Es recomendable leer el último libro de Henry Kissinger sobre China. Un protagonista de primera línea que desde su cargo de canciller de Estados Unidos posibilitó el diálogo y la cooperación entre ambas potencias, con la denominada diplomacia del ping pong. Su relato es una estupenda síntesis de las cuatro décadas que transformaron completamente a China y de paso al mundo. La bipolaridad de la guerra fría entre el capitalismo de Estados Unidos y el comunismo (o al menos el socialismo real) de la Unión Soviética dieron paso a un nuevo orden con China como actor principal y luego un conjunto de actores secundarios, en distinto orden de importancia: Estados Unidos (muy cerca), Europa (alejándose), India-Rusia (estables), América Latina (incierto), entre otros. Cada uno con su zona de influencia que defiende a capa y espada, como si fuera un nuevo pacto de Yalta no escrito.
Protagonizando la historia
Columna de análisis de Pablo Caputi Aguirre en El Observador Agropecuario