran mayoría de esos extranjeros que llegaron a Uruguay en los últimos años son españoles.
Desde 2009 hasta el 1° de enero de 2013, arribaron al país 13.048 personas con pasaporte español. Según el INE, en Uruguay hay 62.491 hombres y mujeres españoles.
Desde Adecco, multinacional franco suiza especializada en recursos humanos, se afirmó que se incrementaron las consultas de ibéricos a principios de este año, tanto por correo electrónico, por la página web y telefónicas.
Este fenómeno “se generó en el último tiempo con la crisis en Europa que hace que vean a Uruguay como un país sólido desde el punto de vista de la economía, y democrático. Lo ven como un lugar tranquilo y seguro. La baja tasa de desempleo en el país también genera la posibilidad de que Uruguay sea un país atractivo”, dijo Gimena Valladares, directora del aérea de selección y calidad de Adecco.
Muttoni, de Advice, indicó, como señal de la realidad de la madre patria, que en el portal de empleo de España se pueden encontrar “los requisitos para trabajar en Uruguay”, un mercado siempre “chiquito”.
Este punto hace que todavía no se pueda hablar de una nueva oleada de inmigrantes españoles como ocurrió hace 60 o 70 años.
“Con el extranjero se da mucho el empleo temporal, que viene a hacer su proyecto, lo instala, establecen los estándares de producción y calidad, capacita el personal y después se va”, dijo Muttoni. Esto ocurre con emprendimientos como Montes del Plata, en el departamento de Colonia, donde aún trabajan muchos foráneos.
Jóvenes profesionales
En 2011 fue el año en que se dieron las mayores consultas por trabajo de españoles, según Federico Kuzel, gerente en consultoría en recursos humanos de KPMG. “Cuando se inició la crisis europea se hablaba de América Latina como mercado emergente y había interés de testear el mercado uruguayo”, indicó.
Jóvenes profesionales, como ingenieros –de informática, sobre todo– o gerentes de proyectos, resultaron ser el perfil más común entre los interesados. También ha sido muy común en el último tiempo el arribo de profesionales vinculados a la infraestructura, como constructores y arquitectos.
El español interesado en trabajar en Uruguay “tiene un buen currículum, buena formación, con un nivel óptimo para el mercado laboral; hay técnicos y profesionales” universitarios y, en algunos casos, con posgrados y maestrías, dijo Valladares, de Adecco. Comentó que han recibido consultas de muchos ingenieros, técnicos eléctricos y mecánicos, especialistas en recursos humanos y otros en administración financiera. La edad de los aspirantes hispanos se encuentra entre los 30 y 44 años. Varios de ellos traen, o están dispuestos, a traer también a su familia.